Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

Brasil apaga la vela de Argentina

La generación dorada albiceleste cierra su trayecto tras caer extenuada ante La Canarinha

Raulzinho Neto trata de zafarse de Prigioni, ayer en el Palacio. Ampliar foto
Raulzinho Neto trata de zafarse de Prigioni, ayer en el Palacio.

Sobre el césped, sobre el parquet o sobre un tapete un Brasil-Argentina es siempre una contienda mayúscula. Sin embargo, el clásico de las Américas quedó desnaturalizado en Madrid en su competitividad y en la indumentaria. La albiceleste vistió de luto riguroso para cerrar el trayecto más glorioso de la historia de su baloncesto y la verdeamarela lució de blanco para corroborar la pujanza y el vigor de su repertorio. El conjunto de Magnano, con la energía de Neto y la fuerza de sus pívots, apagó la vela de un grupo extenuado ante su última misión. El pulso le duró apenas 20 minutos. Los brasileños se enfrentarán el miércoles a Serbia por una plaza en las semifinales.

El primer cuarto delimitó las trincheras de ambos conjuntos. Los de Magnano comenzaron a martillear en la zona rival con Vieira, Varejao y Splitter calentando la forja; los de Lamas se alejaron de la refriega bajo los aros y abrillantaron el perímetro con la agitación de Campazzo y el pulso de Prigioni. Tres triples del base de los Knicks, de 37 años, impulsaron a Argentina en los primeros minutos y marcaron la tendencia del ataque de su equipo.

En ese cuarto lanzaron y anotaron más de tres (5 de 9) que de dos (3 de 8) los tangueros ante un rival que en la búsqueda de sus virtudes se convirtió en un embudo (13-21, m. 10). Funcionaba entonces el plan argentino.

Brasil, 85- Argentina, 65

Brasil: Marcelinho, Barbosa (10), Varejao (8), Vieira (13) y Splitter (10) -equipo inicial-, Garcia (5), Neto (21), Taylor (4), Giovannoni (7) y Nene Hilario (7).

Argentina: Pablo Prigioni (18), Facundo Campazzo (11), Leo Gutiérrez (6), Andrés Nocioni (4) y Luis Scola (9) -equipo inicial-, Marcos Mata, Walter Herrmann (5), Nicolás Laprovittola, Marcos Delis (2) y Selem Safar (10).

Árbitros: Lamonica (ITA), Vázquez (PUR) y Radovic (CRO). Sin eliminados.

Palacio Municipal de Deportes de Madrid. Unos 13.450 espectadores.

No encontraba rendijas Marcelinho para el pick and roll, no aparecía ningún acompañante para que Barbosa desatascara el aro y tampoco resolvía Neto el crucigrama como solía hacer en Granada en la primera fase. Lo hizo a lo grande después. Pero en ese tramo la pareja de bases brasileña no acertaba a contener el dinamismo de Campazzo en su zona, ni a lanzar a sus pívots en la contraria. Aún así, la igualdad en la pelea por el rebote mantenía las constantes vitales de la canarinha, que encontró en los triples de Giovannoni un inesperado respiro cuando la hinchada albiceleste ensayaba los primeros cánticos de paternidad sobre Brasil.

Así llama la afición y la prensa argentina al ascendente que marca el historial de abrumadora superioridad albiceleste en los enfrentamientos directos con Brasil de los últimos tres lustros. Desde el Premundial de Neuquén en 2001, a los cuartos del Mundial de Indianápolis 2002, pasando por la semifinal del Preolímpico de Las Vegas 2007, los octavos del Mundial de Turquía en 2010, la final del Preolímpico de Mar del Plata en 2011, o los cuartos de los Juegos de Londres 2012. El único triunfo brasileño en ese trayecto fue el de la final del Premundial de 2005 de la República Dominicana, en el que Argentina tenía poco que perder porque como campeona olímpica en Atenas 2004, ya tenía billete para el Mundial de Japón 2006. En esta ocasión, el mejor repertorio brasileño de los últimos tiempos logró que su ogro hincara la rodilla tras una singladura legendaria.

Los argentinos fueron despedidos con honores tras abdicar en el Palacio

Tres lustros en los que la generación dorada nunca abandonó los cinco primeros puestos del cuadro de honor y coleccionó un oro y un bronce olímpicos y una plata mundialista entre otras conquistas. Tres lustros en los que su rocoso núcleo de jugadores no encontró relevo y fue languideciendo con una excelsa dignidad competitiva hasta cerrar su epopeya en Madrid. Aguantaron con firmeza la primera mitad (33-36, m. 20), pero después se derrumbaron sin fuerzas ni argumentos. La remató un Brasil imponente, con sus cuatro nba (Splitter, Varejao, Hilario y Barbosa) luciendo vigor y compromiso ante la cita.

El tercer cuarto fue el último para Argentina. A la vuelta de la caseta los de Lamas evidenciaron la limitación de su depósito y Brasil recurrió a su queroseno. Mientras la albiceleste trataba de gestionar su fatiga, el conjunto de Magnano dio el golpe de gracia. Con un parcial de 15-3 en los primeros seis minutos del cuarto construido con la fortaleza en la pintura de Vieira y Splitter (15 puntos de los 24 de su equipo en ese periodo) resolvieron el partido (48-39, m. 26). Se cayeron los cimientos argentinos, con el rebote como espejo de su inferioridad. La contabilidad bajo los aros, igualada al descanso (18-18), se descompensó hacia el lado brasileño en el tercer parcial con un concluyente 14-6 (39-26 al final) que remató el choque. Comenzó entonces la fiesta de Raulzinho Neto, que mostró al mundo el repertorio que desplegará el próximo curso en Murcia, y acabó la historia del encuentro y de la mejor generación del baloncesto argentino con Prigioni, Nocioni y Scola como últimos exponentes. Los tres y el resto del equipo argentino fueron despedidos con honores tras su abdicación en el Palacio.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información