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Esto no va solo de tenis

La polémica sobre el nombramiento de Gala León es mucho más que un debate técnico, dice mucho de la cultura deportiva en España

Rafael Nadal y Toni Nadal en una eliminatoria de Copa Davis en 2006. Ampliar foto
Rafael Nadal y Toni Nadal en una eliminatoria de Copa Davis en 2006. diario as

Nadie cuestiona la capacidad de Toni Nadal para juzgar la valía profesional de la nueva capitana del equipo de Copa Davis. Aunque no ha conocido la élite del tenis como jugador, ha ayudado a su sobrino a convertirse en uno de los mejores tenistas del mundo, el mejor deportista español de la historia. Es un técnico carismático y respetado. Pero cuando Nadal, el entrenador, dice que el nombramiento de Gala León crea un problema porque en la Davis “se pasa mucho tiempo en los vestuarios con poca ropa” no estamos hablando de tenis.

Estas palabras revelan otras cosas. Hablan de un país en el que una mujer al frente de un equipo masculino sigue viéndose como un cuerpo extraño. Esto no pasa en otros países con culturas deportivas en las que el sexo no es una característica excluyente. No ocurre en Estados Unidos, donde Becky Hammon ha sido nombrada entrenadora asistente de San Antonio Spurs, campeón de la NBA, sin mayor polvareda. Ni en Francia, donde primero Helena Costa, aunque dejó el equipo antes de tiempo por razones personales, y luego Corianne Diacre se han puesto al frente del vestuario del Clermont, de la Segunda División de fútbol. En el tenis masculino ha tenido que ser Andy Murray, entrenado por una mujer, el que salga a felicitar en Twitter a la nueva capitana española.

La polémica de estos días es aún más reveladora. Porque los mismos que se quejan de que llamar “machista” a Toni Nadal es “hacer política” y los que reclaman un jugador de primer nivel para dirigir el equipo olvidan precisamente que la debacle de Carlos Moyà al frente de la Davis invalida su argumento. Y habrá quien añada que qué razones asisten a unos jugadores que tantas veces se escaquean de la convocatoria para decidir sobre el nuevo capitán.

Cuando Toni Nadal intenta matizar sus palabras, es aún peor. Porque lo que trasluce su discurso es que el deporte femenino, con todos sus éxitos recientes en España, es otra cosa, que una mujer no puede entrenar a un hombre. Y muchos españoles comparten esa opinión. Así que las chicas con las chicas y los chicos con quienes quieran porque ellos sí pueden dirigir equipos femeninos —las selecciones de fútbol, baloncesto, waterpolo, balonmano...— sin que nadie se pregunte qué hacen ahí.

No hace mucho tiempo que el razonamiento de Toni Nadal se aplicaba en muchos otros ámbitos de la vida laboral. En la empresa, en la judicatura, en el Ejército. Hoy suena anticuado incluso en un mundo tan masculino como el del deporte y debería sonrojar en una sociedad que se considera moderna en lugar de abrir un debate sobre los conocimientos técnicos de Gala León.

El miércoles le instaron a Rafael Nadal a que valorara las declaraciones de su tío. [Él]“Habló de deporte, lo que pasa es que aquí estamos acostumbrados a hacer política de todo, y ahí se acaba el tema. Si me pides mi opinión sobre el revuelo, no tengo opinión”, dijo. Debería tenerla.

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