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El adiós a la mexicana más fuerte

Soraya Jiménez, la primera atleta de México en ganar una medalla de oro olímpica, abrió el camino a las deportistas aztecas

Soraya Jiménez, tras ganar la medalla en Sydney.
Soraya Jiménez, tras ganar la medalla en Sydney. AFP

Soraya Jiménez tenía 23 años cuando se convirtió en la primera mexicana en ganar una medalla de oro olímpica. La consiguió en una disciplina que hasta entonces en México se consideraba propia de hombres: la halterofilia. La deportista, de solo un metro con 54 centímetros de estatura, consiguió levantar 225 kilogramos, casi cuatro veces su peso, en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000. Alzó las pesas por tres segundos y después brincó. La imagen de aquella mujer morena, de pelo corto y criada en la zona metropolitana de la capital mexicana, se convirtió en la inesperada alegría para una nación que, pese a sus nutridas delegaciones (un promedio de 200 deportistas en cada cita), solo había conseguido un par de preseas en los JJ OO anteriores. “Quise gritar a todo el país que esa medalla era suya”, dijo entonces. Después de su triunfo, no volvió a competir en otros JJ OO. Tras varios años de enfermedades, cinco paradas cardiorrespiratorias, 14 operaciones en una rodilla y la extirpación de un pulmón por una gripe B, la halterista murió ayer en la ciudad de México por un infarto. Tenía 35 años.

Jiménez Mendivil nació en el municipio de Naucalpan, en el Estado de México, en la zona metropolitana de la capital mexicana. Junto con su hermana gemela, Magali, comenzó a practicar deporte desde los 11 años. Primero baloncesto, natación y finalmente la halterofilia, en la que se inició a los 14. Consiguió varios premios en competencias juveniles (la primera medalla en la disciplina para México en el Campeonato Mundial de Sudáfrica en 1997) y finalmente el segundo puesto en los Juegos Panamericanos de Winnipeg (Canadá) en 1999, lo que le dio el pase a los JJ OO de Sidney. “Soraya era una mujer agradable, sencilla, que había entrenado muy fuerte para obtener su medalla”, recordaba ayer el periodista deportivo José Ramón Fernández.

Antes del triunfo de Jiménez, solamente dos mujeres habían conseguido una medalla olímpica. Después de ella, las deportistas mexicanas han conseguido ocho de las 14 preseas conseguidas por delegaciones olímpicas del país latinoamericano. La halterista se convirtió en “inspiración” para muchas atletas, aseguró el taekwondista Víctor Estrada al diario deportivo Récord. “Si se analizan los resultados, hay una gran generación de resultados con las mujeres [mexicanas]”, afirmó. La también taekwondista María Espinosa, la segunda deportista mexicana en conseguir un oro olímpico, en Pekín 2008, declaró que el triunfo de Jiménez en Sidney la había convertido en un ejemplo a seguir. “Fueron los primeros Juegos Olímpicos que vi. Fue algo que me marcó”, comentó.

La deportista se retiró sorprendentemente días antes de las eliminatorias para Atenas 2004. Había mantenido una polémica en 2002 con la entonces presidenta de la Federación Mexicana de Halterofilia, Martha Icela Elizondo, que la acusó de haber dado positivo en un control de dopaje. La medallista lo negó siempre y pese a que fue suspendida durante seis meses durante la investigación, finalmente fue exonerada por el Comité Olímpico Mexicano. “Estoy limpia, nunca actué con dolo”, zanjó entonces.

Los problemas de salud marcaron los últimos años de su vida. Desde 2000, la halterista se sometió a 14 operaciones en la rodilla izquierda y sufrió de frecuentes gripes que acabaron por minar sus defensas. Contrajo una de ellas en 2007 y, como consecuencia, le fue extirpado un pulmón. En 2009, fue una de los 72.000 mexicanos que contrajeron la gripe A/H1N1, que la sumió en un coma por 15 días. “La pasé muy mal”, explicaba en 2010 en una entrevista concedida al semanario Proceso, “Tomé mis cosas, pedí un taxi y me fui a mi domicilio. Si me voy a morir, que sea en mi casa”, afirmó. La deportista murió este jueves mientras dormía en su domicilio. Aunque sus familiares habían dicho que la halterista había pedido que no se le rindieran homenajes póstumos, el Comité Olímpico Mexicano anunció este viernes que una de las plazas de sus instalaciones deportivas llevará su nombre.

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