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Stoner sabe elegir

El australiano se desmarca de sus rivales y opta por la apuesta más arriesgada, el neumático blando, para ganar a Lorenzo en un magnífico duelo ● El español afianza su liderato en el Mundial

Stoner, por delante de Lorenzo en Laguna Seca. / P. BUCK (EFE)

Casey Stoner lo ha vuelto a hacer. Anunció en Le Mans que dejaría las carreras cuando terminara el curso y aquel domingo tuvo que conformarse con un tercer puesto cuando venía de ganar dos carreras consecutivas. Desde entonces, solo había cosechado otra victoria más, en Holanda, se cayó en Alemania al intentar rebasar a su compañero de equipo en la última vuelta, y tuvo un fin de semana desastroso en Italia. Pero el campeón de MotoGP dice no tener memoria para los domingos aciagos, por eso, explica él a quien quiera atenderle, sus regresos son siempre inesperados. Porque nunca se marcha. No se había ido. Lo demostró en este gran premio de Estados Unidos, donde empezó pidiendo paciencia el viernes, lejos como estaba de los tiempos de Pedrosa y Lorenzo, pero fue el primero en cruzar la línea de meta el domingo. Sabe elegir Stoner, que optó por la goma blanda. Y la cuidó con una inteligencia propia de los campeones al no desesperar viéndose como estaba en la tercera plaza tras un par de vueltas. Y la exprimió con una intuición salvaje en las últimas vueltas. “Mi plan era hacer una buena salida y sacarles ventaja al inicio, pero no pudo ser, así que tuve que esforzarme por ser delicado en mi pilotaje para llegar bien al final. Mis neumáticos terminaron destrozados, había trozos de goma por todas partes”, confesó.

Sabe elegir Stoner, que optó por la goma blanda. Y la cuidó con una inteligencia propia de los campeones

El sábado por la tarde todos apuntaban a los neumáticos. Será una difícil elección, señalaban los pilotos que tienen entre ceja y ceja la victoria, los que sueñan con el triunfo. Solo tres corredores han sido capaces de ganar este curso: Lorenzo, con cinco victorias; Stoner, con cuatro tras la de este domingo; y Pedrosa, con una. Eran ellos quienes copaban la primera fila de la parrilla, los únicos con opciones de volver a subirse a lo más alto del podio. Separados en la clasificación del sábado por solo tres décimas. Por poco más de una durante el entrenamiento matutino del domingo -solo una milésima de segundo más rápido Stoner que Lorenzo-, entre las nubes bajas que acostumbran a dar los buenos días en Laguna Seca.

La igualdad era tal que escoger entre la goma más blanda y la dura parecía crucial. La primera, supuestamente, daría un mejor rendimiento al inicio de la carrera; la segunda debía aguantar mejor el tute en un circuito tan corto que son necesarias 32 vueltas para cerrar una carrera, con tantas curvas que el piloto acaba agotado, consciente de que no puede permitirse perder la concentración un segundo. Eso pensaba Lorenzo, “pero esta vez la teoría no funcionó”, revelaba al bajarse de su moto. Este domingo, instantes antes de que arrancara la carrera, los técnicos de Yamaha y de Honda tapaban sus neumáticos con un secretismo absoluto. Aún así, corrían las voces: “Casey lleva el blando”, informaba el técnico de suspensiones de Lorenzo a Forcada, el jefe de mecánicos. Fue el australiano el que se desmarcó. Tanto Lorenzo, que habitualmente corre con la goma más blanda, como Pedrosa, que no se encontró demasiado a gusto ni con uno ni con otro neumático, optaron por el duro. Y el chico de Southport se hizo primero con su compañero de equipo, apenas tras dos giros -Pedrosa no pudo seguir el ritmo y se descolgó pronto de la cabeza-, y después de haber acechado durante infinidad de vueltas a Lorenzo -que llegó a tener una ventaja de ocho décimas-, aguantando tras su rueda para mimar bien esa goma delicada que le daría la victoria, adelantó también al mallorquín a diez para el final.

Jorge Lorenzo, durante la carrera. ampliar foto
Jorge Lorenzo, durante la carrera. EFE

Ya no le dio opciones. El ritmo de uno y otro era muy similar. Pero le arañaba una décima a cada giro. Y, de repente, se sacaba de la manga una vuelta brillante, medio segundo más rápido, como hizo en un par de ocasiones, una de ellas coincidiendo con un susto de Lorenzo en pleno Sacacorchos. Así fue distanciándose cada vez más de su rival. A tres giros para el final Lorenzo entendió que era inútil seguir intentándolo. Comprende bien cuáles son sus tiempos, y que no necesita atacar cuando es él quien lidera el Mundial. Son los demás quienes deben arriesgar si no quieren dar por perdido el título. Y Stoner arriesgó. Desde que salió del garaje con la goma más blanda, la que se creía la elección más atrevida.

La carrera se saldó con unas cuantas caídas y abandonos, los accidentes más espectaculares los de dos buenos conocedores de la pista: el norteamericano Ben Spies, que cayó en pleno Sacacorchos y siguió rodando cuesta abajo, recostado sobre su Yamaha; y Rossi, cuya Ducati voló tras superar la cuesta que da acceso a la famosa curva de Laguna Seca, espectadora de excepción este domingo de los movimientos que sentenciaron la prueba. Solo quedaba una vuelta. El público vio despedirse al italiano y dar la vuelta al ruedo. Lo hizo montado de paquete en la moto de su compañero Hayden, el ídolo local.

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