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Y después del portazo de Nora, ¿qué pasó?

Coinciden en España dos producciones de la exitosa obra que imagina lo que le ocurrió a la protagonista de ‘Casa de muñecas’ tras huir de su matrimonio burgués

Roberto Enríquez y Aitana Sánchez-Gijón, en 'La vuelta de Nora'.
Roberto Enríquez y Aitana Sánchez-Gijón, en 'La vuelta de Nora'.

Hace 140 años el dramaturgo noruego Henrik Ibsen remató su obra Casa de muñecas con uno de los finales más contundentes de la historia del teatro: el portazo con el que la protagonista, la perfecta esposa Nora, abandona a su familia y deja atrás su postiza vida burguesa. Un instante icónico para el feminismo alrededor del cual han corrido ríos de tinta y muchas especulaciones. ¿Qué hizo Nora tras su fuga? ¿Qué fue de su marido? ¿Y sus hijos?

El autor estadounidense Lucas Hnath se atrevió en 2017 a dar respuesta a estas preguntas en una nueva obra que da continuidad a la de Ibsen. Imaginó una Nora que se convierte en escritora y que vuelve a casa 15 años después para pedir los papeles del divorcio. Imaginó también el desconcierto del marido abandonado, el rencor de una hija y los reproches de la criada que se ocupó de su crianza.

El desafío era tremendo, en pleno auge del movimiento feminista en Estados Unidos, pero Hnath salió más que bien parado: Casa de muñecas. Segunda Parte se estrenó enseguida en Broadway y se convirtió en la sensación de la temporada. Tanto es así que no ha tardado en ser traducida en otros países, entre ellos España. Nada menos que dos producciones se han puesto en marcha esta temporada aquí: una en español, retitulada como La vuelta de Nora, y otra en catalán, Casa de nines, 20 anys després.

La vuelta de Nora se estrenó el pasado octubre en Alicante y después emprendió una gira por España que hará parada en el teatro Bellas Artes de Madrid durante dos meses a partir del 25 de abril. Dirigida por Andrés Lima, está protagonizada por Aitana Sánchez-Gijón, Roberto Enríquez, María Isabel Díaz Lago y Elena Rivera. “Se trata de un material teatral brutal, de conflictos potentes y muy conectado con nuestra realidad”, explica Sánchez-Gijón, que encarna a Nora en esta versión.

Cuenta esta actriz que ha tenido que tirar mucho de imaginación para abordar su personaje. “El autor apenas da unas pinceladas de lo que ocurrió en esos 15 años. Me he tenido que imaginar lo que significa estar dos años en silencio, como se apunta en la obra, apartada del mundo y en absoluta soledad. Me la imagino volviendo al pueblo a espiar a sus hijos en el parque, también los intentos de suicidio. Su portazo fue toda una lección de vida para sobrevivir, pero la renuncia y el sufrimiento causado por ello es monumental. Se ha convertido en una exitosa escritora feminista, pero para eso se ha tenido que esconder tras un seudónimo”, resume la intérprete.

La versión catalana se estrenará en junio en el teatro Romea de Barcelona con dirección de Sílvia Munt y un reparto formado por Emma Vilarasau, Ramon Madaula, Isabel Rocatti y Júlia Truyol. “Me planteo la puesta en escena como un ring de boxeo en el que cada personaje va esgrimiendo su relato. Se despliegan así cuatro maneras muy distintas de entender la vida, la familia, la libertad, que se contraponen y ofrecen una reflexión cargada de matices sobre temas que están todavía están pendientes hoy. A las mujeres todavía hoy nos cuesta escucharnos a nosotras mismas, encontrar nuestra propia voz, igual que le ocurre a la protagonista de Ibsen. Y todavía, como ella, muchas tienen que pagar un precio demasiado alto por su libertad”, opina la directora.

La época de los portazos aún no ha terminado. “Lo ideal sería que ya no fueran necesarios, pero creo que todavía estamos en esa fase”, opina Munt. “Es verdad que desde que se escribió Casa de muñecas las mujeres hemos avanzado con pasos de gigante, que vivimos un momento de conciencia y explosión magníficos, pero todavía tenemos un techo, un límite que no acabamos de romper. La sociedad no está preparada para evolucionar a la velocidad que nosotras necesitamos”, subraya Sánchez-Gijón, preocupada por el ascenso de la extrema derecha. "De repente se escuchan voces reaccionarias y te das cuenta de que no puedes bajar la guardia. Debemos frenar estos movimientos desde la razón y la defensa de los valores solidarios”.

Las Juanas más transgresoras de la historia

Aitana Sánchez-Gijón, en su casa de Madrid.
Aitana Sánchez-Gijón, en su casa de Madrid.

ROCÍO GARCÍA

Lo que lanza Aitana Sánchez-Gijón (Roma, 1968) en su tranquila casa en el centro de Madrid, alejada de ruidos y bullicios, es un grito, sereno y robusto a la vez, de su inmenso amor al teatro. “El teatro es el tronco y la raíz de mi árbol. Es lo que me ha construido como actriz y como persona. Aunque suene paradójico, el escenario es el lugar donde más en peligro y más a salvo me encuentro. Me siento en una situación de riesgo enorme cuando voy a salir a escena, tengo la sensación de que eso me puede incluso destruir, pero al mismo tiempo es lo que me salva cada día y por eso necesito volver, volver y volver. Es un reto que no tiene fin para mí. El teatro es la mejor manera que he encontrado de vivir el presente, aquí y ahora”, dice la actriz.

Tras interpretar a Nora esta temporada, el próximo octubre asumirá el reto de bailar por primera vez en un escenario. Lo hará junto al coreógrafo Chevi Muraday en Juana, un espectáculo que mezcla texto y danza y que se nutre de las voces de las Juanas más transgresoras de la historia: sor Juana Inés de la Cruz, Juana de Arco, Juana la Loca, la papisa Juana o la Juana bolivariana. “Todas esas Juanas que rompieron el molde y se salieron de la casilla que les habían asignado”, asegura Sánchez-Gijón, que interpretará y bailará a todas estas mujeres.

La actriz está exultante. “Quiero bailar, hazme bailar”, recuerda que le dijo ella a Chevi Muraday. “Ten cuidado con lo que dices porque se puede hacer realidad”, le contestó el bailarín, premio Nacional de Danza 2006. “Es la primera vez que bailaré. No tengo formación en danza y ya he cumplido 50 años. Me duele el hombro, tengo tendinitis, pero todo esto está por encima de mi necesidad acuciante de utilizar mi cuerpo para expresarme. Hay algo de esfuerzo y disciplina, de lenguaje desconocido que me supone ese reto y ese vértigo que busco siempre”, añade la intérprete.

Juana se estrenará el próximo mes de octubre en Valladolid, para después pisar el escenario de la sala grande del Teatro Español de Madrid y salir de gira.

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