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The Lemon Twigs, la banda antimoderna

Los hermanos D’Addario publican ‘Go to School’, un segundo álbum que reafirma su sonido clásico

Michael y Brian D'Addario, integrantes de The Lemon Twigs, en Madrid.
Michael y Brian D'Addario, integrantes de The Lemon Twigs, en Madrid.

Los millennials son el eslabón que ha visto desvanecerse la música grabada en formatos físicos para dar paso al MP3, con todas las implicaciones culturales que esto conlleva. Ese engranaje generacional propicia que surjan figuras como los hermanos D’Addario, Brian y Michael, originarios de Nueva York. Con 21 y 19 años, respectivamente, ambos conforman The Lemon Twigs, una banda que bebe del sonido y la apariencia del rock de los 60 y 70, pero que no reniega del espíritu de los iconos de esta época. Su segundo álbum, Go to School, publicado el 24 de agosto, es la confirmación de que sus ídolos viven en el pasado, a la vez que emana la misma desfachatez de los géneros de moda.

“Creo que el mejor rock es el de los años 60 y 70”, confiesa Michael, despatarrado sobre un sofá ocre avejentado que combina idóneamente con su apariencia sacada de la serie Aquellos maravillosos 70: pantalones acampanados de pana marrones ajustados a la cintura, camisa amarilla a cuadros y una desaliñada melena castaña que rebota sobre sus hombros cuando habla, con gestos y voz amanerados. De esa época retoman sus principales referencias, además de que en Go to School también bucearon “en los años 30 y 40, en los clásicos, y también en los 50”, detalla el menor de los D’Addario.

—Pero, ¿les gusta el rock actual?

—En realidad, no. Me gusta Foxygen, que son mis amigos, pero no le presto atención al rock actual —responde tajante Michael.

La razón, dice, es que no quieren estar influenciados por los sonidos contemporáneos para no componer una música similar a la que ya existe. “No lo detesto, pero no quiero crear algo así, porque no me llama la atención cuando lo oigo”, argumenta Michael. Su desarraigo con la modernidad es tal que ni siquiera hacen uso de la tecnología en su trabajo más que para grabar las maquetas. “El 100% de las canciones es análogo, sin ordenadores ni sintetizadores. Todo es real y honesto. Si compras el disco, estás adquiriendo algo que nunca pasó por un ordenador, sino que fue de grabadora en grabadora”, asegura.

Sin embargo, The Lemon Twigs se anclan al presente a través de las motivaciones creativas. En este terreno se identifican, por decir poco, con el rapero estadounidense Kanye West. “Tomamos referencias de músicos actuales, pero solo en la forma en que hacen música, en su espíritu y en la razón para hacerla”, explica Michael. Pone como ejemplo el sencillo I Thought About Killing You, del último disco de Kanye, Ye: “Se trata de hacer lo que te pase por la cabeza, como una idea cruda. Creo que eso traspasa las barreras del rap y que puedes hacer algo igual de crudo en el rock si lo deseas”.

Michael considera que actualmente vivimos un contexto similar al que ocurría en los años 60 y 70, con “los mismos problemas”, pero también con “gente rompiendo fronteras”. “Es sorprendente que haya personas que todavía encuentran nuevas cosas por hacer en la música”, celebra. Por su parte, aunque la crítica frecuentemente compara su sonido con el de clásicos como The Beach Boys o The Beatles —bandas que estiman como parte de su ADN—, los hermanos D’Addario procuran explorar otros caminos cuando se encuentran con que alguna de sus canciones tiene el estilo de aquellas viejas glorias. “Aunque estoy seguro de que todavía hacemos algo parecido y no nos damos cuenta”, reconoce el menor de los hermanos.

Tanto Michael como Brian fueron educados en la música desde pequeños por su padre, Ronnie D’Addario, un reconocido compositor de éxitos pop en los 70. Gracias a esa formación, ambos son multi-instrumentistas y han estado juntos en varias bandas desde que tienen memoria. Pero al llegar a la adolescencia decidieron emanciparse y formar una banda a su imagen y semejanza. Entonces crearon The Lemon Twigs, y en 2016 publicaron su primer disco, Do Hollywood, que atrajo la atención de, nada más y nada menos, Sir Elton John, que difundió en su cuenta de Twitter el lanzamiento del videoclip de uno de sus primeros sencillos.

En Go to School han querido ir más allá y han creado un álbum conceptual, ese género en desuso en el que las canciones conforman una historia, en este caso la de Shane, un chimpancé que va a la escuela sin que sus padres o compañeros se percaten de que es un animal. “Es un personaje incorruptible y singular”, lo describe Michael. No obstante, un amor fallido hace que Shane pierda la cordura y provoque un incendio en su propia escuela. Figuradamente, se podría decir que The Lemon Twigs son igual de peculiares que su chimpancé y, por lo tanto, capaces de lo más inesperado. A menos que alguien los descubra antes en su intento.

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