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Martin, rey de los vatios

El alemán, campeón del mundo contrarreloj por tercer año consecutivo, con una clara victoria sobre Wiggins, al que saca 46s y Cancellara, tercero a 48s

El alemán Tony Martin celebra su tercer mundial.
El alemán Tony Martin celebra su tercer mundial. GETTY

Decía Brad Wiggins, el sir inglés y campeón olímpico, que lo que más le gusta de las contrarrelojes es que no se puede controlar lo que van a hacer los otros ciclistas ni ellos tampoco lo que va a hacer él. “Es simplemente uno contra su bicicleta”, declaraba en L’Équipe el primer inglés que ha ganado el Tour, un hombre hecho campeón en la pista, en el esfuerzo solitario de la persecución. “Y eso me encanta”. Quizás no muchos aficionados disfruten tanto viendo una contrarreloj como Wiggins disputándolas, pero, pocos disentirán de él seguramente después de, por ejemplo, contemplar la lucha cerrada de ayer por la tarde en las largas rectas toscanas (58 kilómetros entre Montecatini Termini y Florencia y sus maravillas renacentistas), entre Wiggins y Fabian Cancellara y Tony Martin, quizás los tres mejores contrarrelojistas del siglo XXI.

Hace falta también capacidad de sufrimiento, o lo que se llama clase

Aparentemente todo es tan sencillo en las contrarrelojes, y más en una de pura potencia como la del Mundial toscano, como proclama Wiggins: un hombre, su máquina y la carretera. Y seguramente, viendo a verdaderos brutos de enormes cuerpos y trazas, y de escaso estilo, como el sueco Larsson, destrozar los pedales y la estética y machacar el cronómetro, muchos pensarán que ni siquiera es necesario saber andar bien en bicicleta para ser un especialista en la materia. Sin embargo, observando la clasificación final, la victoria esperada de Tony Martin (la tercera consecutiva del alemán, el rey de la década) con claridad sobre sir Wiggins y el tercer puesto, por solo 2s, de Cancellara, habrá que convenir que hace falta algo más, que para rodar durante más de una hora a 53 kilómetros por hora de media hace falta algo más que fuerza bruta, aunque el estilo, la clave en los tiempos de Anquetil, sea ahora secundario, pues las nuevas tecnologías, los manillares extensibles, suplen el efecto de la joroba, la marca antaño de los más grandes.

CLASIFICACIÓN

1. Tony Martin (ALE) 1:05:35 horas

2. Bradley Wiggins (GBR) a 46s

3. Fabian Cancellara (SUI) a 48s

4. Vasil Kiryienka (BLR) a 1.26s

5. Taylor Phinney (USA) a 2.08s

14. Jonathan Castroviejo (ESP) a 3.13s

35. Luis León Sánchez (ESP) a 5.04s

No hacen falta solamente vatios en estado puro, aunque seguramente a bruto y a vatios no gane nadie a Martin, el único capaz de mover en su Specialized calzada con cubiertas (es el único que no usa tubulares) un plato de 58 dientes, casi una paella por su tamaño desmesurado, que combinada con piñón de 11 dientes genera un avance de más de 12 metros por cada pedalada. Hace falta sobre todo capacidad de sufrimiento y conocimiento de uno mismo, o lo que se llama clase. Decía el mismo Wiggins, felizmente revivido psicológica y físicamente para la alta competición tras el desastre del Giro y su ausencia del Tour, que para preparar el Mundial había entrenado primordialmente la resistencia al dolor durante 65 minutos, el tiempo que él calculaba que duraría la prueba, pero, evidentemente, ese concepto, el del sufrimiento, el de generar capacidad de pedalear al máximo durante largo tiempo sin mover un milímetro la posición del cuerpo sobre el sillín, la perfección aerodinámica, la que más duele, no le es extraño a Martin, quien lo repite una y otra vez, aburridamente, con sus entrenamientos con la cabra alrededor del lago Constanza, cuando cubre el sillín de la bici con papel de lija que se agarra al culotte para impedir el menor movimiento del culo, y que en la última Vuelta fue capaz de mantener el esfuerzo durante casi cuatro horas con una fuga solitaria y espléndida de más de 170 kilómetros.

Luis León Sánchez, 35º y Castroviejo, 14º estuvieron invisibles

A su fuerza y a su clase, Martin le ha unido la elección de la especialización exclusiva en la contrarreloj, la renuncia a soñar con ganar algún año el Tour o una gran clásica, lo que le hace prácticamente imbatible y le distingue de sus rivales de ayer, del Wiggins ganador del Tour y del Cancellara que es igual de grande en las contrarrelojes (cuatro títulos mundiales y uno olímpico) que en las clásicas, con sus victorias en Flandes, Roubaix y San Remo.

El domingo, en la prueba en línea, habrá que contar con Cancellara, dicen los que están en Florencia. Frente a él, como trabajadores de la selección española de Mínguez al servicio de Valverde, estarán Luis León Sánchez y Jonathan Castroviejo, ayer invisibles. El murciano terminó 35º, a más de 5m de Martin, y el vizcaíno, 14º, a 3m 13s.

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