Feria de San Fermín

Suspendida por la lluvia la segunda corrida de la feria de San Fermín

Estaban anunciados Escribano, Rubén Pinar y Juan del Álamo con toros de Cebada Gago

La lluvia incesante dejó impracticable el ruedo de la plaza de Pamplona.
La lluvia incesante dejó impracticable el ruedo de la plaza de Pamplona.

La segunda corrida de toros de la feria de San Fermín ha sido suspendida a causa de la fuerte tormenta que desde primera hora de la tarde de este lunes cayó sobre la capital navarra y que dejó el ruedo de la plaza totalmente impracticable para la lidia.

Así lo confirmaba la autoridad pasadas las siete de la tarde después de que el festejo se aplazara media hora para tomar una decisión definitiva a tenor de la evolución meteorológica. La lluvia no amainó durante esos 30 minutos, y los toreros, la empresa y la autoridad decidieron finalmente la suspensión definitiva a pesar del quebranto económico que supone para la Casa de Misericordia y la pérdida de una posibilidad de triunfo para los toreros en una plaza de la importancia de Pamplona.

Estaban anunciados los diestros Manuel Escribano, que volvía a una feria de primera tras la fuerte cornada que sufrió en San Isidro ante un toro de Adolfo Martín; Rubén Pinar, que está completando una exitosa temporada, y Juan del Álamo, necesitado de un éxito para relanzar su carrera. Los toros pertenecían a la ganadería de Cebada Gago, que volvían a los sanfermines por trigésimo primera vez.

La corrida ha quedado suspendida de manera definitiva, lo que significa que se les devolverá a los espectadores el precio de sus entradas, los toreros no cobran, la empresa solo percibirá el seguro por lluvia, y queda en el misterio lo que sucederá con los toros, que son propiedad de la Casa de Misericordia, que han corrido en el encierro de la mañana y han pisado el ruedo y que, por el momento, no se lidiarán. Se da la circunstancia de que uno de los toros cumple seis años en noviembre, lo que significa que pasada esa fecha no podrá lidiarse en una plaza de toros.

Extrañamente, y a pesar de las amenazantes previsiones del tiempo, no se colocaron los plásticos en el ruedo, por lo que minutos antes de las seis y media, hora prevista para el comienzo del festejo, el piso estaba totalmente encharcado.

Con los tendidos vacíos y un pertinaz aguacero, aparecieron unos operarios con unos rodillos esponja para retirar en lo posible la gran cantidad de agua acumulada cerca de las tablas de la barrera. Fue entonces cuando todos los actuantes decidieron el aplazamiento. Pero no escampó, y las previsiones anunciaban que la tormenta continuaría hasta la madrugada con abundante lluvia y relámpagos.

A pesar de todo, fueron muchos los espectadores que ocuparon los tendidos, bien pertrechados con impermeables y paraguas, y abarrotadas estaban las gradas y andanadas de mozos y mozas que no perdieron el ánimo y aguantaron la espera con la diversión propia de las corridas.

Muchos de ellos protestaron por la suspensión, pero era evidente que el embarrado ruedo y la previsión de más lluvia imposibilitaban la lidia de los astifinos y peligrosos toros de Cebada Gago con las mínimas garantías de seguridad para los toreros.

Esta es la primera suspensión de un festejo por lluvia que se produce en San Fermín en los últimos 20 años, pues la anterior, que conllevó un aplazamiento de 24 horas, fue la novillada prevista para el 4 de julio de 1999 en la que se anunciaron Francisco Marco, El Fandi y Juan Bautista.

Las previsiones del tiempo no anuncian lluvia para el martes, día 9, en la que los diestros Fernando Robleño, Javier Castaño y Pepe Moral lidiarán toros de José Escolar.

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