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El siete es de Morata

El delantero marca su primer gol con La Roja en su tercer partido

El Pizjuán ovaciona a Casillas, 161 veces internacional

Morata remata ante Khacheridi Ampliar foto
Morata remata ante Khacheridi REUTERS

A los 26 minutos de partido, Ruslan Rotan, el número 14 de Ucrania, enganchó un disparo desde la frontal que no fue gol de milagro. Voló Iker Casillas y la pelota rozó el palo; de algo sirvió el remate, porque despertó el partido en el Sánchez Pizjuán, un tostón en esa primera media hora. El tiro del jugador del Dnipro lamió el poste izquierdo de la portería del portero del Madrid —seguro toda la noche—, hasta estrellarse el cuero en las vallas de publicidad del estadio sevillano, que ni se llenó, cosa rara de no ser porque era Viernes de Dolores. Y eso, se quiera o no, en la capital hispalense es exigencia máxima. En esas, justo seguido, puso la pelota en funcionamiento el portero español, de celeste, y la pelota llegó al campo contrario. Entró en acción Iniesta, que envió a Koke y este, de primeras, a la entrada por el centro del área de Morata. El madrileño, delantero centro de la Juventus, marcó tras rebotar el balón en la pierna de un defensor. Fue el primer gol del chaval con La Roja. “No lo celebré mucho porque estaba enfadado por lo que fallé antes”, declaró.

Jugó Morata con el siete porque se pidió el número, y el siete, en España, huele a gol. Fue el número de Raúl antes de que se lo pusiera Villa. Tiene peso de leyenda. Pero no le asustó al jugador crecido en La Fábrica, que por algo lo escogió. Su reto siempre fue ese, meterla, de eso vivió siempre. Y eso hizo en su primer partido de titular con España. Tuvo dos balones dentro del área rival y enchufó una. Nada raro para alguien que en la sub21 marco 13 goles en 13 partidos. Morata, que cae a banda y busca la espalda de los centrales con idéntica facilidad, “un pesao para un central”, según le define por los pasillos Ramos, no perdona cuando desenfunda, por algo gusta tanto al cuerpo técnico. Tiene gatillo fácil, arma de goleador y Del Bosque bien lo sabe.

El punta de la Juve busca la espalda de los centrales con facilidad

“El que de niño mete goles, mete goles toda la vida”, dice El Bigotón del delantero madrileño, al que en Turín han cuidado por igual Buffon y Llorente, conscientes de que lo necesitaba, por joven. “Se piró del Madrid porque es listo”, cuentan los que le conocen. “Sabía que no iba a jugar y que su carrera se podía estancar”, añaden. Y desde que se fue, ha seguido creciendo, como siempre, como este viernes, que a la tercera internacionalidad, marcó su primer gol con España.

De un lado al otro de la portería, en el Pizjuán, iban en La Roja una diferencia de 158 partidos, los que separan los 161 entorchados de Iker Casillas de los tres que cumplió el nuevo 7 español. A Iker le coreó su nombre la afición sevillana, tan respetuosa con el himno de Ucrania antes de empezar el encuentro como con el portero madridista durante el partido. Coreó su nombre después de un par de buenas paradas, y ovacionó al chaval al dejar su puesto a Pedro mediada la segunda parte, siempre tan generosa. A decir verdad, Morata en ataque hizo lo justo, lo que se espera del goleador. Mucho hizo para tan poco partido.

El gol sirve para que España sume 12 puntos, consolide su segunda posición, y deje atrás a Ucrania en la clasificación hacia la Eurocopa de Francia, donde debe defender título, según se empeña en recordar Del Bosque.

El 7 es un dorsal con peso de leyenda. Fue el número de Raúl antes de llevarlo Villa

Por su parte, el presidente de la federación, Ángel María Villar, se pasó el día en Sevilla después de que, en la víspera, renunciara a comparecer para negociar la venta de los derechos de televisión con al presidente de la Liga, Javier Tebas, y el ministro de Cultura y Deporte, Ignacio Wert.

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