El Madrid, sin balón y sin moral

El conjunto blanco firma hasta ahora su peor temporada desde la llegada de Mourinho Varios jugadores confiesan un “bloqueo” porque el técnico no ofrece soluciones

Mourinho, presente en el United-Liverpool.
Mourinho, presente en el United-Liverpool.ANDREW YATES (AFP)

Tener el balón fue el sello que distinguió a los mejores jugadores y a los mejores equipos. Con las variaciones propias de cada cultura, desde que este juego se patentó, los futbolistas que se distinguieron se realizaron cuando el talento les permitió organizarse con la pelota. Acostumbrado a reunir a los jugadores más destacados de cada generación, el Madrid edificó su leyenda alrededor del balón. Hasta que llegó José Mourinho para cambiar la historia y los jugadores le vieron desdeñar la posesión para centrarse en el trabajo defensivo y dedicar horas a orquestar campañas de comunicación para cuidar su prestigio y su imagen mítica.

M. ZAFRA / EL PAÍS

Desde que el Madrid comenzó a despeñarse en la Liga, Mourinho ha concentrado sus esfuerzos en protegerse. Tras las pitadas que le dedicó el Bernabéu, su agente, Jorge Mendes, echó mano de sus múltiples teléfonos móviles para enviar mensajes sms a sus cinco jugadores representados en el Madrid pidiéndoles que defendieran públicamente a Mourinho cuando acabara el partido de Copa que jugaron el miércoles contra el Celta. Solo Cristiano obedeció. Los demás se escabulleron de una tarea ingrata. El mánager lleva semanas sin apenas cruzar palabra con la gran mayoría de la plantilla. “No nos soportábamos la temporada pasada”, explica un jugador. “Y ahora menos”.

Los jugadores descubrieron hace tiempo que la prioridad del técnico es salvar su reputación internacional. “No podemos más”, dice un futbolista extranjero, que confiesa que el vestuario está abatido. “Nos mintió cuando dijo que nos protegería públicamente. ¡Sólo piensa en echarnos mierda! Por eso le hace la vida imposible a Casillas. Porque Iker, desde el principio, le dijo las cosas muy claras por el bien del grupo, dejando en evidencia que sus intereses y los intereses del equipo no siempre coinciden”.

Tras el empate ante Osasuna, son ya 12 puntos menos que el curso pasado

El empate (0-0) del sábado en el viejo Sadar hundió al Madrid un poco más profundamente en una depresión que desconcierta a la hinchada pero que no sorprende ni a los jugadores ni a los directivos, que lo vieron venir. Cumplida la primera ronda de la Liga, con 19 partidos disputados, el Madrid de Mourinho nunca había tenido menos puntos (37 frente a los 49 del año pasado y los 48 de 2011). Para encontrar una temporada con menos puntuación hay que remontarse a la 2005-2006, antes de que la depresión económica partiera al fútbol español, cuando al Madrid lo sacudían los bandazos institucionales y Wanderley Luxemburgo, el entrenador, no pasó de los 33 puntos a estas alturas del campeonato.

La posesión del balón también cayó. En la primera temporada de Mourinho el equipo tuvo la pelota el 57% del tiempo de juego. El año pasado ganó la Liga con el 62% de la posesión y este curso la media es del 56%. El equipo perdió la pelota cuando se le agotó la energía arrolladora que le caracterizó en el último campeonato. “La temporada pasada empujamos todos en la misma dirección porque había mucha necesidad de un título importante”, explica un jugador, que señala que la plantilla hizo de tripas corazón ante todo tipo de conflictos internos porque precisaba reivindicarse ante la afición para defender los contratos. “Pero”, recuerda, “soportamos una presión demasiado grande”.

La plantilla había hecho de tripas corazón ante los conflictos internos

Los jugadores aseguran que entre 2010 y 2012 aguantaron cosas que no le habrían tolerado a ningún técnico. El presidente, Florentino Pérez, lo sabe porque más de un futbolista le advirtió de que Mourinho no era el hombre adecuado para entrenar al Madrid. Si los tratos de favor a los protegidos de Mendes, el ambiente opresivo generado por los auxiliares, o el desprecio por las cosas que hacen del fútbol un juego atractivo para los talentosos no hicieron estallar el vestuario fue porque había “necesidad”. Todos perseguían un trofeo. Y todos se entregaron por completo al cumplimiento de las tareas ingratas que requiere el manual del mánager: presionar sin cesar, jugar en largo, elaborar lo menos posible, y acabar las jugadas con el cronómetro, corriendo de área a área, ida y vuelta, sin pensar más que en obedecer. “Al final, cuando te pasas dos años sin saber lo que haces con el balón, sin que te den más solución que el contragolpe, te bloqueas”, dice un futbolista. “Con las armas que nos aporta Mourinho, meternos atrás y pegar pelotazos es la única opción que nos queda”.

Con la Copa del Rey en su poder, en abril de 2011, Mourinho se atrevió a revelar la esencia de un ideario que muchos se apresuraron a aplaudir. “El gran fútbol no es tener la posesión del balón”, declaró. Año y medio después el Madrid ha ganado una Liga a cambio de perder el balón y la moral.

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Sobre la firma

Diego Torres

Es licenciado en Derecho, máster en Periodismo por la UAM, especializado en información de Deportes desde que comenzó a trabajar para El País en el verano de 1997. Ha cubierto cinco Juegos Olímpicos, cinco Mundiales de Fútbol y seis Eurocopas.

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