La red del ‘falso jeque’ se extendía por el fútbol modesto catalán
Su participación en la compraventa del Getafe les ofreció el escaparate y la notoriedad suficiente como para extender sus acuerdos con hasta 20 equipos de las divisiones inferiores


En su estrategia negociadora, Joan Batalla recurre con fruición a las frases lapidarias y los aforismos. “La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos”, solía proclamar, parafraseando a Einstein, para cerrar sus tratos en los últimos tiempos. Promesas de inversiones millonarias con dinero procedente de los Emiratos Árabes a cambio de comisiones millonarias que levantaron las sospechas de los Mossos d’Esquadra. Estos registraron su despacho la semana pasada y detuvieron al empresario y a su socio —ahora en libertad bajo fianza— y a seis miembros de su equipo. Todos trabajaban ayer en la sede de la empresa en Barcelona como si nada hubiese pasado.
Tras manejarse con sonados escándalos en el mercado inmobiliario y aeronáutico, el empresario catalán, director general de la empresa Batalla Juanola, había diversificado su negocio con el fútbol como principal objetivo. Su intermediación en la compraventa fallida del Getafe por el grupo inversor de Dubái, Royal Emirates, le ofreció el escaparate y la notoriedad suficiente como para extender sus acuerdos con hasta 20 equipos de las divisiones inferiores del fútbol catalán —el último, el Palafrugell con el que repitieron el paripé de disfrazar de jeque a un camarero brasileño para exhibir sus relaciones internacionales— a los que ofrecían pequeños patrocinios a cambio de participaciones y convenios. También mantuvieron negociaciones infructuosas con Mallorca, Espanyol y Joventut de Badalona.
Los jeques ‘de verdad’
Royal Emirates se desmarcó ayer de cualquier vínculo con Batalla Juanola. “Las personas investigadas no son nuestros representantes y no tienen nada que ver con Royal Emirates ni con su acuerdo comercial con el Getafe, que nunca ha presentado ninguna queja”, rezaba el texto. El pasado verano, el presidente getafense, Ángel Torres, solicitó a sus socios un anticipo de 10 millones de euros para afrontar el fichaje de Bojan y, de paso, calibrar la implicación real de los inversores en el proyecto. La respuesta fue negativa, pero los intermediarios garantizaron la financiación mediante unos pagarés sin fondos. Finalmente, Torres, que sospechaba de sus nuevos socios tanto como de sus intermediarios, solo invirtió tres millones en el fichaje de Sarabia y logró la cesión de Pedro León en lugar de afrontar su fichaje.


























































