Cristiano y Messi Fútbol Club

Ambas estrellas llevan más goles cada uno que ocho equipos de Primera y muchos punteros de Europa

Cristiano Ronaldo, cruzado de brazos sobre el césped del Vicente Calderón.
Cristiano Ronaldo, cruzado de brazos sobre el césped del Vicente Calderón.

Cristiano y Messi, Messi y Cristiano, valen por un equipo entero. Sus cifras lo subrayan y el duelo entre ambos no tiene precedentes. No hay tregua y cada jornada deja una gesta de uno u otro, un reto subliminal entre ambos. Cuando la Liga ha entrado en su fase decisiva, resulta que Messi lleva 16 goles en los últimos 10 partidos, periodo en el que su adversario portugués ha logrado 13. A la gran actuación de Messi el martes ante el Getafe respondió Ronaldo de forma sublime con tres dianas en el Calderón.

Cuando anotar de tres en tres se convierte en costumbre (siete tripletes lleva Ronaldo en Liga, el récord de un jugador en la historia del campeonato, por cinco ocasiones de Messi, quien hizo cuatro goles ante el Valencia), la comparación con otros delanteros ya no basta. El portugués suma ahora 40 tantos, los mismos que anotó en todo el curso pasado, por los 39 del argentino este curso. Cristiano Ronaldo y Messi anotan más que nadie y algo más: los dos marcan más que la mayoría de los equipos de las principales Ligas europeas.

Tanto Madrid como Barcelona han encontrado en ellos la solución a sus apuros

Falcao, tercer máximo goleador de la Liga, lleva 21 goles, algo más de la mitad que Cristiano Ronaldo y Messi. Van Persie (Arsenal), que comanda con autoridad la tabla en Inglaterra, 27; Ibrahimovic, máximo anotador en Italia con el Milan, 23; Mario Gómez (Bayern Múnich), 25, los mismos que lleva Dost (Heerenveen) en Holanda. El contraste es incluso mayor si se compara con las Ligas portuguesas y francesa: Lima (Sporting Braga) ha anotado 19 goles y Giroud (Montpellier), 18.

Las cifras de Messi y Cristiano son tan estratosféricas que superan a muchas plantillas al completo en toda Europa. Equipos con la solera del Liverpool llevan los mismos tantos que CR, 40. Otros, como el Olympique de Marsella, cuartofinalista de la Liga de Campeones, ni llegan, y se quedan en 39. Es el caso, también, del Hannover 96, eliminado en cuartos de final de la Liga Europa por el Atlético. Al lado de los números del portugués en 32 jornadas, palidecen los de 10 equipos de la Liga y los de nueve equipos italianos (32 jornadas de Liga), nueve ingleses (33), ocho alemanes (30), 14 franceses (31), 13 portugueses (26) y nueve holandeses (29). En las principales Ligas europeas, más de la mitad de los equipos marcan lo mismo o menos que Ronaldo y que Messi.

Messi ante el Getafe
Messi ante el GetafeJasper Juinen (Getty Images)

De esta desenfrenada carrera se han aprovechado tanto Barça como Madrid, que han encontrado en sus grandes estrellas la mejor respuesta cuando han llegado los apuros. El último precedente, en el Manzanares. La actuación de CR y su optimismo posterior evocó, de alguna forma, sus palabras al llegar al Real Madrid. “¿Cibeles? ¿Qué es eso?”, contestaba Cristiano Ronaldo en la sala de prensa del Bernabéu el 6 de julio de 2009. Fue la noche de su multitudinaria presentación (75.000 aficionados en Chamartín), en la que también le preguntaron por la diosa Cibeles. Alguien le explicó al oído lo que era. “Ah, sí, eso a donde van los jugadores para celebrar la Liga... Allí quiero ir yo”, dijo. Allí puede que lleve al Madrid dentro de un mes. Porque a Cristiano se le ha puesto entre ceja y ceja ganar por fin su primer campeonato con la camiseta blanca. Porque ya no está dispuesto a que sean siempre los del Barcelona quienes celebren títulos. De ahí que el miércoles en el Calderón diera un puñetazo en la mesa.

Ante la pasividad de Kaká y Benzema, ante el camino que estaba tomando el derbi —un partido loco con continuas idas y venidas, sin lucidez ante de la portería—, Cristiano decidió poner las cosas en su sitio. Con fuerza. Toda la que llevaba dentro. Junto a las ganas, la competitividad, la garra, los goles, los pases y la energía. Esa resistencia a la rendición muy del Madrid. La que abanderó Raúl en su día. La que ahora abandera quien heredó su dorsal.

Así es Cristiano. Un chico de 27 años que puede marcar un gol de taconazo de espaldas a la portería casi en el límite del área y luego confesar en una sala de prensa que no sabe si sería capaz de emular a Leo Messi y marcar cinco goles en un solo partido. Así es Cristiano. Un jugador que, en el medio de una trifulca (en el partido de vuelta de la Supercopa disputado en el Camp Nou) se queda al margen mirando el bochornoso espectáculo y luego, presa de la impotencia, se marcha de un campo gritando “solo robar, solo robar”. Así es Cristiano. Un huracán que barre todos los récords: lleva ya 40 goles en Liga, los mismos con los que se coronó pichichi el año pasado. Nunca nadie alcanzó esas cifras en dos temporadas consecutivas.

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“Estoy feliz y contento. Pero sin mis compañeros ni podría marcar tanto ni podría hacer mi fútbol”, dijo después del partido en el Calderón con la pelota escondida debajo de la camiseta. Reparte méritos entre sus compañeros pero seguro que es consciente de que si el Madrid sobrevivió en el Manzanares fue gracias a esos tres goles que él buscó sin descanso. De los 40 que ha anotado este año (20 fuera de casa, cifra también inédita) más de la mitad han sido decisivos. 43 son los puntos que el portugués ha aportado a la causa del Madrid, que suma 82 —considerando decisivos los goles que abrieron o cerraron el marcador o los que significaron un empate, momentáneo o definitivo—. La cifra se quedaría en 25 puntos clave si se descuentan aquellos partidos que desembocaron en goleadas. En el caso de Messi, son 42 puntos decisivos siguiendo el criterio anterior y 30 sin las goleadas.

En el muestrario de goles de Cristiano hay algunos más decisivos que otros. El taconazo de Vallecas, por ejemplo. O los tantos en el Benito Villamarín que sellaron la doble remontada del Madrid. O la exhibición que dio en el Pizjuán en diciembre, después de perder el clásico en el Bernabéu y jugar un partido muy por debajo de las expectativas, y muy por debajo de Leo Messi. Era la época en la que a Cristiano, además de los hinchas rivales, le pitaban también en el Bernabéu. Era la época en la que, cuando se quejaba del juego duro de los rivales, soltaba frases como estas: “Me pegan porque me tienen envidia, porque soy rico, guapo y gran jugador”.

Van Persie, tercer máximo goleador de las grandes Ligas europeas, está a 13 del portugués y a 12 del argentino

De los 11 partidos en los que Cristiano se ha quedado sin marcar este año en Liga, siete fueron en la primera vuelta (Levante, Racing, Espanyol, Betis, Villarreal, Real Sociedad y Mallorca). Desde mediados de enero solo ha frenado en Mallorca y Getafe y en casa ante el Málaga y el Valencia de Guaita. Cuando más falta le hacía al Madrid, Cristiano ha llenado el depósito de oxigeno y de ahí ha respirado todo el equipo.

En Vallecas desatascó el partido más trabado de los blancos esta temporada. No se lo puso fácil el Rayo. Hasta que el portugués decidió meterse los tres puntos en el bolsillo con un taconazo. Ejerció de líder ese día. También en Mallorca aun quedándose sin marcar —“ha trabajado como un animal. En el segundo tiempo ha hecho lo que el equipo necesitaba, ha recuperado balones, ha llegado muerto de tanto trabajar. ¡Fantástico! El equipo ha sido más importante que todo”, le alabó Mourinho—. Volvió a ejercer de líder contra el Betis. Cristiano firmó una doble remontada: marcó el gol que suponía el 1-2 y, tras el empate de Jefferson, también el del 2-3.

Nunca le ha importado sentirse querido. Eso ha dicho siempre. Le valía con el cariño de los suyos. Pero ahora también tiene el del Bernabéu. Su público empezó a cambiar los pitos por los aplausos y las ovaciones en enero, justo cuando la mutación de Cristiano.

De un egoísta enfurruñado que apenas celebraba los goles pasó a ser un jugador solidario. “He crecido mucho desde que llegué aquí. Soy la misma persona, con las mismas virtudes y defectos pero cada año intento aprender algo nuevo. No sé si me siento más respetado, pero sí siento más cariño y eso es algo nuevo para mí”, confesó hace pocas semanas.

El portugués, en una carrera desenfrenada con Messi, está pulverizando todos los registros anotadores en el tramo final de la temporada. Los 40 goles de Cristiano y los 39 de Messi en la Liga (52 y 61, respectivamente si se contabilizan todas las competiciones) son de otra galaxia. Juventus y Milan, primero y segundo del Calcio, suman 53 y 62 goles a favor cada equipo, el Chelsea, sexto en la Premier cuenta 56. Van Persie, tercer máximo goleador de las grandes Ligas europeas, está a 13 del portugués y a 12 del argentino. En las principales Ligas europeas, más de la mitad de los equipos marcan lo mismo o menos que Cristiano y Messi solos.

“¿Cómo te aíslas de todo el follón que te rodea?”, le preguntaron al portugués el 6 de julio de 2009 después de que nueve personas de seguridad del Madrid fueran a buscarle al aeropuerto de Torrejón donde aterrizó con un vuelo privado. “En casa, viendo la tele, tranquilo, con las piernas arriba”. Sus piernas, ahora, han puesto patas arriba a todos los registros goleadores. Como Messi. Uno y otro son todo un equipo.

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