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CRÓNICA

El Nàstic hace jugar al Madrid

El equipo de Tarragona se adelantó en dos ocasiones en el Santiago Bernabéu

El Nàstic, un equipo de Segunda, entrenado en sus ratos libres por un boticario, liderado por un jugador histórico en busca de la resurrección, llegó al Bernabéu y desnudó al Madrid. Bueno, le desnudó media hora. El equipo que arrasa en la Liga, la alineación más famosa de los últimos años, el equipo que domina Europa, necesitó cuatro goles, media docena de remates más, dos balones al larguero, un Raúl con ganas de reivindicación personal, un Zidane como siempre, perefecto, y 46 minutos de partido para permitirse el lujo de respirar.

REAL MADRID 4
NÀSTIC 2


REAL MADRID

Casillas, Miñambres, Hierro, Karanka, R. Carlos, Celades (Munitis, min. 68), Helguera, Figo (Carlos Sánchez, min. 82), Zidane, Raúl (Solari, min. 90) y Guti.

NÁSTIC
Moso, Rondelaire, Bernaus, Marcelo, Quique (Prieto, min. 10), Tomás (Lara, min. 49), Masnou, Herrero, Dani Marín, Codina, Cuéllar (Castillejo, min. 62).

Y todo ello porque enfrente el histórico Nàstic llegó al Bernabéu, se plantó en el césped y decidió jugar al fútbol.

Y más prisa que nadie tenía Ángel Cuéllar, un crack en sus tiempos del Betis, un gran jugador que sufrió en el Barça, un magnífico futbolista que ha llegado a la Segunda División dispuesto a dar lecciones magistrales todas las semanas. Jugó andando, porque el despistado Madrid de los primeros minutos lo permitía todo, y en el primer minuto, después de una jugada de toques y retoques de los catalanes, ya había marcado el primer gol. El partido de la fría noche, que parecía tan intranscendente de entrada, tan poca cosa al lado de las grandes noticias del lunes, de la entronización de Figo y compañía, cobraba sentido. Habría partido.

Y aunque en la primera jugada, en la primera aparición del talento creador de Zidane, y del talento anotador de Raúl, el Madrid empató, ahí no se acabó la contienda. Toque, toque, toque, despacito y tranquilo, el Nàstic siguió empequeñeciendo al Madrid, achicó al Bernabéu, condujo a la frustración a los centrocampistas blancos, y a los defensas, y en cuarto de hora volvió a ponerse por delante. Claro, Cuéllar andaba por ahí. Y ni por ésas el Madrid entendió el mensaje. Tardó cuarto de hora más. Después, todo claro. Zidane empezó a lanzar puentes con Guti, conexiones con Raúl, toques con Figo. El Madrid 2001-2002 cogió la velocidad habitual, entró en el partido, y en cuarto de hora más solucionó la problemática.

Quedaba todo un tiempo, que se presumía de relax, y acabó siendo de sufrimiento. El Madrid volvió a desentenderse, el Nàstic volvió a creer y Casillas se tuvo que jugar la roja para solucionar un problema creado por Munitis. Y así, como empezó, acabó el partido: el Madrid, atrás, defendiéndose; el Nàstic, al ataque. Y el público pidiendo la hora.