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Solo fútbol en Riazor

Deportivo y Atlético se miden por primera vez tras la muerte del ultra gallego en Madrid

Víctor Sánchez dirige un entrenamiento del Deportivo. Ampliar foto
Víctor Sánchez dirige un entrenamiento del Deportivo. efe

Deportivo y Atlético de Madrid se enfrentan en Riazor en un partido sobre el que pesa el recuerdo de los acontecimientos del pasado 30 de noviembre, los disturbios que acabaron con la muerte del seguidor coruñés Francisco Javier Romero Jimmy, arrojado al río Manzanares por una turba en una multitudinaria pelea que desató una alarma social que ahora se retoma para blindar el choque de este sábado. La postrera calificación del partido como de alto riesgo se rubricó en la mañana del viernes con una reunión para coordinar esfuerzos tras la que el delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva, compareció para ofrecer datos sobre el dispositivo previsto. Serán, aseguró, 450 personas de diferentes cuerpos las que se desplegarán para evitar incidentes en un evento al que no está previsto que comparezcan aficionados de uno del Atlético. “Estaremos vigilantes, pero todo apunta a que no habrá problemas”, espera Villanueva, que no quiso entrar en si se prohibirá el acceso al estadio de la pancarta que con el lema “Jimmy vive” recuerda al seguidor asesinado en aquella maldita mañana en Madrid.

Unos 200 policías velarán por la seguridad, aunque no se esperan a seguidores rojiblancos

Tras un primer momento en el que se desataron las alertas tras la no calificación del partido como de alto riesgo todos los mensajes desde el poder político se dirigen a la prevención “Todo lo que sea prevenir siempre es bueno”, recalcó Carlos Negreira, el alcalde de A Coruña. Al Deportivo, que esperaba la presencia de 80 policías nacionales en los alrededores del estadio, le comunicaron ayer que acudirían alrededor de 200. Tampoco nadie los va a contar. En el club quieren hablar de fútbol, pasar de puntillas sobre cualquier polémica y ni siquiera está previsto ningún tipo de encuentro previo con los representantes del Atlético, que llegaron ayer a A Coruña con su gerente, el exfutbolista Clemente Villaverde a la cabeza. No se espera en Riazor a representantes más emblemáticos como el presidente Enrique Cerezo o el consejero delegado del club Miguel Ángel Gil. Todo el mundo quiere mirar hacia el césped. “En mi cabeza solo hay cuestiones deportivas”, dijo el entrenador deportivista Víctor Sánchez del Amo cuando le preguntaron por todo lo que se mueve en torno al partido. “No debemos hablar de temas que no podemos resolver o sobre los que no tenemos influencia. Nos centramos en el fútbol”, despejó Diego Simeone.

Reunión del delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva (segundo por la derecha), con responsables policiales y de Protección Civil, este viernes. ampliar foto
Reunión del delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva (segundo por la derecha), con responsables policiales y de Protección Civil, este viernes. EFE

Bastante tienen ambos equipos con lo que sustanciará en el césped. El Atlético saltará a él tras saber el resultado del Valencia, un punto por debajo en la tabla, en el Camp Nou. Pelea por una plaza directa para acceder a la Liga de Campeones. El Deportivo se juega parte de sus opciones de permanecer en la categoría. Tras el partido tendrá seis citas más por delante y tan solo dos serán en Riazor. “Queremos recuperar la sensación de que nuestro estadio es un fortín”, apela Víctor, que desde que hace nueve días tomase las riendas del equipo no ha dejado de referirse a aquellas sensaciones que vivió como futbolista en el mejor Deportivo de la historia. Aquel Riazor mágico que empujaba a su equipo hasta la extenuación se acalló tras la muerte de Jimmy, que generó un cisma entre los Riazor Blues y la directiva porque entendió ese sector de aficionados que desde los despachos se plegaron a los dictados de “Madrid”, un concepto tan laxo en su significado como amplio en su extensión.

A la espera de lo que determine la investigación todavía abierta y en último caso la justicia, los Blues defienden que en aquel encontronazo del Manzanares no hubo quedada de ultras, como así apuntó que pudo haber sucedido el presidente Tino Fernández en sus declaraciones de las horas siguientes a la muerte de Jimmy. Reivindican que se reconozca que lo sucedido en Madrid fue una emboscada y que el presidente del Deportivo se desdiga de unas manifestaciones en las que les señalaba como una “marca maldita”. “No habrá más Riazor Blues en el estadio”, zanjó. Pero no fue así y todo ese cisma en el que la mayoría de aficionados han aplaudido ante el recuerdo al hincha asesinado, pero censurado los reproches a la directiva, ha acompañado a la temporada del equipo. Y Riazor no ha empujado como solía, lastrado por un clima irrespirable que el anterior entrenador, Víctor Fernández, calificó como autodestructivo. Ahora el mensaje que se lanza desde el club es el de unidad y su sucesor aparece como un convincente abanderado para la afición.

“En Anoeta dimos un primer paso la semana pasada y ahora vamos a dar el segundo con la afición. Estoy seguro de que el ambiente en estadio será festivo”, anticipa Víctor Sánchez del Amo, que juega la baza del desconocimiento sobre sus intenciones para tratar de sorprender al Atlético: “Sabemos más sobre ellos, que ellos sobre nosotros”. Sin Mandzukic, dolorido en el tobillo, Mario Suárez, con molestias de pubis, ni Gabi, que cumple sanción tras ver cinco tarjetas amarillas, Simeone armará un once al que se prevé la vuelta de Saúl, Giménez y Jesús Gámez con el horizonte próximo de la Liga de Campeones. Para el Deportivo no hay más mañana que el partido de hoy. Solo cabe fútbol y la victoria. “No sé como plantear un partido para empatar”, concluye su novato entrenador.

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