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El 'chollo' de jugar en El Alcoraz

El Huesca empata ante el Valladolid (2-2) tras comenzar perdiendo por dos goles, pero sigue siendo el único equipo de Primera y Segunda que no ha ganado en su estadio

Podía haber sido el día. Pese a que el Valladolid se había adelantado 0-2 gracias a los goles de Óscar y Javi Guerra, presagiando otra mala tarde en el estadio del Alcoraz, el Huesca había logrado encontrar fuerzas y empatar el duelo en apenas tres minutos. Quedaban más de 20 por jugar, con el viento a favor, pero la reacción aragonesa se quedó ahí y la afición se marchó otra vez sin poder celebrar una victoria (2-2). Siete partidos sin ganar en casa esta temporada, lo que convierte al Huesca en el único de los 42 equipos de Primera y Segunda que no ha ganado en su propio estadio. Tres empates y cuatro derrotas que han contribuido, para mal, a que el equipo ocupe el último puesto de la tabla en la categoría de plata.

"No es que nos cueste llevar el mando de los partidos en nuestro campo, porque ha habido dos encuentros en los que nos llegamos a poner con dos goles de ventaja", razonaba esta semana el delantero Tariq. Ocurrió ante el Murcia y el Alcoyano, dos visitantes que lograron deshacer la desventaja y llevarse un punto de El Alcoraz al final del encuentro (2-2 y 3-3, respectivamente). "Es como si nos entraran prisas por ganar", prosigue Tariq. "En los últimos tres años no sé si nos habían remontado alguna vez. Una de nuestras características era que cuando nos poníamos por delante en casa y ya era muy difícil que no ganáramos", aseguraba antes del partido el centrocampista Camacho, "pero empezamos perdiendo en la segunda jornada ante el Alcorcón y de pronto las cosas te empiezan a no salir y te metes en una espiral negativa".

Una especie de fatalismo, reconoce Camacho, que se extiende a las jugadas y los detalles puntuales, como ha sucedido en los dos anteriores partidos en casa, saldados con sendas derrotas por 0-1: "Hay un poquito de falta de confianza. Contra el Barcelona, el mejor del partido, que había sido el portero [Cabrero], falló en el balón más fácil y perdimos. Y contra el Elche encajamos el gol en el descuento". "Cabrero había sacado tres mano a mano al Barça", añade Tariq, "así que no es cuestión de personalizar. No me gusta creer en la buena o mala suerte, pero nos está faltando un puntito de...". Algo sin nombre que esta jornada pudo representar Marc Valiente, que sacó sobre la raya un tiro de Gilvan en el minuto 90, impidiendo que la remontada fuera completa.

Sin embargo, Camacho sí se atreve a señalar un culpable en la marcha del equipo. "Otra de nuestras señas era que recibíamos pocos goles, pero este año aún no hemos logrado dejar la portería a cero en ningún partido de Liga". El Huesca, que ha sumado más puntos como visitante -cuatro- que como local -tres-, ya ha sacado 25 balones de la red, cuando en toda la campaña pasada recibió 45 goles. En casa, su promedio se ha triplicado, pasando de 0,6 tantos por encuentro a 1,85. "Además, nos está costando más hacer gol", se lamenta Camacho, "no sabría decir a qué se debe". "Si lo supiera...", repite Tariq. Hasta el encuentro contra el Valladolid, los aragoneses promediaban 0,83 dianas por choque en casa, por las 1,09 de la campaña pasada. Un descenso moderado -con los dos goles de hoy, su media se queda en uno por partido- pero que añade más leña al horno. "Si sumas que ahora nos hacen más y nosotros hacemos menos...", deja en el aire Camacho.

Sugestionados por los malos resultados e incapaces hasta el momento de echar el candado a la portería, el nuevo técnico, Enrique Hernández, nada entre dos aguas. "Nos dice que en casa no tengamos miedo de jugar el balón", asegura Tariq. "Quiere que lleguemos con muchos hombres arriba", completa Camacho, "pero sabe que ahora lo fundamental es dejar la portería a cero, porque con eso ya sumas un punto". Misión en la que han vuelto a naufragar esta jornada. "Otros años fuimos los reyes del empate [el año pasado firmaron las tablas 16 veces] y con eso también se suma. Y también sacamos muchos puntos fuera el año pasado [siete victorias en El Alcoraz y seis lejos de él]. Pero hay que tratar de sumar más en casa, porque es más sencillo, ya que estás arropado por los tuyos", afirma Camacho.

Desde los despachos, el club trata de que El Alcoraz no sea tan hospitalario con los rivales y de que la afición se una al equipo, con soluciones variopintas. "Se están haciendo ofertas en las entradas, abonos especiales, incluso se ha organizado una paella. Hay que enganchar a la afición al equipo", reconocía Camacho, ansioso por lograr el primer triunfo en casa. "Hay que ganar por lo civil o por lo criminal", prometía el centrocampista. "No podemos regalar ni un punto más en casa. Hace falta llevarse un partido ya, aunque sea a bocados", aventuraba Tariq. Pese a sus deseos, el Valladolid se escapó vivo cuando parecía acorralado. El Alcoraz tendrá que seguir esperando.

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