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Lochte se estira en el podio

La estrella estadounidense responde al estrés competitivo con el oro en 200 espalda

Lidera la victoria en el 4x200 libre en una espectacular sesión redondeada por el chino Sun

Ryyan Lochte, en el centro con el gorro negro y bañador rojo y negro, en la salida de la final de 200m espalda. Ampliar foto
Ryyan Lochte, en el centro con el gorro negro y bañador rojo y negro, en la salida de la final de 200m espalda. AP

La agenda de Ryan Lochte no da para más. Apechugó con una jornada de locos. Barrió en los 200 espalda y no le quedó más remedio que realizar los ejercicios de estiramientos musculares en el podio. Mientras subía al tercer escalón su compatriota y campeón olímpico Tyler Clary, él flexionaba con una de sus zapatillas naranja fosforescente de su propio diseño sobre el escalón más alto. Una descarada fórmula publicitaria. Podría ser. En cualquier caso, el colmo de la flema interpretativa, lo que tampoco es descartable en un tipo que protagoniza su propio reality show. El caso es que no paraba quieto. Y muchos de sus estiramientos no eran definitivamente para el escaparate. Mientras le colgaban al cuello la medalla de plata al polaco Radoslaw Kawecki, él seguía flexionando la pierna, pero ahora por detrás, hasta hacer palanca cogiéndose el pie con la mano.

El programa de Lochte se completó con las series y la semifinal de 100 mariposa

Eso sucedía a las 18.48 horas según el programa de mano del Mundial de natación. A las 19.09, el de Daytona Beach, en la soleada Florida, estaba de nuevo sobre el poyete, listo para zambullirse en las semifinales de los 100 mariposa. Había conquistado el oro en los 200 espalda aproximadamente 58 minutos antes y había nadado las series de mariposa por la mañana, con un resultado mediocre, solo el 13º mejor tiempo, lo que le situaba en una delicada situación, orillado en la calle uno. Nada que un veterano como él, que hoy cumple 29 años, no fuera capaz de remediar. Ganó su serie y pasó a la final con el mejor tiempo: 51,48 segundos, aunque todo está muy apretado en esta prueba en la que se adivina otra final extraordinaria, con una tremenda igualdad y un cartel con otro espléndido coprotagonista, el sudafricano Chad le Clos.

Lochte dominó de principio a fin la prueba de espalda. Le sacó más de medio segundo a Kawecki. Una demostración de autoridad ejecutada con una aparente simplicidad que abrumó a sus rivales y volvió a llevar al delirio al público del Palau Sant Jordi. Su marca no fue extraordinaria. Le bastó con 1m 53,79s, a casi un segundo de su plusmarca. Fue su tercer título mundial en la distancia, solo superado por los cuatro de su compatriota y poseedor del récord mundial, Aaron Peirsol.

China empezó la última posta en quinta plaza, pero Sun la propulsó como un torpedo

El desafío de Lochte no concluyó con las dos pruebas individuales. Le quedaba el 4x200 libre. Se disputaba 32 minutos después de la semifinal de mariposa. Los relevos poseen una magia competitiva y más en una carrera que llegaba después del intenso y emocionante 4x100 que perdió Estados Unidos ante Francia en la primera jornada de los campeonatos.

En esta ocasión no falló el equipo estadounidense, aunque la carrera no empezó para ellos de la mejor manera. Connor Dwyer no pudo con el ruso Danila Izotov ni con el francés Yannick Agnel en los primeros cuatro largos. Pero en la segunda posta, Lochte remontó hasta salir del último viraje en cabeza de la carrera. Sus compañeros Charles Houchin y Ricky Berens solo tuvieron que defender la posición con un ritmo calcado.

Entre el mejor estadounidense, Lochte, y el peor, Dwyer, se registró una diferencia de algo más de siete décimas. Fue la tercera medalla de oro en Barcelona, la 15ª en los Mundiales en los que acumula 22. Los rusos tocaron la pared en segunda posición.

La batalla por el bronce produjo casi tanta o más expectación y admiración que el oro estadounidense, dada la portentosa remontada del gigante chino Sun Yang. Empezó la última posta en la quinta plaza, pero se propulsó como un torpedo y remontó al francés Stravius y al japonés Kobori.

Su tiempo, con 1m 43,16s, fue el mejor de todos los competidores de largo, y además de él, solo Lochte bajó dos centésimas del 1m 45, lo que da una idea de la tremenda carrera de Sun Yang, el fenómeno de 21 años y 1,98 metros, que ya ganó el oro en los 400 y los 800 libre y que en Barcelona se está consagrando como una de las más grandes figuras de la natación mundial.

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