Los sub 17 mexicanos pierden la final pero dan una lección a sus mayores

La selección cae ante Nigeria (3-0) en la final del Mundial de esa categoría tras eliminar heroicamente a Italia, Brasil y Argentina

Los jugadores de México se lamentan por su derrota
Los jugadores de México se lamentan por su derrotaALI HAIDER (EFE)

A diferencia de lo que ocurre con la cuestionada selección absoluta, los sub 17 de México son motivo de orgullo para su país. Los muchachos que entrena Raúl El Potro Gutiérrez perdieron este viernes la final del Mundial frente a Nigeria (3-0), un batallón de atletas con buen pie que ha goleado a todos los equipos a los que se ha enfrentado. Los mexicanos lloraban la derrota sobre el césped incluso antes de que el árbitro pitara el final pero sus compatriotas les pedían que levantaran la cabeza. No había nada de lo que avergonzarse.

México parecía divorciado con el fútbol por la lastimosa clasificación hacia el Mundial de Brasil que han protagonizado los mayores, que deberán enfrentarse la próxima semana a Nueva Zelanda en la repesca. Sin embargo, la actuación de los adolescentes en el campeonato que se ha celebrado en los Emiratos Árabes ha devuelto la fe a los más pesimistas. Camino a la final derrotaron a Italia, Brasil y Argentina, países a los que se les presupone más solera.

Con este subcampeonato, México se coloca como uno de los equipos de más prestigio de la categoría. Ganó en el campeonato que se celebró en Perú en 2005 y volvió a coronarse en casa en 2011. Exceptuando el oro conseguido en los Juegos Olímpicos de Londres, esa generación que ya se ha hecho mayor no ha terminado de explotar. ¿Ocurrirá lo mismo con estos jóvenes que acaban de dar una muestra de entrega y sacrificio? ¿Por qué triunfan en juveniles y se estrellan en categoría senior?

"Es un misterio que no tiene respuesta", concede el escritor y presentador de televisión Leon Krauze, futbolero empedernido. "Es evidente que algo se está haciendo bien con los más jóvenes como también es evidente que los mayores pierden algo en el camino. La respuesta seguramente está en el proceso que siguen los muchachos rumbo al profesionalismo pleno. Hay errores de manejo en su carrera deportiva, sus ingresos, su psique. México debería concentrarse en alanzar a fondo ese lapso", explica Krauze. Pese a que la liga mexicana se considera un campeonato menor, arrastra a muchos aficionados y cuenta con abundantes ingresos televisivos. Los jugadores de los principales equipos están muy bien pagados, al nivel de los que juegan en Europa.

Le entra al debate el escritor y cineasta Guillermo Arriaga. Considera que la selección necesita confianza y vislumbra un futuro prometedor. "No tardará en llegar el momento del fútbol mexicano como le llegó al fútbol de España, que tenía a los mejores futbolistas del mundo en su liga, tenía todos los campeonatos a nivel de clubs pero no lograba conjuntar una selección de peso. Le tomó años llegar a ese punto. Lo mismo sucedió con Argentina antes del Mundial del 78. Lo importante es que el proceso ya inició y dará frutos en un futuro no muy lejano", reflexionaba Arriaga antes de la final.

Esa visión tan optimista contrasta con lo vivido los últimos meses en torno al Tri. La selección ha echado mano de cinco entrenadores durante la clasificación y ha sido incapaz de derrotar a escuadras menores de la Concacaf sin apenas tradición futbolística. Si tiene una última oportunidad de estar en Brasil el año que viene es gracias a que Estados Unidos tumbó a Panamá en la prórroga. La ayuda de un vecino al que antes se ganaba con facilidad pero que ahora se ha subido a las barbas se tomó casi como una deshonra. La actuación de los sub 17 ha vuelto a encender una vela en una casa a oscuras.

La final del viernes no tuvo mucha historia. México tenía que tejer sus jugadas, pase a pase, superando las línea con paciencia ante una defensa muy física. A Nigeria le bastaba con un par de toques para plantarse en el área contraria. Así ocurrió en el primer gol. Tras un córner a favor de los norteamericanos que atajó el portero sin problemas, los africanos salieron como galgos a la contra. En cuatro pases al primer toque, Yahaya, de apenas 15 años, se disponía a encarar al portero Gabriel Gudiño cuando Aguirre fue al corte. Llegó pero con tan mala fortuna que a la hora del despeje metió el balón en su propia portería.

El resto de la primera parte fue un quiero y no puedo por parte de los mexicanos. Los nigerianos, bien pertrechados, aprovechaban la mínima ocasión para lanzarse a la carrera. Con espacios libres parecían imparables. Atacaban en manada. Pudieron sentenciar en el primer acto pero los palos y un gran Gudiño, un meta que ha hecho un gran campeonato, lo evitaron. Los chicos del potro Gutiérrez se enzarzaron en una discusión nada más acabar la primera mitad a cuenta de las pocas ayudas que ofrecían los centrocampistas a la hora de defender. En el descanso se quedó en la caseta Gutiérrez, señalado por no cerrar por su lado.

En la segunda mitad Nigeria se estiró un poco más y aniquiló cualquier esperanza del Tri. En el 55 Iheanacho aprovechó un balón suelto en el área y, en el 81, el capitán Muhammed cerró el partido con un libre directo que entró por el palo del portero. A esas alturas los mexicanos ya lloraban sobre el césped. Se sabían derrotados.

El potro, al acabar el partido, dignificó la derrota de sus muchachos, a los que trató como adultos y no como niños: "Estos tipos demostraron ser muy valientes". En ese instante el presidente Enrique Peña Nieto les felicitaba por Twitter y reconocía su "esfuerzo y dedicación". El melancólico México, una vez perdida la fe en sus mayores, apuesta por el futuro de sus muchachos.

Sobre la firma

Juan Diego Quesada

Es el corresponsal de Colombia, Venezuela y la región andina. Fue miembro fundador de EL PAÍS América en 2013, en la sede de México. Después pasó por la sección de Internacional, donde fue enviado especial a Irak, Filipinas y los Balcanes. Más tarde escribió reportajes en Madrid, ciudad desde la que cubrió la pandemia de covid-19.

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