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‘Días de Navidad’: ‘Mujercitas’ con secretos de familia

La nueva serie de Netflix es la historia de cuatro hermanas en la posguerra con las caras legendarias de Victoria Abril, Ángela Molina o Verónica Forqué

Ángela Molina y Victoria Abril, en la serie 'Días de Navidad'. En vídeo, el tráiler.

Hace tiempo, el director y guionista Paul Freixas se plantó en la casa de Málaga de Victoria Abril con una idea. Delante de un puchero, le contó la historia de cuatro hermanas que el espectador se encuentra en tres momentos diferentes de su vida: la niñez, la madurez y la tercera edad. Había algún que otro secreto familiar que altera las relaciones entre ellas. Y eso marcaba las comidas de Navidad de cada época. Abril se enamoró del proyecto. Le contó cosas de su vida, le enseñó fotos suyas de pequeña. "Y encima me dice que las abuelas en la serie van a ser todas mis compañeras del siglo pasado [cuando trabajó en el cine español de los ochenta y noventa], y de todas estaba enamorada", recordaba la actriz la semana pasada, en la presentación del resultado, Días de Navidad, que se estrena el 6 de diciembre en Netflix.

Esas otras compañeras "del siglo pasado" son Ángela Molina, Charo López y Verónica Forqué. Las cuatro representan la versión madura de las cuatro hermanas encarnadas en su juventud por Elena Anaya, Verónica Echegui, Nerea Barros y Anna Moliner. La única vez en la que coincidieron todas (más sus versiones infantiles: Berta Castañé, Mar Ayala, Carla Tous y Mariona Pagès) fue en una lectura conjunta del guion antes de empezar a rodar. "No os disteis cuenta, pero estuvimos grabándoos las voces", le confiesa Echegui, la versión joven de Victoria Abril, a sus compañeras de reparto. "Queríamos pescar y absorber un poco la energía que tenéis".

Elena Anaya y Anna Moliner, en el segundo capítulo de 'Días de Navidad'.
Elena Anaya y Anna Moliner, en el segundo capítulo de 'Días de Navidad'.

Con Días de Navidad, Freixas quería hacer inicialmente un homenaje a su abuela, o sea, a "esas mujeres que, cuando eran niñas, estuvieron en la guerra o la posguerra", explica a EL PAÍS. "Ahora me parece imposible que mi abuela fuera aquella de las historias que me cuentan". Pero los tres capítulos evolucionaron poco a poco para dar cabida a un retrato emocional de los cuatro personajes centrales. "Habla de la transferencia, lo que los padres nos cuentan y nos esconden y cómo eso se convierte en nuestros traumas y nuestros mecanismos de defensa", argumenta.

Cada episodio, además de renovar el reparto para reflejar el paso del tiempo en los personajes (solo repiten Alicia Borrachero y Francesc Garrido, que dan vida a los padres de la familia), tiene un tono diferente que se corresponde con el momento vital que retrata. Mientras que en el primero reina la inocencia y el tono de cuento navideño cercano a Mujercitas, el segundo se adentra en el drama con los conflictos a flor de piel, reservando para el tercero el humor negro casi esperpéntico propio de personas que están de vuelta de todo en la vida.

El reparto infantil de la serie.
El reparto infantil de la serie.

El trabajo con tres generaciones de actrices ha enseñado a Freixas qué diferencias hay entre ellas en su forma de relacionarse y de enfrentar el trabajo: "Las del tercer episodio [las más veteranas] son la interpretación en el sentido más clásico. Están por encima del personaje por lo grandes que son, la carrera que tienen... Cuando coges a Victoria Abril o Verónica Forqué es muy fácil imaginar el personaje que harán porque han marcado una carrera con una línea muy clara. Las del capítulo dos [Anaya, Echegui, Barros y Moliner] funcionan mucho más desde la búsqueda de cómo construir el personaje, qué hace que el personaje sea diferente de todos los que han hecho antes, la implicación muy fuerte con su psicología. Y las del primer episodio, las niñas, son la inconsciencia, para ellas es un juego. Son las más obedientes, para lo bueno y para lo malo", explica el director. "Ha sido como hacer un barrido de tres generaciones de intérpretes y los códigos que tienen en su forma de enfrentarse al trabajo, siendo a la vez muy diferentes entre ellas. Coges a Verónica Forqué con su espíritu y a Ángela Molina y parece que fueran de películas distintas. Lo bonito es que formen una amalgama y formen parte de la misma historia", añade.

El reparto también condicionó la forma en la que se grabó la serie. El rodaje arrancó por el segundo episodio para pasar después a grabar algunas escenas del primero, saltar al tercero y terminar con el resto del primer episodio. "Se hizo así por fechas de disponibilidad de las actrices, pero resultó ser una cosa muy positiva. Hacer las niñas las últimas habiendo visto cómo eran las mujeres en los dos siguientes episodios daba muchas pistas sobre cómo trabajar los personajes", explica Freixas.

Esta es la primera vez que el responsable de series como Sé quién eres o Pulseras rojas trabaja con Netflix. La plataforma compró el formato de una historia narrada en tres episodios que mostraba la evolución de cuatro hermanas, pero sin más detalles. "Son muy respetuosos en la parte creativa. Están más conectados con el autor que las cadenas en abierto. Netflix hace un acto de fe en ti el primer día y luego te acompaña en el camino", describe Freixas, que ya está en negociaciones con Netflix para tratar de desarrollar otros proyectos.

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