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El Juli, el poder de la cantidad

Roca Rey no podrá cumplir su segundo compromiso al resentirse de una lesión en el hombro derecho

El torero El Juli, durante la lidia a su segundo toro de la tarde.
El torero El Juli, durante la lidia a su segundo toro de la tarde. efe

Si el quinto toro no hubiera necesitado los dos descabellos, El Juli corta las dos orejas y sale a hombros. Fue el encuentro de un animal de buena clase y un torero experimentado, técnico y dominador. Fue la suya una faena sobrada de recursos, con momentos de mando y categoría, pero fue tan larga y, a veces, tan superficial, que cuando se perfiló para matar ya estaba en el olvido que comenzó con un molinete de rodillas, como pago del peaje al sol, y que había continuado por ambas manos, con pasajes de diversa hondura, pero sin arrebato con un toro que merecía un trato más exquisito y profundo que el que protagonizó El Juli, que no tuvo opciones con el segundo.

DEL RÍO / FERRERA, EL JULI, AGUADO

Toros de Victoriano del Río, bien presentados, cumplidores en general en los caballos, de noble condición primero, cuarto, quinto y sexto; sosos y descastados los dos restantes.

Antonio Ferrera: estocada en la suerte de recibir, dos descabellos -aviso- y un descabello (ovación); metisaca y un pinchazo (vuelta al ruedo).

El Juli: dos pinchazos y media estocada (silencio); estocada -aviso- y dos descabellos (oreja).

Pablo Aguado: estocada contraria y un descabello (ovación); media estocada (ovación)

Plaza de Pamplona. 11 de julio. Quinta corrida de San Fermín. Lleno.

Es el poder de la cantidad y prueba suficiente de que el propio torero sabe que su obra no ha alcanzado la calidad deseada. Por eso, quizá, siguió toreando por ambas manos, incansable e insulso también, y cuando parecía que estaba dispuesto al punto y final, un circular invertido que fueron tres, ayudados por alto a continuación y otro circular antes de montar la espada. Demasiado para el cuerpo. El toreo bueno no necesita los diez minutos que marca el reglamento.

El resto, otra película. El toreo es un misterio, ya se sabe, y en Pamplona se ha producido otra demostración empírica. El primer toro de la tarde, bravo en el caballo y de buena condición y clase en la muleta, y Antonio Ferrera, torero de alta escuela, no se entendieron como debieran; quizá, porque el diestro buscó más la filigrana que la hondura. El tercero, manso, complicado en banderillas y de escasa clase, y Pablo Aguado, un artista llamado para altas metas, se conjuntaron en una labor medida, desbordante de sabor, aunque sin alcanzar la categoría de obra de arte.

“Al toro hay que poderle con la cabeza”, mantenía el maestro Pepe Luis Vázquez, y ahí, quizá estuvo la clave del misterio.

Comenzó bien Ferrera y acabó mal en ese primer toro. Se lució con cinco airosas verónicas, ganando terreno en cada una de ellas y finalizó con el descabello, razón suficiente para perder trofeos en esta plaza. En medio, un toro de calidad y una faena irregular, con destellos de torería, sobre todo por naturales, y una buena tanda de muletazos con la mano derecha, pero todo supo a poco. Le pudo más, quizá, el afán de lucimiento que el mando y la hondura..

Mejor, mucho mejor, ante el cuarto, otro oponente con ribetes artistas, ante el que le funcionó más la cabeza que el corazón, y aunque no ahormó una faena maciza y completa, y alargó exceso su labor, dibujó largos naturales, y tuvo detalles de torería. Otro torero que optó erróneamente por la cantidad. Que no, que no… que no es necesario dar cientos de muletazos para dibujar la emoción. Si no falla con la espada en un feo metisaca sale también por la puerta grande.

Debutó en San Fermín Pablo Aguado, cabeza torera amueblada y, hasta ahora, inteligente conocedor de la importancia del tiempo. Entendió muy bien al esaborío tercer toro de la tarde, con suavidad en los muletazos, despacio, sin permitir que los pitones alcanzaran el engaño, y desgranó detalles de sabor, empaque y buenas maneras. Mejor toro y con más movilidad fue el sexto, con el que anduvo con prisas, menos natural y algo aturrullado. Una labor de buen tono, pero menor. Cosas del misterio, se supone…

La nota triste de la jornada es que el diestro Roca Rey no podrá cumplir este viernes su segundo compromiso en la feria al resentirse de la lesión que padece en el hombro derecho y que tan mal rato le hizo pasar en la corrida del miércoles. Según el parte médico, el torero sufre “una braquialgia derecha dependiente de C7 y una tendinopatía de hombro supraespinoso con derrame”.

La corrida del viernes

Toros de Núñez del Cuvillo para Miguel Ángel Perera, Cayetano y Antonio Ferrera.

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