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Un mal presagio para los festivales: Glastonbury cancela su próxima edición

En un mundo donde los ciclos con aforo reducido se han convertido en la única esperanza, las posibilidades de que en 2021 estas citas se lleven a cabo con normalidad son prácticamente nulas

Asistentes al concierto que ofreció Kylie Minogue en Glastonbury en 2019.
Asistentes al concierto que ofreció Kylie Minogue en Glastonbury en 2019. REUTERS

Hay pocas citas musicales tan icónicas en este mundo como Glastonbury. El festival, que en 2020 iba a celebrar su 50 aniversario, acaba de anunciar que este año tampoco se llevará a cabo. Una noticia triste para sus seguidores y para todos los amantes de la música en directo, pero sobre todo, un mal presagio para un 2021 que acaba de comenzar. Y es que desde que comenzó la pandemia, el circuito festivalero se ha convertido en un desierto plagado de incertidumbre.

El mítico festival de música de Reino Unido, que cada verano recibía a más de 200.000 espectadores en sus prados, fue cancelado por segundo año consecutivo debido al coronavirus. Este jueves, sus organizadores han resaltado su esfuerzo por evitarlo: "Pese a nuestros esfuerzos por remover cielo y tierra, simplemente no podremos organizar el festival este año", lamentaron Michael y Emily Eavis en un comunicado difundido en Twitter.

Uno de los mayores festivales de música del mundo, ya había cancelado su pasada edición, prevista para el pasado junio. Taylor Swift, Paul McCartney, Kendrick Lamar y Diana Ross estaban programados en aquella ocasión para actuar junto a decenas de artistas en un evento que colabora con oenegés como Oxfam, Wateraid y Greenpeace. Al igual que hicieron el año pasado, se ofrecerá a los espectadores de Glastonbury que hayan pagado un anticipo para reservar las muy codiciadas entradas la posibilidad de guardarlo para la edición 2022, que según los organizadores será “muy especial”.

La realidad es que Reino Unido es el país más castigado de Europa por la pandemia, con más de 93.000 muertos confirmados por covid-19. En este sentido, el país ha visto su potente su industria musical desplomarse debido a los sucesivos confinamientos y la prohibición de organizar grandes eventos. El sector, que en 2019 contribuyó a la economía británica con 6.500 millones de euros, vio como la última temporada había sido vapuleada por el virus. Ahora, se enfrentan a una amenaza real: que la temporada de 2021 corra la misma suerte.

Lo cierto es que en España los principales festivales de música siguen adelante con sus próximas ediciones. Pero en un mundo donde los ciclos con aforo reducido se han convertido en la única esperanza y la distancia de seguridad ha sustituido el roce habitual de las primeras filas, las posibilidades de que este año estas citas se lleven a cabo con normalidad son prácticamente nulas. Por eso, a estas alturas, el futuro de estos eventos solo tiene tres caminos: adaptarse a las circunstancias, sobrevivir hasta 2022 o morir.

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