EL CÓRNER INGLÉS
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

¿Bale vale?

Gareth Bale, durante el partido ante el Birmingham.
Gareth Bale, durante el partido ante el Birmingham.AFP

Con los campeonatos de España, Inglaterra, Alemania, Italia y Francia ya resueltos y a la vista, casi, una final alemana en la Champions, se inicia un poco antes de lo habitual la eterna conversación del verano europeo. ¿Quién fichará a quién? ¿Qué superhéroes, qué pociones mágicas adquirirán equipos como el Barcelona y el Real Madrid para compensar sus vulnerabilidades y cumplir sus sueños de gloria?

Así es. En el fútbol operamos en el terreno del pensamiento mágico. Suspendiendo la razón, convertidos en niños, atribuimos superpoderes a determinados jugadores, o en algunos casos a entrenadores. Implícita en la conversación está la convicción de que si logramos fichar a aquel que más deseamos lo ganaremos todo. La afición del Chelsea se ha convencido, por ejemplo, de que con José Mourinho en el banquillo no habrá fuerza terrenal capaz de frenar a los blues. (Su problema es convencer al dueño del Chelsea, Roman Abramovich, de que es mejor opción que Manuel Pellegrini – casi, casi vencedor del Borussia Dortmund- dejando abierta la fascinante posibilidad de que Mourinho se quede con la opción de irse al Málaga).

Los que no creen en la magia nunca la encontrarán”

Roald Dahl

En cuanto a jugadores, el panorama se ha vuelto más confuso desde que Alemania venció a España 8-1 en semifinales de la Champions esta semana. De repente la raza maestra del fútbol juega en la Bundesliga. La cuestión es, ¿por qué Lewandowski, Gündogan, Mandzukic o Müller querrían dejar Alemania? Ya se verá, pero de lo que podemos estar seguros es que la atención se seguirá concentrando en dos jugadores que sí parecen estar dispuestos a cambiar de aires y que indudablemente poseen magia en los pies: el galés Gareth Bale, del Tottenham, y el brasileño Neymar, del Santos.

Neymar no da para mucho debate, no figurará demasiado en la telenovela veraniega, ya que se da por hecho que fichará por el Barcelona. Bale sí dará de qué hablar. Podemos estar seguros que los sospechosos de siempre, los clubes capaces de desembolsar 60 millones de euros o más por un jugador, se han planteado la posibilidad de fichar al crack galés. El Real Madrid, el Barcelona, el Chelsea, el Paris Saint-Germain y los dos equipos de Manchester son los candidatos más viables. Y posiblemente también el Bayern Múnich, si Hoeness, Rumnenigge y compañía se prestan a darle a Pep Guardiola un regalo sorpresa de bienvenida.

¿Qué tan bueno es Bale? ¿Vale lo que se cree que vale? Una duda surge de la tendencia de los medios y los fans en Inglaterra a emocionarse de manera desproporcionada en esas raras ocasiones en las que aparece en la Premier League un jugador habilidoso nacido en la islas británicas. Hay quienes han comparado a Bale con Messi o Ronaldo (entre ellos su veterano exentrenador en el Tottenham, Harry Redknapp). La verdad es que si Ronaldo está un peldaño por debajo de Messi, Bale está a dos de Ronaldo. Pero Bale tiene el potencial para acercarse al nivel del coloso portugués y no es nada descartable que de aquí a una o dos temporadas, si su entrenador sabe sacarle el máximo rendimiento, figure en el podio del Balón de Oro, indiscutible candidato para el bronce.

No tiene poderes mágicos; es reconociblemente humano. Pero afortunado el equipo que lo fiche

Lo que tiene en común Bale con Messi y Ronaldo es que es un jugador que inspira terror en las defensas rivales. Ha jugado de lateral y de extremo pero ahora tiene la misma libertad de movimiento que Messi. Juega en la izquierda, la derecha o de falso nueve; crea y hace goles. Y los genera de la nada, en base a puro talento, independientemente de cómo esté jugando su equipo, como vimos la semana pasada cuando el Tottenham ganó 3-1 a un, por lo demás, superior Manchester City. Eso es oro; eso es lo que más se cotiza.

Además es un chico estable del que todo el mundo habla maravillas como persona. No es un Wayne Rooney, del que se hablaba -hubiera sido un fiasco- como posible fichaje del Madrid hace un par de temporadas. Bale es el probable ganador del premio al mejor jugador del año en Inglaterra. Luis Suárez, el uruguayo del Liverpool que hubiera sido otro candidato si no hubiese caído en la tentación la semana pasada de morder a un rival, dijo esto de Bale hace 10 días: “Me encanta verle jugar. Su cambio de ritmo, sus goles espectaculares, la potencia de su disparo. Hasta marca de cabeza. Es un jugador todoterreno”.

Lo es. No tiene poderes mágicos; es reconociblemente humano. Pero afortunado el equipo que lo fiche.

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