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La precaución frena a Nadal

El español renuncia al Abierto de EEUU para recuperarse de su lesión de muñeca y que no sea un problema recurrente en el futuro

Nadal se lamenta en una imagen de archivo. Ampliar foto
Nadal se lamenta en una imagen de archivo. AFP

Rafael Nadal, de 28 años, anunció ayer que no ha superado la lesión que sufre en la muñeca derecha y que no podrá competir en el Abierto de EEUU (desde el lunes), el octavo torneo del Grand Slam que se pierde en su carrera. El español, un tenista habituado a convivir con los dolores de rodilla, espalda, hombro y codo, decidió que no podía correr riesgos. El equipo de médicos que le asesora, formado por los doctores Cotorro, Vilaró y Balius, le advirtió de los peligros de una lesión que no se puede combatir apretando los dientes: igual que un esguince mal curado, opinaron los médicos tras conocer las sensaciones que vivió en los últimos entrenamientos, una muñeca a medio recuperar solo deja entreabierta la puerta a problemas futuros.

No me queda otra que aceptar que no puedo competir este año y como siempre trabajar para que cuando vuelva esté preparado de la mejor manera para competir

“El proceso de readaptación a pista era un poco justo”, explicó el doctor Cotorro, de la Federación de tenis, que junto a sus compañeros de la clínica Mapfre estudió durante agosto varias ecografías y resonancias magnéticas de la zona afectada. “No ha habido tiempo para cumplir los objetivos, y [Nadal] no está en condiciones de poder jugar un torneo de esa exigencia”, siguió sobre la desinserción de la vaina del cubital posterior que sufrió el campeón de 14 grandes al golpear extrañamente un revés en un entrenamiento. “La zona lesionada no se ha readaptado a los esfuerzos. Está blanda. Al someterle a un trabajo duro, le molesta. Ha decidido no forzar. Esa no es una opción”, subrayó Cotorro. “Este tipo de lesiones hay que respetarlas mucho, y es lo que estamos haciendo, porque es una patología específica de tenis que después [si no se cura bien] puede dar problemas”.

“Siento anunciar que no podré participar en el US Open (...)”, escribió a través de las redes sociales el mallorquín, que no especificó fecha de reincorporación a la competición. “Entenderéis que es un momento duro para mí porque es un torneo que me encanta y en el que tengo muy buenos recuerdos, de los fans, de los partidos nocturnos, de tantas cosas. No me queda otra que aceptar que no puedo competir este año y como siempre trabajar para que cuando vuelva esté preparado de la mejor manera para competir”, cerró el bicampeón del torneo.

La baja del español tuvo un doble efecto. Primero, al unirse a su ausencia de los Masters 1.000 de Canadá y Cincinnati, le restó la barbaridad de 4.000 puntos de la clasificación. Segundo, abrió la posibilidad de que Roger Federer le arrebate el número dos mundial si se impone en la Gran Manzana.

Ahora, el español seguirá el plan de rehabilitación trazado por los médicos y aplicado por Rafael Maymò, su fisioterapeuta, y Joan Forcades, su preparador físico: fisioterapia intensiva unida al trabajo con gomas y pesas para recuperar el tono muscular y la fuerza en la muñeca y el antebrazo, que durante tres semanas permanecieron inmovilizados por una férula. En el horizonte, la incógnita de cuándo se reincorporará a la competición, si en la eliminatoria por la permanencia en el Grupo Mundial de la Copa Davis (en Brasil del 12 al 14 de septiembre), o ya en la gira asiática sobre cemento. Abandonado el sueño de Nueva York, ya no hay prisa. Como dijo el doctor Cotorro: “El tiempo ahora corre a su favor”.

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