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Especial Fórmula 1

Mercedes hace clic

Lewis Hamilton celebra junto a todo el equipo de Mercedes la victoria en Hungría
Lewis Hamilton celebra junto a todo el equipo de Mercedes la victoria en Hungría REUTERS

A Ferrari y a Fernando Alonso les ha surgido un nuevo rival. Si hasta ahora el asturiano podía imaginar —y muchas veces comprobar— que los dos Mercedes eran superables en carrera aunque salieran por delante de él en la parrilla, a partir de Hungría esta mentalidad deberá cambiar. Mercedes ha dejado de ser un equipo vulnerable, porque en un circuito complicado como el de Hungaroring y con unas temperaturas que rondaban los 55 grados ha sido capaz de mantener un ritmo de carrera endiablado, sin que el deterioro de los neumáticos les haya perjudicado.

Mercedes se suma a la lucha por el título con armas tan potentes al menos como las de Red Bull y Lotus

La lectura de la victoria de Hamilton en Hungría es clara. El equipo entiende ahora el comportamiento de los nuevos neumáticos Pirelli y ha sabido adecuar la geometría de las suspensiones y la aerodinámica a sus necesidades para poder sacarles el máximo rendimiento. Y todo eso lo ha logrado sin haber podido acudir a los entrenamientos que Pirelli programó para los equipos en Silverstone hace solo unas semanas. Y eso sí, habiéndose beneficiado de unas pruebas privadas en Barcelona que, al parecer, han tenido una incidencia muy positiva.

Ahora, Mercedes se suma a la lucha por el título con armas tan potentes al menos como las de Red Bull y Lotus, los tres equipos que van bastante por delante de Ferrari. La escudería alemana ha demostrado en Hungría que puede ganar carreras en cualquier circuito y bajo cualquier circunstancia. El rendimiento del coche en la clasificación era brillante y lo sigue siendo. Pero parece claro que han resuelto el problema de desgaste de las gomas que les había impedido ganar algunas carreras que parecían tener dominadas.

Ferrari debe despertar de un letargo que ya está siendo demasiado largo

La primera victoria de Hamilton con Mercedes llega tal vez demasiado tarde, después de unos meses de incertidumbre y de falta de resultados que llevaron al equipo a fichar al ingeniero británico Paddy Lowe, ex director técnico de McLaren, con la intención de que acabe sustituyendo a Ross Brawn. El exferrarista ya ha comentado que la próxima temporada no va a seguir en Mercedes. Y es una mala solución, porque no hay que tocar las cosas que funcionan. Y menos aún si se trata de la persona que ha sido el corazón y el alma de este equipo desde que llegó a Toyota, lo compró para crear su propia escudería y la vendió a la marca francesa al final de 2009 tras ganar el título mundial con Jenson Button.

Brawn ha sabido dirigir a un equipo de grandes ingenieros para generar el coche actual. Él mismo fichó a Aldo Costa (procedente de Ferrari), a Geoff Willis (de HRC) y a Bob Bell (Renault) para rodearse de gente de confianza y competente. Pero ahora la llegada de Lowe puede crear fisuras en toda esta estructura porque se trata de un cambio drástico. La primera, la salida de Brawn. Pero todo eso se verá a partir del año que viene. Ahora, Mercedes ha resuelto el problema y está en situación de disputarle el título a Vettel, Raikkonen y Alonso.

Ferrari, en cambio, debe despertar de un letargo que ya está siendo demasiado largo. La llegada de James Allison (procedente de Lotus) ayudará, aunque teóricamente no debería empezar a trabajar hasta dentro de unos meses. En Maranello necesitan resolver definitivamente los problemas con el túnel de viento y estudiar de nuevo con profundidad el problema que arrastran con los neumáticos Pirelli.

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