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“El deporte sin dopaje no es una utopía”

Iñigo Mujica, entrenador del Euskaltel
Iñigo Mujica, entrenador del Euskaltel

Iñigo Mujika, científico del deporte formado en Australia, es el entrenador del Euskaltel, la cara del nuevo ciclismo del que todo el mundo habla como un imán irresistible.

Pregunta. ¿El nuevo modelo, es una moda o la única alternativa?

Respuesta. Hace tiempo que pienso que el ciclismo estaba estancado en modelos anacrónicos...

P. ¿Estaba más en manos de médicos que de entrenadores?

R. Eso por una parte. Creo que en el ciclismo estamos intentando hacer ahora lo que en muchos otros deportes se hace desde hace décadas, que es prestar atención a los cuatro pilares básicos del entrenamiento deportivo: entrenamiento, recuperación, nutrición y psicología. Y con eso bien tienes mucho ganado. En el ciclismo eso se había dejado de lado, se había apartado, no tal vez el tema de la nutrición, pero sí el entrenamiento y la recuperación. Mi sensación es que los equipos ciclistas que sí se han subido a ese carro más recientemente son los que están sacando más beneficio.

Intentamos prestar atención a los cuatro pilares básicos del entrenamiento deportivo: entrenamiento, recuperación, nutrición y psicología

P. ¿Tiene algo que ver en ello el que el ciclismo sea el deporte más tocado por el dopaje, en el que se ha buscado más de la buena química que del buen entrenamiento?

R. Creo que sí. Los ciclistas siempre se han entrenado, se han entrenado muy duro, pero a última hora siempre había una solución rápida, un atajo. Y con la mejora de los controles y el pasaporte biológico llegó el momento en que esos atajos de última hora no aportaban siquiera lo que podía aportar el buen entrenamiento, sino que había gente que se creía que con entrenarse dos-tres horas diarias y luego tomar el atajo tenía la solución. Lo que está claro, y así lo reflejamos en el último editorial de la revista International Journal of Sports Physiology and Performance (Revista internacional de fisiología del deporte y el rendimiento), de la que soy editor, titulado “¿Es una utopía un deporte sin dopaje?”, lo que está claro es que un buen programa de dopaje puede dar entre un ocho y un 10% de beneficio. Y así se ha dado el caso de que mucha gente ha dicho “para qué voy a matarme a entrenar si puedo conseguir ese beneficio de otra manera”. Eso ya no puede ser, ya no existe.

P. ¿Y es una utopía?

R. No, el ciclismo sin dopaje no es una utopía. Cada vez lo tengo más claro y cada vez más gente lo tiene más claro, los ciclistas y el entorno. Eso es lo importante. El riesgo de volver a lo de antes, por el escarmiento recibido, cada vez es menor.

Un rendimiento excepcional no podemos permitirnos interpretarlo directamente como dopaje

P. ¿Hay que hablar, entonces, del entrenamiento?

R. Hay que volver a la base, a los cuatro pilares. En los últimos años todo el énfasis de la mejora del rendimiento se ha puesto en el entrenamiento, pero yo no entiendo el entrenamiento como el tiempo que estás entrenando, sino como un ciclo que abarca desde el momento en que empiezas a entrenarte hasta el momento en que te recuperas de esa sesión. Y la recuperación puede ser tan importante o más.Hacer algo más que descansar: baños en agua fría, crioterapia de cuerpo entero en cámaras hasta 150 grados bajo cero, la electroestimulación, las medias de compresión, antiinflamatorios, el aumento de la calidad del sueño… El entrenamiento es malo, que todo lo que logra es negativo, catabólico, de destrucción, de vaciamiento y fatiga. El entrenamiento pasa a ser bueno cuando te adaptas a esa carga y das una buena respuesta a la siguiente sesión de entrenamiento.

P. Hay científicos que afirman que hay un límite fisológico y que rendimientos por encima de ese límite son seña de dopaje...

R. Eso es una posibilidad, pero no va a misa, porque entonces nunca nos creeríamos un rendimiento extraordinario, y el mundo del deporte se basa en rendimientos extraordinarios. Pero sí que podemos decir si algo es posible fisiológicamente o no. ¿Si alguien supera por muy poquito lo que creíamos posible? Así es como va evolucionando el ser humano, como el austriaco se tiró de la estratosfera, superando los límites. Pero si un tío que hasta ayer no bajaba de 10,30s en los 100 metros empieza a correr en 9,70s, te preguntas qué ha pasado. Conocemos tendencias y curvas de evolución. Si algo es extraordinario, no significa directamente que está haciendo trampas, pero si es tan, tan extraordinario que prácticamente es imposible, puede ser una herramienta más, junto a los análisis de sangre, de orina y demás, para decir: “aquí algo está pasando”.

P. ¿Y ese algo ha pasado?

R. Cuando se analizan las potencias medias en el Tour se ha visto que en las escaladas finales en el Peyresourde las medias de los seis líderes van creciendo, van creciendo, 5,90 vatios por kilo, 6,10 vatios, 6,20, 6,30, 6,40... y de repente llega el test de la EPO en el año 2000 y baja a 5,90 vatios. De repente llega Armstrong y vuelve a subir. Llega el pasaporte biológico, y vuelve a bajar. No va a misa, no puedes decir que el que lo rompa es positivo, pero puedes interpretar esa información y decir: algo pasa ahí.

P. Eso pasó con vuestros cálculos, los de Sabino Padilla y usted, sobre el récord de la hora de Miguel Indurain. Hubo quien dijo que era imposible que un ser humano fuera capaz de ello…

R. Miguel rompía el molde. Si no hubiera esos rendimientos excepcionales nunca habría un récord del mundo. Nunca habríamos bajado de los cuatro minutos en la milla, qué haríamos con sir Roger Bannister… Un rendimiento excepcional no podemos permitirnos interpretarlo directamente como dopaje.

P. ¿Los ciclistas cómo aceptan el nuevo modelo?

R. La integración ha sido buena. Mi sensación es que aceptan bien las nuevas propuestas. Tenemos un nuevo ciclismo delante de nosotros que está abriendo oportunidades a montones. Por eso estoy aquí. Este es el momento en el que alguien que trabaja como yo trabajo puede aportar y marcar la diferencia. Este es el momento.

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