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El Athletic ya huele a Bielsa

El equipo bilbaíno gana en Bratislava tras su mejor primera media hora en muchos años

El Athletic tiene una tradición que pesa para lo bueno y para lo malo. A veces es un impulso su juego recio, voluptuoso, visceral, y a veces un lastre esa afición al culturismo y a la confianza de que tarde o temprano llegará el premio perseguido. Ese juego al segundo toque cuando el fútbol transita ya por el cuarto, el quinto o el décimo si hace falta. En Bratislava, media hora de Bielsa, de bielsismo, de juego al toque, al pie, que no es necesariamente lento (a pesar de la altura de la hierba del Pasienky Stadium), valió medio mundo.

Ganó el Athletic, con algún nudo en la garganta, porque el acierto ante el gol es un asunto individual que a estas alturas no se entrena. Pudo en esa media hora no ya sentenciar el partido, sino disfrutarlo, pero a Llorente le falta un centímetro para ajustar sus disparos y el resto se ha acostumbrado tanto a no marcar que se desorienta en el área pequeña. Con un poco de práctica, ese juego coral, ese amor al balón (tan vilipendiado en otras ocasiones) hubiera liquidado de un plumazo a un Slovan muy básico y con una afición desmedida a los tobillos rivales que solo un árbitro permisivo como Alon Yefet, que al parecer no conoce el dolor, permitió con indiferencia.

SLOVAN, 1 - ATHLETIC, 2

Slovan de Bratislava: Putnocky; Bagayoko, Dobrotka, Had, Pauschek; Grendel (Taborsky, min.60), Kladrubsky; Milinkovic (Lacny, min.71), Guede, Zofcak; y Sebo.

Athletic Club: Iraizoz; Iraola, Javi Martínez, Amorebieta, De Marcos; Gurpegui; Susaeta, Muniain, Iturraspe, Gabilondo (David López, min.74); y Llorente (Toquero, min.89).

Goles: 0-1, min.12: Susaeta. 1-1, min.34: Guede. 1-2, min.40: Munian.

Árbitro: Alon Yefet (Israel). Mostró tarjeta amarilla a los locales Milinkovic, Bagayoko, y a los visitantes Muniain, Gurpegui, Javi Martínez.

8.000 espectadores en el Pasienky Stadium de Bratislava.

Bielsa ya tiene su líder. Indiscutiblemente es Muniain, ayer jugando por dentro, entre líneas, haciendo y moviendo la sopa. El pequeño gran futbolista dirigió a un Athletic magistral que se permitió el lujo de construir el primer gol con un pase soberbio de Llorente y una dejada de Muniain que Susaeta empujó a la red.

Era otro Athletic, aunque Bielsa aún no ha resuelto todas las dudas. Tiene un boquete en la izquierda que le costó un sorprendente empate en el primer ataque de un Slovan picapedrero. Asignatura pendiente que por momentos le hizo dudar al Athletic de sus renovados principios. Lo arregló Muniain, tras un sombrero y un toque sutil. Muniain, el líder, el jefe chiquitín, el perseguido por los defensas eslovacos, el que crea tanto peligro que a veces se lo crea a sus compañeros. Y luego vuelta al control del balón, al desperdicio de ocasiones (Iturraspe, Llorente...) para sufrir innecesariamente y construir la primera victoria de Bielsa en un Athletic que ya tiene su estilo, su perfume.

Quizás dudó más de lo necesario ante un equipo que apenas tenía al marfileño Bagayoko aprovechando el boquete defensivo del Athletic por su costado izquierdo. Un equipo básico frente a un equipo renovado, que ha necesitado apenas un par de meses para redescubrir las virtudes del balón y entregarse al liderazgo de Muniain, ya el jefe.

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