San Lorenzo devuelve la Libertadores a Argentina después de cinco años

El único club grande de Buenos Aires que nunca antes había ganado el torneo quiebra la hegemonía brasileña

El equipo celebra su victoria.
El equipo celebra su victoria.Victor R. Caivano (AP)

La victoria de San Lorenzo por 1-0 sobre Nacional, de Asunción, en la segunda final de la Copa Libertadores de América el miércoles pasado en Buenos Aires ha sido histórica por varios motivos. Por sobre todas las cosas, el Ciclón era el único de los cinco grandes clubes del fútbol argentino (los otros son River Plate, Boca Juniors, Independiente y Racing) que hasta ahora nunca había ganado el máximo trofeo continental, que comenzó a disputarse en 1960. Los hinchas de sus cuatro rivales de Buenos Aires bromeaban con que la sigla del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, CASLA, en realidad significaba Club Argentino Sin Libertadores de América. Aquel 'sambenito' ha quedado en el pasado.

El club había sido fundado por un cura, Lorenzo Massa, en 1908 en un arrabal tanguero que por entonces era considerado parte del barrio porteño de Almagro, pero que con el tiempo pasó a nombrarse como Boedo. Apodado Cuervo, por la sotana negra de los sacerdotes, también Santo o Santos de Boedo, el papa Francisco se ha convertido en su simpatizante más famoso en el mundo. Este jueves, el máximo pontífice, de gira por Corea del Sur, mandó por intermedio de su portavoz un “ciclón de saludos” al millón y medio de compañeros de la quinta hinchada más númerosa de Argentina. Ciclón es otro de los motes de San Lorenzo, cuya dirigencia y plantilla visitarán la semana próxima al Papa en el Vaticano.

El triunfo de San Lorenzo rompe con cuatro años consecutivos de campeones brasileños en la Libertadores: Internacional, de Porto Alegre, el Santos de Neymar, Corinthians y Atlético Mineiro. Desde 2009 que un equipo argentino no se imponía en la ‘Championes League’ latinoamericana. El último había sido Estudiantes, de La Plata. Es así que los clubes argentinos suman ahora 23 copas Libertadores, frente a 17 de los de Brasil, ocho de Uruguay y tres de Paraguay (todas del Olimpia). Independiente, con siete trofeos, sigue siendo el que más la ha conquistado, seguido por Boca, con seis, el uruguayo Peñarol, con cinco, y Estudiantes, con cuatro.

San Lorenzo, que hace dos años estaba al borde de Segunda, eliminó a Grêmio, Botafogo y Cruzeiro

San Lorenzo hace dos años estaba al borde de la bajada al Nacional B (Segunda División), una pérdida de categoría que en 2011 sufrió River y en 2013, Independiente, ambos por primera vez en su historia. Entonces los socios de El Cuervo votaron como presidente a Matías Lammens, un abogado que ahora cuenta con 34 años, y como vicepresidente a quien es el sostén de su proyecto, Marcelo Tinelli, el más popular conductor y empresario televisivo de Argentina, aquel que invirtió sin suerte en Badajoz en 1998/1999 y que ahora es capaz de influir en las elecciones de su país promocionando candidatos en su programa de concurso de baile. Ambos aportaron una gestión empresarial al club.

El Cuervo, que había descendido por un año en 1982, logró en 2013 su duodécima liga argentina. Es el cuarto club con más torneos locales en su país, detrás de River, Boca e Independiente. Logró aquella victoria con el hispanoargentino Juan Antonio Pizzi de entrenador y con la base de la plantilla que ahora se alzó con la Libertadores: Sebastián Torrico en la portería, Santiago Gentiletti y Julio Buffarini en defensa; la estrella Néstor Ortigoza, ese gigante argentino hijo de paraguayo que jugó con la selección de su padre en Sudáfrica 2010 y llegó a cuartos de final, el mismo que parece con sobrepeso, pero pesa más que nadie en todas partes de la cancha; otros centrocampistas como Juan Mercier, Leandro Romagnoli, que ahora se marchará al brasileño Bahía, e Ignacio Piatti, que no pudo jugar la segunda final porque fue transferido al Montreal Impact; y Ángel Correa, de ahora 19 años, que tampoco llegó a disputar las semifinales porque fue vendido al Atlético de Madrid. Correa, que deberá ser operado de corazón y no podrá volver a los campos hasta 2015, estuvo presente en el Nuevo Gasómetro este miércoles para festejar con sus excompañeros y llevarse su medalla.

Pero el conductor de este San Lorenzo de América no ha sido Pizzi, que se fue al Valencia tras ganar la liga argentina a mediados de 2013, sino su reemplazante Edgado Bauza, que ya había ganado la Libertadores con el único equipo ecuatoriano que la ha levantado, Liga Deportiva Universitaria, en 2008, y que ahora es pretendido por la selección paraguaya. Bauza organizó un equipo ofensivo, rápido, con toque. A aquella base le sumó otros nombres como el centrocampista Héctor Villalba, de 20 años, y el atacante Mauro Matos, que convirtió el gol del 1-1 ante Nacional en la primera final, en Paraguay. En aquel partido San Lorenzo había merecido ganar. En Buenos Aires tal vez debió haber perdido, pero una mano infantil de Ramón Coronel en el área llevó a que Ortigoza acometiera el único disparo serio contra la portería de Nacional y convirtiera el penalti de la consagración. Este San Lorenzo que ha dejado en el camino de la copa al colombiano Independiente del Valle, a los brasileños Botafogo, Grêmio y Cruzeiro y al boliviano Bolívar ahora sueña con un gesta histórica ante Real Madrid en la Copa Mundial de Clubes, en diciembre próximo en Marruecos.

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