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EP Musical BLOGS Por FERNANDO NAVARRO

La increíble chifladura de White Denim

El grupo es una fiesta desfasada de ritmo y experimentación que descoloca con la misma fuerza que atrapa

Hay rarezas que son un género en sí mismo. Se podría decir que White Denim lo son. Esta banda de Austin no ha dejado de demostrar, tras más de una década de carrera, que su personalísimo sello impregna una obra marcada por la ambición a romper etiquetas en el indie anglosajón. Vuelven a dar buena cuenta de ello con su último y reciente álbum, Side Effects (City Slang / Music as usual).

Desde que debutaron en 2006 con el rompedor Workout Holiday, el grupo se ha caracterizado por mezclar géneros con un descaro propio de una épica borrachera. Épica merluza, eso sí, en mente de unos intelectuales del sonido. White Denim saben lo que se hacen y sus vasos comunicantes conectan con descaro e inteligencia. Son como los Wilco más chalados por las acrobacias, pero con alma sureña y una paleta de sonidos más abierta. De hecho, Wilco se los llevó de gira en 2012, respaldando su proyecto artístico.

De esta forma, en sus primeros pasos consiguieron insuflar nueva vida al garage-rock norteamericano, citando en sus canciones de guitarras abrasivas a Jimi Hendrix y The Replacements. Es cierto que siempre han tenido un deliberado amor por el rock frenético, con una particularísima raíz tejana, pero como unos empollones del rico espectro sonoro norteamericano en su evolución no han dudado en introducir elementos del dub, blues, punk rock, soul, jazz e incluso éxtasis jam.

Banda de culto en el circuito del indie de la última década y con escaso éxito comercial, White Denim dan otra pirueta en su nueva obra. Rock progresivo, punk, garage, funk, jazz o psicodelia se entremezclan en una fiesta desfasada de ritmo y experimentación, que descoloca con la misma fuerza que atrapa. Side Effects se sitúa al nivel de los notabílisimos Fits y D. Si siempre han sido como esos Wilco más chalados, ahora condicionan la voltereta bajo el influjo rítmico de los Allman Brothers o el primer Santana.

Una increíble chifladura.

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