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La aventura brasileña termina con David Cal

El palista gallego, máximo medallista olímpico español, se retira a 500 días de Río

David Cal
David Cal en el club naval de Pontevedra, en 2012. EL PAÍS

Hace dos años, Suso Morlán, el entrenador que había convertido al palista David Cal en el deportista español con más medallas olímpicas, decidió aceptar una oferta de la federación brasileña para entrenar al equipo olímpico anfitrión de los Juegos de 2016. Lo hizo con la condición de que le acompañara en la aventura el propio palista. Hace dos días, según avanzó este miércoles el diario Marca, en un acto celebrado en Murcia, David Cal le comunicó a Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español (COE), que no regresaría a Brasil a entrenarse. Y no solo eso, también le dijo que no se encontraba con motivación para prepararse para sus cuartos Juegos Olímpicos y que dejaba el deporte. Cal, de Cangas del Morrazo (Pontevedra), se retira a los 32 años cuando faltan 500 días para los Juegos de Río 2016.

“Pero él aún no lo ha hecho oficial”, advierte Juan José Román Mangas, presidente de la Federación Española de Piragüismo. “Conmigo no ha hablado aún siquiera. Yo me he comunicado por correo con su entrenador, Morlán, quien me ha dicho que estaba desencantado con la actitud de Cal y que por el nivel que tenía actualmente no podía intentar su calificación para los Mundiales de agosto, que es donde se ganan las plazas para los Juegos”. Según Morlán, en declaraciones a la prensa brasileña, Cal tenía un sobrepeso de 20 kilos y pocas ganas de perderlo. Muy apegado a su tierra y muy ambicioso en sus objetivos, la vida en Brasil no fue fácil para el gallego.

Para Román, que fue piragüista olímpico en Barcelona 92, una de las razones fundamentales de la falta de forma de Cal en un momento tan importante del ciclo olímpico, es la falta de atención personalizada que ha tenido en Brasil. “Él estaba acostumbrado a tener a un entrenador solo para él”, dice el presidente. “En Brasil, era uno más dentro del grupo de Morlán. No sé si ha habido desencuentro entre ambos, pues eso son cuestiones privadas entrenador y deportista, pero he tenido intuiciones. Por ejemplo, ya me olía que esto acabaría mal cuando Cal anuló su viaje de regreso a Brasil en su última visita a España”.

El más laureado

  •  David Cal cuelga la pala cuando se preparaba para los que habrían sido sus cuartos Juegos Olímpicos, siendo el deportista con más medallas en estas competiciones —un oro y cinco platas—, todas en las modalidades de canoa monoplaza en las distancias de 500 y 1.000m (C1-500 y C1-1.000). En Atenas 2004 ganó el oro en C1-1.000 y la plata en C1-500; en Pekín 2008 (en que fue el abanderado español), sendas platas en las dos categorías; y en Londres 2012, la plata en C1-1.000.
  •  En cinco Campeonatos del Mundo, el pontevedrés ha ganado un oro en C1-500 y tres platas y un bronce en C1-1.000.
  • Su saldo en los cuatro Campeonatos de Europa en que ha participado es de una plata en C1-1.000 y cuatro bronces, tres en C1-500 y uno en C1-1.000.

Román Mangas informó el martes al Consejo Superior de Deportes (CSD) de la decisión de Cal de no volver a Brasil. El palista cuenta con una beca del plan ADO de 24.000 euros anuales por su última medalla olímpica, una plata en Londres, mientras que su entrenador recibe 12.000 euros. En el CSD señalan que en su momento, hace dos años, entendieron la situación, la necesidad de Morlán de aceptar la oferta laboral de Brasil y colaboraron pagando el transporte del material de Cal y los billetes de avión del deportista. Y también añaden que todo son dudas, que no saben exactamente lo que ha decidido Cal y que lo único que tienen claro, pues el palista no se ha comunicado con sus técnicos, es que Cal no va a seguir entrenándose con Morlán. “Pero no sabemos si continuará aquí con alguien diferente. Llegado un momento, Suso le pidió que apretara en los entrenamientos y Cal no fue capaz de dar lo que le exigía su entrenador”, señalan en el CSD. “Pero, antes de los Juegos de Londres pasó por una crisis similar. Es su forma de afrontar los ciclos olímpicos. Ahora, sin embargo, también parece que no ve claro que pueda lograr medalla en Río. Y en esas condiciones, si no hay recompensa posible, parece difícil que se sacrifique más”.

Más pesimista aún se muestra el presidente de la federación, que recurre a una alegoría para describir la situación. “Una mesa tiene cuatro patas, que en el caso de Cal son el deportista, su entrenador, el esfuerzo personal del deportista y lo que podamos ayudar desde la federación para facilitarle la vida”, dice Román. “Si falla una pata, la mesa se puede sostener, pero aquí fallan tres: la relación del palista con su entrenador y la motivación del deportista, las pocas ganas que tiene de aportar su esfuerzo personal. Y, lo sé por experiencia, un deportista es solo lo que él quiere ser. Y solo gana lo que él quiere ganar. El entorno no le puede obligar, solo facilitarle la tarea”.

“David ya no tiene cabida aquí”

En la correspondencia electrónica que Suso Morlán, entrenador de David Cal, mantiene con Juan José Román Mangas, presidente de la española de piragüismo, el último correo fue el definitivo. “La situación es muy diferente de como debería ser”, le dice Morlán. “David no está cumpliendo los objetivos fijados y su plaza en la residencia la tiene que ocupar otro deportista que sí los cumple. David ya no tiene cabida aquí”. El presidente le respondió preguntándole si habría una solución, tal como un hotel u otra residencia. “Pero Suso aún no ha contestado”, explica Román.

Este intercambio es una de las caras de la moneda de la retirada de Cal. La otra cara la revela Alejandro Blanco, presidente del Comité Olímpico Español (COE) a quien el propio Cal le confió el lunes pasado que no solo no volvía a Brasil, sino que se retiraba. “Y me lo ratificó el martes”, dice Blanco, quien el 13 de abril ha organizado un homenaje al deportista español con más medallas olímpicas. “Ha logrado cinco medallas, una de oro y cuatro de plata en las cinco finales que ha disputado. ¡Cinco de cinco! Se me ponen los pelos de punta. Y, aparte, un oro, dos platas y un bronce en campeonatos del mundo. ¡Y en canoa! Tenemos todos que ponernos de pie ante él y aplaudirle. Solo se merece nuestro cariño”. Cal consiguió sus dos primeras medallas olímpicas, un oro y una plata, en Atenas 2004, a los 22 años; logró otras dos, ambas platas, en Pekín 2008, y la quinta, también de plata, en Londres 2012.

Aparte del homenaje, Blanco prefiere no extenderse sobre una decisión, la de retirarse a los 32 años, que entiende. “Hablando con él, me dijo que apenas ha perdido fuerza y velocidad, pero en esa mínima pérdida está el dar 87 o 102 paladas por minuto, y ahí están las medallas, en centésimas de segundo. Las centésimas son la cabeza, la voluntad del atleta”, dice Blanco. “Pero más allá no puedo ir. Los motivos reales de su retirada y de sus desacuerdos con su entrenador los tiene que dar él. Y un día de estos hablará para contarlos”.

Los esfuerzos de este diario para hablar con Cal y Morlán fueron infructuosos.

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