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Eterno Raúl

El Schalke elimina al Bayern a domicilio con un gol del siete y disputará la final de la Copa alemana con el Duisburgo

Raúl se ganó una vez más la eternidad tras otro ejercicio de los que dejan huella, esta vez en el Allianz Arena de Múnich. Un gol de los que desde sus inicios han caracterizado su carrera, con la caña puesta en el segundo palo, eliminó a un Bayern valiente pero desacertado en la semifinal de la Copa de Alemania, a partido único, y premió al Schalke 04 con una plaza en la final de la Copa de Alemania. La disputa del torneo ?se jugará el título con el Duisburgo, que superó en la otra semifinal al Energie Cottbus (2-1), el 21 de mayo en Berlín? es el único camino que le queda al cuadro de Gelsenkirchen para repetir en Europa tras una temporada muy irregular.

Perdido en la Bundesliga, donde ocupa la décima plaza con 30 puntos a 14 de los puestos de la Liga de Campeones y a 28 del líder, el Borussia Dortmund, el Schalke acusó la docena de cambios realizados en verano. Consciente de que se le terminaba el tiempo, el equipo de Felix Magath cambió el chip y centró sus posibilidades en los torneos cortos. Partiendo de esa base, el instinto de Raúl, más listo que nadie, le sirvió al Schalke para asaltar a domicilio a un Bayern errático en el campeonato doméstico. El gol del siete llegó a los 15 minutos, tras un córner botado por Farfán, que suplió en el once titular a un Huntelaar fuera de foco tras 12 partidos sin marcar. El central Howedes remató desviado y Raúl cazó el balón en el palo largo ante la incredulidad de la defensa bávara.

BAYERN 0 - SCHALKE 1

Bayern: Kraft; Lahm, Breno, Tymoshscuk (Kroos, 59), Pranjic; Schweinteiger, Luiz Gustavo (Van Buyten, 82); Robben, Müller (Klose, 77), Ribery; y Gómez.

Schalke: Neuer; Uchida, Höwedes, Metzelder, Sarpei (Schmitz, 82); Annan (Papadoupoulos, 88), Maitip, Kluge; Farfán, Jurado (Draxler, 61); Raúl y Huntelaar.

Goles: 0-1 (min 15, Raúl)

Arbitro: Florian Meyer amonestó a Uchida, Robben y Lahm.

Incidencias: semifinal de la Copa de Alemania disputado en la Allianz Arena de Múnich ante 69.000 espectadores.

A partir de ese momento, el Schalke se limitó a defender su renta como pudo, cada vez más arrinconado en el área de Neuer, forzado por el ataque explosivo del Bayern. Con Mario Gómez a la cabeza, el conjunto de Van Gaal disputó una segunda parte estupenda pero insuficiente tras un arranque titubeante. Una tras otra, Neuer contuvo las intentonas de Ribéry, Robben y Schweinsteiger, que le probaron de todas las formas imaginables. El portero de la selección alemana se mantuvo impasible, atajando de la misma guisa los chuts del extremo holandés desde fuera del área como los remates a quemarropa de los fusileros del Bayern.

Apretado por los empellones postreros de Klose y Van Buyten, a los que Van Gaal dio carrete a la desesperada, al final la disciplina salvó al Schalke. Los métodos de Magath, conocido como Sadam por la dureza de sus entrenamientos, han terminado sacando rendimiento de un equipo que no gana la Bundesliga desde 1991 y la Copa desde 2002. Y para Raúl será la gran oportunidad de ganar una Copa que se le resistió durante su etapa en el Madrid.

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