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Gloria al sancionado por dopaje

Un ciclista suspendido de por vida por EPO vence por segundo año consecutivo la marcha ‘amateur’ más dura de España

Exprofesionales con antecedentes corren pruebas sin controles

La multitudinaria marcha de la Quebrantahuesos, el pasado sábado 22.
La multitudinaria marcha de la Quebrantahuesos, el pasado sábado 22.

Ángel Vázquez Iglesias llega a la cima del Portalet de la Quebrantahuesos, la prueba cicloturista más multitudinaria y dura de España. Lleva un pedaleo ligero y va líder. Hace un día espléndido en el Pirineo francés. Casi parece una etapa del Tour. No solo por el escarpado recorrido, cuatro puertos de montaña y 198 kilómetros, sino por el ambiente: ikurriñas entre el público, nombres pintados en la calzada... A punto de coronar el puerto, un aficionado anima con sorna a Vázquez: “¡EPO, EPO!”. La sombra de la hormona que aumenta la producción de glóbulos rojos y mejora el rendimiento deportivo ha saltado del circuito profesional al de aficionados.

Porque Vázquez (Lazkao, Gipuzkoa, 1980), que el sábado 22 de junio ganó la Quebrantahuesos por segundo año consecutivo y tercera vez en su carrera, tiene un considerable historial de dopaje. En 2003, cuando era profesional, dio positivo por EPO. Recurrió en los tribunales y consiguió aplazamientos, hasta que fue sancionado en junio de 2008, según recuerda José Luis López Cerrón, presidente de la Federación Española de Ciclismo.

En 2009 ganó su primera Quebrantahuesos y el campeonato amateur del País Vasco, título que le fue retirado cuando se supo que para competir había incumplido su suspensión. Al quebrantar el plazo, la sanción por dopaje fue ampliada hasta el 4 de junio de 2011. Aun así, un mes antes de esa fecha, Vázquez venció el campeonato de Euskadi de duatlón, en Arrigorriaga. Allí volvió a dar positivo por EPO, según explica el presidente de la Federación Vasca de Triatlón, Agustín Méndez. Entonces fue sancionado a perpetuidad. Al menos en triatlón. Méndez cuenta que avisó a las federaciones de ciclismo, atletismo y natación: “Transmitimos ese positivo a todas las federaciones”.

Pero nadie cruzó los datos y Vázquez siguió y sigue con licencia en ciclismo. En 2012 y 2013 volvió a ganar la Quebrantahuesos. Llegó primero a la meta tras coronar el Somport, Portalet, la Marie Blanque y Hoz de Jaca. Cuatro puertos pirenaicos en ocasiones recorridos por la Vuelta y el Tour. Rampas de hasta el 15% donde los últimos de la marcha avanzan haciendo eses. Necesitó 5h 41m, a una media de 34,8 kilómetros por hora, un tiempo casi de profesional.

Casi 8.500 corredores participaron este mes en la Quebrantahuesos, 200

kilómetros por los Pirineos

“Yo no estoy sancionado a perpetuidad, la prueba es que tengo licencia y sigo compitiendo en ciclismo en categoría amateur”, replica Vázquez por teléfono. Está molesto con los foros de ciclismo que critican que siga participando en estas pruebas. “Procuro ni leerlos porque no es plato de gusto. El que mata un perro ya es matador de perros”. Su positivo, añade, es de hace mucho, cuando la EPO “estaba muy extendida”. Sobre el control en el que fue sorprendido en 2011, responde: “No está claro. Será así, pero yo no he recibido ninguna notificación”.

Aunque la Quebrantahuesos es una marcha muy popular, en la que la gran mayoría de participantes —8.351 en la prueba más larga y 1.682 en la menor, de 85 kilómetros— van a superar su tiempo, a competir contra sí mismos, para el grupo de cabeza es una carrera más. Este año quedó segundo un tándem en el que iba Mikel Azparren, ganador en 2007, que contaba con moto de apoyo que le daba tiempos y llevaba ruedas de repuesto. La deriva de la marcha no gusta a todos. En el ascenso a Somport, una señora de Sabiñánigo (Huesca) se molesta al ver que la cabeza de carrera la copan exprofesionales. “Que corran la Vuelta y que dejen esto a la gente de aquí. Mi hijo ganó dos veces la Quebrantahuesos e iba limpio como el agua de ese río”.

Un chaval junto a ella señala a la cabeza y grita: “Ese está en la lista de los que compraban chustillas en Andorra”. En la marcha circula David Busto Portillo, que acabó sexto. Según la Guardia Civil, figura entre los clientes de una farmacia en Andorra que suministraba productos dopantes y que fue desarticulada en 2011. Había adquirido HMG, hormona del crecimiento femenino. En 2012, 6 de los 10 primeros tenían algún antecedente por dopaje o aparecían en investigaciones policiales, según artículos de prensa. De las últimas 10 ediciones, en 8 años hubo ganadores con antecedentes.

Xavier Bartrolí, presidente de Octagon Esedos, organizadora de la carrera, asegura estar harto de que mezclen la marcha con el dopaje. “Poco podemos hacer. En la Quebrantahuesos nunca ha sido importante el que gana, el que gana es el que logra acabar”. Bartrolí asegura que no puede impedir que participen sancionados. “Es una marcha cicloturista y no podemos entrar a esto. La licencia es solo un seguro de accidente. [...] Es como si haces una marcha con un grupo de amigos y se apunta uno así”.

Ángel Vázquez Iglesias en la Quebrantahuesos. ampliar foto
Ángel Vázquez Iglesias en la Quebrantahuesos.

En la llegada, la megafonía lanza mensajes contra la competición. “Lo importante no es el tiempo, sino llegar”, repite el animador. No hay controles antidopaje. Tampoco premio. Solo la honra en el mundillo.

Vázquez admite que hay quien compite como si fuera una carrera profesional y que los aficionados que se quejan tienen “un poco de razón”. “Los 200 primeros tienen un nivel muy bueno y eso hace que sea una carrera encubierta, aunque debería ser una fiesta”. El último ganador, que comenzó a preparar la prueba en enero, señala que la organización, con sus “chips, dorsales y salida escalonada por tiempos, le dan un punto de competitividad”. Los que le conocen cuentan que Vázquez está todo el día entrenando. Los fines de semana, más de cinco horas al día, reconoce él.

La interpretación de que la organización poco puede hacer no está tan clara. La Quebrantahuesos se monta bajo el paraguas de la federación y figura en el calendario de la Unión Ciclista Internacional (UCI). “Si es una marcha de amigos que no la metan en los calendarios oficiales”, replica el presidente de la federación, que insiste en que no pueden competir sancionados. Aunque en el caso de Vázquez nadie avisó. Tampoco tuvo ningún problema en sacar la licencia, este año en Castilla y León.

Roberto Iglesias es responsable de Cicloturismo en la federación y preside la peña Edelweiss, que fundó la Quebrantahuesos. “Me preocupa que haya un accidente, pero muy poco quién gana. Quien lo haga, peor para él, porque ha disfrutado menos de la jornada y del paisaje”. Aun así, afirma que Vázquez no debió correr: “Si estaba sancionado, es un descerebrado y no volverá a participar”. Sí admite que el año pasado recibió un correo desde la Federación de Triatlón alertándole de la suspensión de Vázquez, pero no lo tomó por oficial porque no era de su federación, la de ciclismo. No le retiraron de la lista de tiempos ni le impidieron participar de nuevo.

En 23 años, la Quebrantahuesos ha crecido tanto que es un negocio notable. Hay sorteo para conseguir un dorsal, que cuesta un mínimo de 30 euros, y llena los hoteles de la zona. Este año, más de 150 agentes de la Guardia Civil cortaron el tráfico durante seis horas. Hay un millar de voluntarios y 486 personas en la organización. En la llegada se instala una feria con expositores de marcas de bicicletas, bebidas energéticas, ropa deportiva, recambios...

Pero en el ciclismo empieza a recibir críticas. Luis Irisarri, secretario de la Federación Vasca de Ciclismo, la que más aporta a la prueba, es crítico con la evolución del evento: “Lamentablemente, la Quebrantahuesos es ya cualquier cosa menos una marcha cicloturista”. Y señala que el problema está extendido: “La inmensa mayoría del dopaje se da ahora en máster [aficionados veteranos]. El otro día nos llegó la comunicación de seis positivos y tres eran máster y uno un senior. Me gustaría saber qué sentido tiene doparse en pruebas amateurs”.