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Higuaín y Kaká se bañan en oro

Los suplentes del Madrid dominan el Valencia a la contra y con una superioridad aplastante para propinarle la mayor goleada recibida en casa en 76 años de historia

En una tarde primaveral, festiva y relajada, el Madrid explotó la veta de sus hambrientos suplentes para propinarle al Valencia una paliza histórica. La mayor goleada, seis tantos, recibida en casa por el club valenciano en sus 76 años en Primera División. Maquillada al final por la irrupción de Jonas y Jordi Alba, algo de sangre en unas venas secas durante la primera hora de partido. Dominado a la contra por el Madrid con una superioridad aplastante. Propulsado por dos jugadores formidables en horas bajas por diferentes razones, Higuaín y Kaká, resurgidos en Mestalla con una fuerza descomunal. Un hambre atrasada de fútbol que pagó una defensa calamitosa, quebrada por el centro y por los laterales, sentenciada por una hinchada humillada ante su rival por antonomasia. Abroncado en el pasillo inicial que celebraba su Copa del Rey conquistada en el mismo escenario tres días antes, el Madrid no sufrió ninguna resaca, sino todo lo contrario: un equipo fresquísimo que jugó con la alegría de un grupo de niños felices en el patio del colegio.

VALENCIA 3 - R. MADRID 6

Valencia: Guaita, Miguel, Stankevicius, Ricardo Costa, Mathieu (Jordi Alba, m.83), Topal, Maduro (Jonas, m.59), Banega, Pablo (Joaquín, m.59), Mata y Soldado.

Real Madrid: Casillas, Albiol, Garay (Pedro León, m.75), Carvalho, Nacho, Lass, Granero, Canales (Xavi Alonso, m.62), Kaká, Higuaín (Cristiano Ronaldo, m.68) y Benzema.

Goles: 0-1, m.23: Benzema. 0-2, m.31: Higuaín. 0-3, m.39: Kaká. 0-4, m.43: Higuaín. 0-5, m.53: Higuaín. 1-5, m.60: Soldado. 1-6, m.62: Kaká. 2-6, m.80: Jonas. 3-6, m.85: Jordi Alba.

Arbitro: Pérez Lasa (colegio vasco). Amonestó por el Valencia a Jonas.

Incidencias: Partido disputado en el campo de Mestalla ante 50.000 espectadores.

El rey del desmarque ha vuelto. Atrás quedaron los dolores, la incertidumbre, la operación de la hernia de disco y una recuperación larga e incierta. Higuaín se presentó en Mestalla en todo su esplendor. Participó en los cuatro goles de su equipo en la primera parte, con dos asistencias y dos tantos. Se apostó en el extremo derecho como campamento base y, desde allí, ganó la espalda a la defensa con una naturalidad sobrecogedora. A partir de ahí, se dispuso a recolectar los frutos en perfecto entendimiento con Kaká y Benzema, un trío maravillosamente sincronizado que repetía la misma jugada: uno de los tres se escapaba hasta la línea de fondo y uno de los tres esperaba para marcar en el otro palo, tras un pase raso sin oposición entre la zaga local.

La defensa de Emery fue un horror. Ricardo Costa y Mathieu rebasaron el ridículo en el segundo tanto madridista. Primero un regalo del central portugués a Higuaín; después otro pase del lateral francés al punta argentino. "Anda, marca". Claro que no solo fue cosa de la zaga. El mediocampo, pese a sus tres medio centros, cayó con todo el equipo, cebándose la hinchada con un Maduro especialmente extraviado. Mestalla acabó la primera parte envuelto en una pañolada contra sus jugadores, abucheados cada vez que recibían la pelota.

Desinhibido tras la tensión de la Copa, Mourinho apostó por un atrevido 4-3-3 tan opuesto al cerrojazo dispuesto frente al Barcelona. Con tan solo un medio centro, Lass, respaldado por Granero a la derecha y Canales a la izquierda, sosteniendo a una delantera con alas gigantescas: Higuaín, Kaká y Benzema. Solo Casillas y Carvalho repetían del once campeón de Copa. El resto, chavales y veteranos ansiosos por ganarse un puesto. Pese al descalabro, Emery no movió ficha en el descanso y el público siguió cargando contra el desafortunado Maduro. No era el único. Kaká avanzó por la derecha y dejó tirado a Miguel como si tratara de un cono. En el área pequeña, solo, le esperaba, quién si no, Higuaín.

A estas alturas, la humillación para Mestalla era total y Emery tuvo a bien efectuar los primeros cambios: Joaquín y Jonas ocuparon los puestos de Pablo y Maduro, que se llevó una bronca monumental. Se lo podía haber ahorrado el entrenador habiéndolo sustituido en el descanso. En su primera intervención, Jonas le sirvió el gol a Soldado, el octavo en cuatro partidos seguidos del atacante valenciano. El Valencia creyó haber detenido la hemorragia, pero Kaká no estaba dispuesto a detenerse: regateó en seco a Stankevicius dentro del área y marcó por el palo largo de Guaita. Dos goles y dos asistencias completaron la actuación más radiante del brasileño desde que llegó a España. Y puesto que no había ni una mala patada, Mou dio paso a Xabi y a Cristiano Ronaldo suponiendo que el portugués aumentaría su cuenta goleadora. El león, sin embargo, estaba ya satisfecho. Jonas, por el contrario, marcó. Por unos minutos, Mestalla entró en la refriega e incluso arremetió contra el árbitro después de que este amonestara a Jonas. El Madrid, satisfecho, había completado una semana loca y apasionada en Mestalla.

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