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Dan Bejar, un ‘crooner’ con personalidad múltiple

El líder de Destroyer, músico canadiense de origen español, se desdobla entre su directo crudo y sus discos satinados

El músico canadiense Dan Bejar, en Madrid el 29 de noviembre pasado.
El músico canadiense Dan Bejar, en Madrid el 29 de noviembre pasado.

Dan Bejar (Vancouver, 47 años) grabó las voces de las 10 canciones del último álbum de Destroyer, la banda que lidera desde 1995, titulado Have We Met y que saldrá a la venta el próximo viernes, en la cocina de su casa, en la soledad de la noche, cantando en voz baja ante el ordenador para intentar que su familia no se despertara. Y ante “la gran victoria” del resultado, según asegura el músico canadiense de origen español, no volverá a grabar en estudio las voces de sus temas: “Se trata de una forma de cantar muy íntima y también muy aislada. Mi idea al principio era no usar estas voces”, explica; “mi intención era regrabarlas adecuadamente en el estudio, pero pensé que sería imposible reproducirlas con esa misma calidad y energía. Creo que es un gran punto de inflexión para mí”. El resultado es un puñado de bonitas canciones con su voz de crooner inconfundible y un sonido diferente al de álbumes anteriores: “Cada disco suena de una forma distinta, esa es una tradición de Destroyer”, afirma Bejar con una sonrisa.

Habla con calma y cierto aire cansado. Pero siempre afable y cercano. Es un día lluvioso de finales de noviembre y Bejar, que también ha formado parte de bandas como The New Pornographers, Swan Lake o Hello, Blue Roses, responde a las preguntas en la terraza de un hotel de Madrid, donde se encuentra para promocionar el decimotercer álbum de Destroyer.

Hijo de un físico granadino que emigró a Canadá con 27 años —y que falleció cuando él tenía 13 años— y de una profesora de español estadounidense, Dan Bejar entiende perfectamente el castellano. Aunque, salvo alguna expresión, prefiere conversar en inglés. “No hablo bien español porque en los años setenta mi padre pensó que si yo aprendía otra lengua no hablaría bien el inglés; ahora sabemos que eso no es verdad”, se lamenta en tono de disculpa. No obstante, le gusta mucho España, donde ha pasado alguna temporada. Y, en especial, Granada. “En España me siento de forma inmediata muy cómodo, es muy extraño. Me gustaría pasar más tiempo aquí”, afirma.

Los arreglos de las canciones de Have We Met arropan su voz grabada en la mesa de la cocina familiar con capas de sintetizadores creadas por el productor John Collins y las guitarras afiladas de Nicolas Bragg. Pero lo que Bejar transmite desde los surcos del álbum seguirá siendo muy distinto de lo que ocurre en un escenario, ya que el músico se desdobla desde hace diez años en dos cantantes muy diferentes: uno es el del estudio de grabación, suave, melódico, y otro el de los escenarios, más acorde con el nombre de la banda que amplifica su personal concepto de música. “En estudio yo intento cantar como Billie Holiday”, comenta entre risas, “mientras en el escenario intento hacerlo como John Lydon, de Public Image Limited”. Algo que se traslada asimismo a los músicos del grupo. “También la banda en directo es muy fuerte y ruidosa”.

Dan Bejar, un ‘crooner’ con personalidad múltiple

El cantante explica que esa dicotomía ya arrancó con Kaputt (2011), disco compuesto para acunar a su hija, nacida en 2008 —“mucha gente en todo el mundo ha dormido escuchando Kaputt”, asegura entre risas—, y con varias canciones de Poison Season (2015): “Eran canciones con un sonido muy pulido, bonito y lujoso, pero luego en directo las destrozábamos”.

Bejar se convirtió en músico sin buscarlo, según asegura. “Soy terrible tomando decisiones”, dice medio en broma, medio en serio, “cuando mi hija nació me di cuenta de que jamás había tenido un trabajo, podía intentarlo en un Starbucks pero no tenía referencias [risas], esa era mi trayectoria”. Y cayó en la cuenta de que era un músico: “Cuando eres joven, hacer música, grabar, girar con una banda es algo normal en la cultura de América. Pero cuando tienes treinta y tantos, y ves que la gente con la que tocaba ya lo ha dejado, piensas: ‘Oh, mierda, a lo mejor esta es mi vida”. Igualmente, nunca ha tenido un plan b. De no haber sido músico, le hubiera gustado ser crítico de cine. “El cine es lo que más me ha gustado siempre, muy por encima de la música, que siempre ha sido mi segunda o tercera predilección”, confiesa.

El cantante asegura que, a veces, entre conciertos, toca en pequeños escenarios: “Cojo mi guitarra acústica, conduzco hasta California o vuelo al Este en avión, y toco viejas canciones o algunas que nunca he grabado”. Pero esto solo ocurre en Estados Unidos y en Canadá. “Me gustaría cambiar esto, cantar al estilo trovador, también en Europa”. Habrá que ver si en su próxima visita al viejo continente puede llegar a ofrecer esa versión ‘noche tranquila en la intimidad de la cocina de casa’ de los temas de Have We Met.

Have We Met. Destroyer. Dead Oceans / TopStock. A la venta el 31 de enero.