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“Salíamos a la arena como motos”

Conchita Martínez, la única española que ha ganado tres medallas en tres Juegos distintos, vio el desfile del 92 por la tele

Arantxa y Conchita, durante un partido de Barcelona 92.
Arantxa y Conchita, durante un partido de Barcelona 92. EFE

Fue un toma y daca constante. Un frenesí de tenis con 28 juegos y 13 breaks de por medio, empañado solo por el 7-5, 2-6 y 6-2 final que les privó a ella y a Arantxa Sánchez Vicario de la victoria y entronó a las Fernández en el dobles. “Gigi y Mary Joe tenían demasiada experiencia”, aduce Conchita Martínez (Monzón, Huesca; 1972) desde la californiana urbe de San Diego. Hoy día dirige una consultoría deportiva sin perder de vista España ni un ápice de pasión por la raqueta. “No puedo vivir sin el tenis”, remacha la aragonesa, con más de 1.000 partidos a sus espaldas. La única española que ha saboreado la gloria de Wimbledon y que después de 1992 alzó un bronce en Atlanta, otra vez junto a Arantxa, y una plata en Atenas de la mano de Vivi Ruano.

Pregunta. ¿Cómo recuerda la final?

Respuesta. Pese al marcador del último set, sentí que tuvimos opciones hasta el último momento, pero ellas venían muy rodadas. Una lástima. El público estuvo genial. A mitad de partido entraron los Reyes. Todo el mundo se puso en pie y rompió a aplaudir. Sentí un escalofrío.

P. Arantxa y usted mezclaban muy bien sobre la pista.

R. No habíamos jugado demasiado juntas, pero cuando lo hacíamos queríamos demostrar que éramos las más fuertes. Salíamos a la arena como motos, a tope desde la primera bola. Nos corregíamos mucho e insistíamos en la táctica.

No fui al desfile porque al día siguiente jugaba y estar seis horas de pie no es lo mejor..."

P. ¿Jugar en casa siempre aporta un plus?

R. Sí, pero también imprime una presión añadida. Lo importante es estar a lo tuyo, abstraerte y no relacionarte mucho con gente externa para no desconcentrarte. Mantener una rutina tal y como si estuvieras en cualquier otra ciudad.

P. No debe ser fácil en un marco tan mediático como los Juegos.

R. Cierto, por eso no me quedé en la Villa. Prefería estar lo más concentrada posible y con la máxima comodidad. ¡Y ahí hacía un calor insoportable! No había aire acondicionado y los americanos agotaron todos los ventiladores de Barcelona…

Conchita Martínez golpea la pelota en un partido de los Juegos de 1992. ampliar foto
Conchita Martínez golpea la pelota en un partido de los Juegos de 1992. EFE

P. Entonces, ¿se dieron algún chapuzón en La Barceloneta?

R. ¡Ojalá! Pero no había demasiado tiempo libre. Entre que juegas el individual y el dobles pasas la mayor parte del tiempo en el club, preparándote.

P. Al menos habría disfrutado en la inauguración.

R. No. No desfilé porque jugaba al día siguiente. Pasarte seis u ocho horas de pie, sin descansar, no es lo mejor. Además, a pie de pista te pierdes toda la ceremonia, así que me quedé en el hotel y lo vi por la tele.

P. Has ganado tres medallas en tres Juegos distintos. La única representante femenina española en conseguirlo. Igual que Deferr, Llaneras y Cal. ¿Qué siente?

R. Plenitud. Estoy muy feliz. Significa que has podido competir a un nivel altísimo durante muchos años. Eso es un privilegio.

P. Barcelona, Atlanta o Atenas. ¿Con cuál se queda?

R. Son diferentes. Eso sí, la apertura del 92 fue la mejor. Inigualable. Me encantó ver a toda una ciudad tan volcada con el éxito olímpico. En ese sentido les superamos con creces.

P. Decía que prefería ganar un Grand Slam antes que un metal olímpico. ¿Lo mantiene?

R. Sí. Para mí, como tenista, es lo máximo. En 1994, en Wimbledon, besé el cielo. Ahora bien, también tengo tres medallas. No tengo por qué elegir…

En la Villa hacía un calor insoportable. ¡Los americanos acabaron con todos los ventiladores de Barcelona!"

P. Desde Seúl, la cosecha del tenis siempre había sido fructífera. ¿Qué ha fallado?

R. Era un reto complicado. Primero se nos cayó Rafa [Nadal], nuestra mejor baza. Y después está la superficie. No ha habido errores de bulto, pero estamos demasiado bien acostumbrados…

P. ¿Qué me dice de las hermanas Williams?

R. Si están a tono son prácticamente imbatibles, y más sobre hierba, donde la bola van tan rápido. Cuando Serena se propone algo no falla.

P. Desde que lo dejó, no pierde de vista al tenis. ¿A qué se dedica?

R. Al margen de la consultoría que dirijo, comento partidos para varias cadenas y colaboré con la Federación Australiana para entrenar a algunas jugadoras. También juego los Grand Slam de leyendas y participo en un proyecto para llevar electricidad a más de 60.000 escuelas de Latinoamérica que carecen de ella.

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