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Yaya le da a Pellegrini su primer título europeo

Negredo, Navas, Javi García y Silva posan con la Copa de la Liga inglesa
Negredo, Navas, Javi García y Silva posan con la Copa de la Liga inglesa AFP

Dicen los sabios del fútbol —y aquí en Inglaterra hay muchos; les llaman pundit, una palabra a la que WordReference le da traducciones variadas: comentarista, crítico, especialista, erudito, experto y hasta gurú—, en fin, dicen los sabios del fútbol que Touré Yaya es muy bueno pero en el fondo es un lastre para el equipo —utilizan la palabra liability— porque no defiende, porque se va arriba sin pensar en lo que pasa abajo, y por eso el Manchester City concede tantos goles. A lo mejor es verdad. Quizá tengan razón. Pero Touré Yaya, seguramente el mejor jugador de la Premier en lo que va de temporada si no existiera Luis Suárez, le dio ayer al City la primera copa del año y a Manuel Pellegrini su primer trofeo desde que entrena en Europa, aunque su trabajo en el Villarreal seguramente tenga mucho más valor que esta copa.

El City estaba uno abajo ante el Sunderland, un equipo que lucha para evitar el descenso, en la final de la Copa de la Liga en Wembley. Se llevaban ya 10 minutos de la segunda parte y no había noticias de la delantera de los favoritos. Pero Yaya engarzó con apabullante suavidad un misil desde el otro mundo que venció al adelantado Mannone para empezar entonces el descenso imparable rumbo a la palabra gol. Un gol candidato a ser uno de los mejores de la temporada y al que un minuto después se unió un segundo, nacido de un pelotazo brutal de Nasri, que puso el City por delante.

El marfileño sería seguramente el mejor jugador de la Premier en lo que va de temporada si no existiera Luis Suárez

Para eso vale el dinero en el fútbol: para comprar jugadores que desatascan un partido cuando el equipo no aparece. No había aparecido hasta entonces el City, superado por lo que en Inglaterra llaman el underdog (“el que lleva las de perder”, dice WordReference). A última hora apareció Navas para redondear un resultado engañoso, porque instantes antes Fletcher quiso controlar con la izquierda un balón que le venía perfecto para la derecha y tiró la última oportunidad de forzar la prórroga.

La Copa de la Liga, que ahora se llama Capital One Cup y desde hacía un tiempo se llamaba Carling Cup, es una de esas competiciones menores que pueden marcar una temporada. O toda una historia si tu equipo se llama Sunderland y el último trofeo fue precisamente la Copa de la Liga en 1985. Para el City, perderla hubiera sido un mal augurio y una presión añadida de cara al partido de vuelta de la Champions en Barcelona. Ganarla no le salva la temporada, pero le permite encarar con más confianza los momentos decisivos que vienen. A fin de cuentas, por pequeña que sea, la final de la Copa de la Liga se juega en Wembley y ayer había casi 85.000 personas en el estadio. En Inglaterra no hace falta jugar bien al fútbol para dar espectáculo: si no está en el césped, está en las gradas. Por eso la Premier es la Liga más rica del mundo. Y la más fotogénica.

Ayer, el City recuperó la pegada después de unas semanas vacilantes: sacó un botín de tres goles con solo seis tiros entre palos. No marcaba tantos desde que le endosó cinco al Tottenham en White Hart Lane a finales de enero. Una sequía que le ha hecho ceder al Liverpool el estandarte de equipo más prolífico, aunque el City tiene dos partidos menos. Los que necesita ganar para igualar al Chelsea en la cabeza.

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