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Del tiroteo a jugar con Magic

Orlando Antigua, seleccionador dominicano, jugó seis años con una bala en la cabeza y fue el primer latino en los Globetrotters

Orlando Antigua, con la República Dominicana. Ampliar foto
Orlando Antigua, con la República Dominicana. AFP

Orlando Antiguo tenía 15 años cuando en aquella fiesta de Halloween en 1988 se vio envuelto en un tiroteo. Había crecido en las calles del Bronx desde que su padre, dominicano, y su madre, puertorriqueña, se mudaran a Nueva York siendo él un niño. La familia había tenido incluso problemas para asegurarse un techo. Fue una bala perdida la que impactó en su cabeza. Cerca del ojo izquierdo. “Fui dichoso”, recuerda, “pasé una semana en el hospital y la bala no me mató. Pero tampoco me la podían sacar. Ahí se quedó, en mi cabecita. La tuve dentro de mí durante seis años. Me causaba muchos dolores. Pero tenía que vivir con eso. Seguí jugando al baloncesto. Después de todo ese tiempo, me la pudieron sacar por la oreja. Fue una bendición que no me pasara nada más”. Su caso recuerda al del exfutbolista paraguayo Salvador Cabañas.

Orlando Antigua es hoy el seleccionador de su país, la República Dominicana. Tras enfrentarse a Estados Unidos, y con dos victorias en el grupo, lucha por hacer las maletas para la segunda fase, un hito en la historia de un grupo que nunca ha pisado unos Juegos y que vive su segundo Mundial. Al frente está este hombre que suda a chorros en los partidos y a quien, un año después de liberarse de la bala, le ficharon los Harlem Globetrotters. Había jugado en la Universidad de Pittsburgh. Era 1995 y tenía ofertas de campus de equipos de la NBA y de algunos ojeadores europeos.

“¡Me fui con los Trotamundos de Harlem! Fue una bella experiencia ser parte de ese equipo histórico. Fui el primer latino en formar parte de ese grupo y eso fue muy especial para mí. Es un equipo que mundialmente se considera el equipo de casa, es siempre bueno y ganador. Fueron siete años muy bonitos, conocí a muchísima gente importante y famosa. Nelson Mandela fue quien más me emocionó conocer. Fuimos a Sudáfrica a ayudarle a celebrar su cumpleaños con 3.000 niños de su fundación. Conocer a ese hombre histórico, con esa presencia que tenía y esa humildad, fue algo muy especial”.

También por su álbum de recuerdos pasaron Muhammad Ali, Magic Johnson y Michael Jordan. “¡Yo jugué con Magic! Vino a jugar con los Trotamundos. Y lo hacía perfectamente. Conocí a Jordan cuando trajo a sus hijos a un partido”, rememora.

Su nombre de guerra en la pista era Huracán. Cerrada aquella etapa de piruetas, Antigua comenzó a entrenar: cinco años en Pittsburgh, y las Universidades de Memphis y Kentucky. Ahora dirige a Florida del Sur y a la República Dominicana. “Vivimos el baloncesto con mucha pasión. El primer deporte es el béisbol”.

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