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El fútbol en EE UU, en busca del impulso definitivo

El número de aficionados y jugadores se estanca, pero el interés por el Mundial crece

Klinsmann charla con sus jugadores durante un entrenamiento
Klinsmann charla con sus jugadores durante un entrenamiento Getty

En un reciente partido de la MLS, la liga de fútbol estadounidense, aún era muy fácil palpar notables diferencias culturales en el modo de disfrutar de este deporte en un país en el que las pasiones las siguen generando otros. A grandes rasgos, parecía un ejercicio de querer pero no poder. Muchos aficionados no podían disimular que el partido se les hacía pesado, demasiado aburrido en comparación con las pausas continuadas -que alimentan un consumismo frenético de bebidas y comida- y la tendencia a la espectacularidad del fútbol americano, el baloncesto o el béisbol. Lo trataban de compensar con una pasión en muchas ocasiones ferviente, pero esta resultaba excesiva en momentos de escasa emoción en el juego o sorprendente, por ejemplo ir ataviado con una bufanda en un día extremadamente caluroso.

Un 49% de los encuestados creen que el fútbol es aburrido, por encima del 35% de hace 20 años

Ya sea por diferencias culturales o no respecto a los aficionados europeos y latinoamericanos, el desarrollo del soccer, como se le conoce en Estados Unidos, se encuentra en un momento clave, que puede determinar su consolidación o el fracaso que ya vivió en los años 80 tras su auge en los 70 con la llegada de estrellas internacionales. A los 20 años de acoger el Mundial, su popularidad en EE. UU. se ha disparado, sobre todo entre chicas, adultos y latinos, así como en las audiencias de televisión, pero el número de jugadores apenas ha variado. Al mismo tiempo, sin embargo, es el país que más entradas ha comprado para los partidos del Mundial y las ventas de las camisetas de la selección, que hoy debuta frente a Ghana, se han triplicado respecto a la cita de 2010.

Klinsmann observa a John Brooks durante un entrenamiento ampliar foto
Klinsmann observa a John Brooks durante un entrenamiento AP

Según un reciente sondeo del diario Washington Post y la cadena ABC, un 46% de los estadounidenses considera que el fútbol ganará popularidad en la próxima década, pero la proporción de los que se declaran aficionados cae ligeramente: un 28% frente al 31% en la antesala del Mundial de 1994. El patrón es parecido en la práctica del deporte: en 1994 unos 12,2 millones jugaban al fútbol, en 2004 eran 13,8 , pero ahora son 12,7, según datos de la Asociación de la Industria Deportiva. El número de jugadores entre los seis y los 17 años está por debajo de los niveles de hace 20 años, pero entre los adultos por encima.

Esa, sin embargo, no es la percepción que tiene Robert Riccio, periodista del portal Examiner y experto en el panorama del soccer. “Cada vez se ve a más niños jugar y arrastran a los padres a interesarse”, sostiene. Para Robert, un veinteañero que asistía a un reciente partido en Washington, lo que es innegable es que, más allá de las estadísticas, el aumento de la concienciación social sobre las lesiones cerebrales que puede causar el fútbol americano ha generado un mayor interés de los padres en que sus hijos practiquen deportes más seguros, como el soccer.

Si hay que juzgar por las audiencias televisivas, el auge de la popularidad del fútbol en EE. UU. también es indiscutible. La última final del Mundial, en 2010, fue seguida por 24 millones de telespectadores en EE. UU., un 41% más que en la cita de cuatro años antes, y todo apunta que el récord se superará en Brasil teniendo en cuenta que ESPN, la mayor cadena televisiva deportiva, tiene previsto emitir 290 horas de programación y que del torneo se habla en televisión y diarios. “Si ESPN se interesa por el soccer es que tiene futuro”, subraya Robert, que recuerda que la temporada pasada de la liga inglesa fue emitida por una cadena generalista, como la NBC. Su récord de audiencia fueron 31,5 millones. Una cifra notable pero a años luz de los 111 millones de la última Super Bowl, la final de la liga de fútbol americano.

EE. UU. nunca ha pasado de cuartos de final, pero su selección femenina fue campeona del mundo en 1991 y 1999

Lo que también es patente es que los estadios de la MLS cada vez están más llenos y que la liga está creciendo en número de equipos y figuras extranjeras. Pero para muchos sigue siendo un deporte demasiado aburrido. Así lo creen un 49% de los encuestados, por encima del 35% de hace 20 años.

Contra estos estigmas luchará desde hoy la selección que dirige desde 2011 el alemán Jürgen Klinsmann, aunque el entrenador tampoco ha ayudado a despertar la pasión al admitir hace unos días lo que parece muy probable pero que en un país tan competitivo como este apenas se oye: “Para nosotros hablar de ganar el Mundial simplemente no es realista”. EE. UU. nunca ha pasado de cuartos de final, pero su selección femenina fue campeona del mundo en 1991 y 1999. Brasil es otra prueba de fuego futbolística y cultural para el soccer.

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