Amnistía teme que Brasil aplique el delito de terrorismo a manifestantes

La organización critica en un informe la propuesta legal que califica los daños en el mobiliario urbano como actos terroristas y que puede afectar a las protestas contra el Mundial

Activistas protestan frente a la Embajada de Brasil en Madrid
Activistas protestan frente a la Embajada de Brasil en MadridAmnistía Internacional

A una semana de que el comienzo del Mundial desborde el nivel de decibelios en Brasil dentro y fuera de los estadios, la actitud de las fuerzas de seguridad brasileñas hacia las manifestaciones despierta desconfianza alrededor del mundo. Amnistía Internacional critica en un informe que Brasil pretenda aplicar el delito de terrorismo a los manifestantes y habla de una “estrategia del miedo” reforzada por la presencia del Ejército. La organización ha escenificado su descontento con un acto conjunto en Roma, La Haya (Holanda), Santiago de Chile, Asunción (Paraguay), Brasilia y Madrid en el que varios activistas disfrazados de árbitro mostraban una tarjeta amarilla a las autoridades del país.

Cerca de una veintena de activistas han representado una atmósfera futbolística junto a la Embajada de Brasil en Madrid. Dos hombres y dos mujeres disfrazados de árbitro hacían sonar sus silbatos y mostraban una tarjeta amarilla mientras el resto recreaba el movimiento de una grada ondeando una pancarta con el lema “Brasil, juega limpio”. La organización pretendía entregar 20.000 firmas en defensa de los derechos humanos en Brasil durante el Mundial, pero las autoridades les han comunicado que las envíen por correo. Amnistía preveía entregar unas 90.000 firmas en todo el mundo.

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“Estamos intentando que durante el Mundial se proteja el derecho a protestar pacíficamente en Brasil”, asegura Esteban Beltrán, director de Amnistía Internacional en España. Desde que en primavera de 2013 comenzaran las protestas contra el elevado coste del torneo y la subida de precios en el país, la actitud de la policía ha sido “violenta y abusiva”, indica el informe. El fotógrafo Sergio Silva perdió en junio de 2013 su ojo izquierdo al ser alcanzado por una pelota de goma. El mismo día, la periodista Giuliana Vallone denunció el disparo premeditado de un agente. “No te imaginas que un tipo de uniforme vaya a dispararte a la cara”, aseguró esta mujer de 27 años, que salvó el ojo gracias a que llevaba gafas. “Pese a todos los incidentes violentos, no hay un solo agente procesado”, subraya Beltrán.

El Senado de Brasil sigue estudiando la propuesta legal que permite ampliar el delito de terrorismo a daños en el mobiliario urbano. “Al abarcar también los delitos contra la propiedad, suscita la preocupación de que se use para enjuiciar a manifestantes que cometan actos vandálicos”, explica el informe. “Si se produce un daño de un bien público basta con que se imponga una multa”, añade Beltrán. Mientras, la cámara baja valora la posibilidad de prohibir que los manifestantes lleven máscaras en las protestas.

La decisión de desplegar al Ejército para garantizar la seguridad del evento despierta especial desconfianza en Amnistía. “Meter a las Fuerzas Armadas en estas condiciones es un error grave. No están preparadas para disolver manifestaciones, no es su labor”, asegura el presidente de la organización, que habla de más de 10.000 fallecidos a manos de la policía brasileña entre 2001 y 2011. “La policía viola gravemente los derechos humanos en su día a día. Hemos documentado casos con armas de fuego”.

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