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Artista busca enano, drogadicto o prostituta para vigilar obra de arte

Elba Martínez lanza un polémico anuncio para acompañar una instalación en la que busca "un vigilante de aspecto extraño o raro, que genere rareza a la obra, es decir, un poco loco"

Elba Martínez, junto a Juan, en una fotografía antigua.
Elba Martínez, junto a Juan, en una fotografía antigua.

Hace unos días una web de oferta de trabajo publicó el siguiente anuncio: “Busco una persona enana chica o chico para vigilar una obra de arte contemporáneo”. En el texto se aclaraba que “enana significa que mida menos de 1,40 cms de estatura”. El empleo es para una exposición durante mes y medio, en la Ciudadela de Pamplona, de mayo a junio. “También me vale gente con minusvalía psíquica que puedan hacer una pregunta sencilla a los espectadores que se acerquen a ver la obra. Lo que busco es un vigilante de aspecto extraño o raro, que genere rareza a la obra, es decir, un poco loco. Podría ser también travestis, payasos y gente del circo o de la vida loca: prostitutas, drogadictos, etc”, añadía el reclamo.

Y un aviso: el trabajo será pagado “en especias naturales y biológicas y obras de arte no en dinero”. “No pago en dinero porque esta vez no lo tengo”, cuenta la artista Elba Martínez a este periódico. “Cuando lo tengo, lo uso. Soy bastante generosa pero si no lo tengo, tiro del trueque que me parece una forma muy digna de operar. A mi entender, se debería usar más”, añade Martínez, que retiró el anuncio después de provocar la indignación en redes sociales.

La artista explica que la instalación consiste en “dos cajitas de madera sobre una tabla apoyada en dos caballetes de madera”. Cada caja tiene dos orificios para mirar a través de ellos. “Si te esfuerzas verás en la de la izquierda un paisaje botánico Kirstenboch en Cape Town (Sudáfrica), donde viajé hace dos años. En la otra una captura de pantalla de una conversación íntima por WhatsApp”, cuenta. Además, hay una cortina de patos cosida a cadeneta “por una gran amiga de mi familia”, con la frase: “Yo María Rosa Etxeberria Vélaz opino que mi hija primogénita Elba Martínez Etxeberria está loca (22/07/2017), Ollogoyen Navarra”.

Instalación de Elba Martínez para la que la artista quiere contratar vigilancia
Instalación de Elba Martínez para la que la artista quiere contratar vigilancia

“Adoro a los enanos, me parecen seres estéticamente adorables y en mi obra siempre busco un halo de rareza. Para mí la belleza está en lo raro, en lo extraño y muchas veces lo excluido”, cuenta Martínez. Asegura que su anuncio no es una mofa de toda las personas a las que se refiere. “La gente con minusvalías psíquicas normalmente ha sufrido y las personas que hemos sufrido somos más humanas, menos sabelotodo y prepotentes. Soy muy sensible al tema de la enfermedad mental”, incide.

Más humor que belleza

La instalación se titula Arbusto de azúcar amiga e irá acompañada de otras que ha realizado en los últimos años, como una en la que se puede leer: “No eres lo suficientemente outsider para mí”. Reconoce que usa “mucho” el humor, porque le parece “imprescindible”. Elba cree que el arte debe ser libre y tener muy en cuenta a la belleza y a la emoción. “Además, tiene que ser actitud, si no se queda en tendencia más o menos bella”, dice.

La obra pictórica de Martínez, natural de Pamplona y residente en San Sebastián, toma como referencia “la recolecta de chinos de heroína fumados por personas anónimas”. En su abundante trabajo -con cerca de 15 exposiciones individuales y más de 30 colectivas, según su página web- incide en la fotografía, el vídeo y la poesía: “No hay monos en la costa / me dijiste refiriéndote a tus padres / y subí con Aitor / a follar en el barrio de La Peña / un polvo a muerte de los que no se olvidan jamás”, poema titulado “Aitor”.

En 2011 pidió a componentes de grupos musicales que le hicieran chupones en el cuello, en un espacio público. En 2012 recibió por equivocación un SMS de un número desconocido y le contestó, la conversación duró seis días y ella la imprimió. “No me interesa la masa, me interesa la minoría. Tengo tendencia al lumpen y eso se manifiesta claramente en mi obra. Soy de izquierdas y voto a Podemos. Me siento cómoda entre los seres rechazados por la sociedad”, dice.

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