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Del insulto de Mujica al perdón de Suárez

El presidente de Uruguay carga contra la FIFA pocas horas antes de que el delantero se disculpe por su mordisco a Chiellini

El presidente uruguayo, José Mujica, en una entrevista.

Luis Suárez pidió ayer disculpas desde Montevideo por el mordisco al italiano Chiellini, que le ha supuesto al delantero nueve partidos de sanción con Uruguay y cuatro meses con un club. “Me arrepiento profundamente”, escribió el jugador en un mensaje difundido por Facebook y Twitter. “Después de unos días de estar en casa con mi familia, he tenido la oportunidad de recuperar la calma y de reflexionar sobre la realidad de lo que sucedió en el partido”, añadió Suárez. Chiellini reaccionó a las declaraciones: “Está todo olvidado. Espero que la FIFA reduzca tu sanción”.

En Uruguay el gesto fue entendido como necesario, ya que el jugador se encuentra en plenas negociaciones para su traspaso al Barcelona. Pero en el país la herida que causó la sanción al delantero sigue viva y pocos consideran necesaria una disculpa.

A estas alturas todavía hay gente que siente un inexplicable desasosiego, mezcla de pena y rabia. Cuando la FIFA sacó del Mundial al ídolo nacional, muchos durmieron mal y algunos lloraron.

Conocidos por su moderación, los uruguayos ofrecen un panorama desconocido estos días para los observadores externos. El presidente José Mujica cargó anteayer duramente contra los dirigentes de la FIFA, a los que llamó: “Viejos hijos de puta”. Estos insultos fueron respaldados por el vicepresidente y exministro de Economía Danilo Astori, un hombre al que se le conocen pocos exabruptos y que brilla por su talante de experto. Desde París, donde participaba en un foro internacional, Astori aseguró que con el caso Suárez la FIFA violó “el derecho a la igualdad” e hizo “una demostración casi obscena del poder de los más fuertes sobre los más débiles”.

Esta vez, la oposición salió a templar la situación, rechazando los insultos de Mujica: una novedad, ya que hasta ahora se había construido una especie de frente sagrado en defensa de Suárez.

“Discrepamos con la FIFA; actúa con criterio fascista y sanciona sin respetar DD HH [los derechos humanos] de las personas. Pero un presidente no puede insultar así”, señaló en su cuenta de Twitter el exsenador Serbio Abreu, el Partido Nacional (centroderecha).

Uruguay está en un año electoral y todos los partidos manejan con extremo cuidado todo lo relacionado con el fútbol, la pasión nacional.

La llegada de los jugadores de La Celeste el domingo por la noche al aeropuerto de Montevideo fue seguida por miles de personas, retransmitida en directo por las televisiones y las radios.

El cariño por este grupo de futbolistas no es una novedad en un país que está totalmente en sintonía con el proceso de renovación de la selección iniciado en los años noventa por el entrenador Oscar Washington Tabárez y que tuvo su apoteosis cuando la selección alcanzó los cuartos de final de Sudáfrica en 2010 y ganó la Copa América del 2011.

Los periodistas deportivos que regresaron el domingo de Brasil aseguran que los integrantes del equipo uruguayo están convencidos de que la sanción de la FIFA fue una maniobra para sacar a La Celeste del Mundial. Uruguay, por sus pequeñas dimensiones y su escasez de habitantes (poco más de 3,2 millones) sería un mal negocio para los amos del fútbol mundial. Esta teoría está muy extendida y tiene defensores entre las élites del país rioplatense. Muchos creen que fue un complot y por ahora, de ahí no los saca nadie.

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