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Un pacto legal zanja la acusación de plagio contra la canción de Israel ganadora en Eurovisión

La descalificación de Netta hubiese amenazado la celebración del festival en Tel Aviv

Celebración en Tel Aviv de la victoria de Israel en Eurovisión en 2018.
Celebración en Tel Aviv de la victoria de Israel en Eurovisión en 2018. REUTERS

Cuando quedan cien días para la celebración del festival de Eurovisión en Tel Aviv, un pacto legal suscrito por los autores de la canción Toy, ganadora en la edición de 2018 en Lisboa con la interpretación de la israelí Netta Barzilai, ha disipado las amenazas de suspensión del certamen a causa de una acusación de plagio. Los compositores Doron Medalie y Stav Beger han aceptado que figure también la firma del músico estadounidense Jack White, quien en 2003 publicó Seven Nation Army, una melodía que guarda similitudes con Toy. La información de la cadena pública israelí KAN, difundida este jueves por la prensa hebrea, no especifica si White, líder del grupo White Stripes entre 1997 y 2011, cobrará también derechos de autor tras el acuerdo reservado.

Las normas de la Unión Europea de Radiodifusión (UER), organizadora del concurso, exigen que las canciones presentadas sean originales. De haberse confirmado las acusaciones de plagio, Netta habría sido descalificada y el certamen no podría desarrollarse en Israel. El diario Haartez apunta a que el músico norteamericano compartirá a partir de ahora los ingresos que se generen por la autoría de la canción ganadora.

El pasado mes de julio, Universal Music comunicó a los compositores israelíes Medalie y Beger que podían haber violado los derechos de propiedad intelectual de Jack White, a quien los abogados de la compañía representan después de que Sony hubiese distribuido Toy en EE UU. Universal, uno de los mayores conglomerados musicales internacionales, cuenta entre sus artistas con Lady Gaga y Eminem.

La cantante israelí Netta Barzilai negó el pasado verano que hubiese parecido entre Toy y Seven Nation Army durante una visita a Madrid. "Muchas cosas suenan igual en la música, pero no es el caso”, declaró entonces. “Cuando la escuché por primera vez, escrita para mí por dos maravillosos creadores, no sonaba a nada que hubiese escuchado en la vida. Era fresco, era mediterráneo", sostuvo. Un vídeo publicado en YouTube superpone ambas canciones para reflejar los aparentes parecidos de ritmo y armonía.

No es la primera vez que se plantean dudas sobre la autoría original de una canción israelí. La célebre Jerusalén de oro, compuesta en 1967 por Naomi Shemer y considerada el himno oficioso de la Ciudad Santa, está claramente basada en la popular nana vasco-navarra Pello Joxepe, popularizada por el cantautaor Paco Ibáñez, quien la había interpretado en Israel durante una actuación en 1962. Poco ante antes de morir, Shemer reveló a un amigo en 2004 que se había inspirado en la melodía de Pello Joxepe para escribir la música con la que pasó a la historia de Israel.

 

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