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La madura independencia de Izal

El grupo defiende su sonido y carácter en un encuentro con suscriptores de EL PAÍS

La banda Izal interpreta un tema de su repertorio frente a suscriptores de EL PAÍS.

El grupo Izal presume de independencia desde su nacimiento y con el lanzamiento de su último disco, Autoterapia, continúa manteniéndose firme. Aunque gasten “una pasta” en, por ejemplo, intentar lanzarse en Latinoamérica, prefieren seguir con la fórmula de libertad con la que han logrado el éxito a firmar con una discográfica o ceder ante una moda. Se lo contaron ayer al periodista de EL PAÍS Fernando Navarro y a los 200 suscriptores que acudieron al encuentro exclusivo con el grupo, en el marco del programa EL PAÍS +, en los Teatros Luchana de Madrid. 

“Las discográficas no son malas, no son el diablo”, defendió Mikel Izal abundando en los beneficios de contar con el respaldo de una compañía, que van desde correr menos riesgos económicos a contar con una mayor visibilidad. Aseguró además que aquellos artistas que se lanzan bajo un sello “no son unos vendidos”, pero algunos malos contratos les han dado “mala fama”. “Hay contratos que firman bandas con toda la ilusión de que por fin alguien les va a hacer sonar en una radio, entonces, muchas veces, la ilusión de la pasión de esta profesión te puede llevar a firmar algo de lo que luego te arrepientas”, sostuvo el músico, que añadió que “por ahora” no han tenido la intención de firmar con nadie, pero que aún haciéndolo no cederían en ninguno de sus principios.

Con esa independencia se encerraron 15 días en Tarragona y grabaron Autoterapia. Aquello fue para ellos como un “campamento de verano”, según describió Emanuel Pérez, Gato, y gestaron la evolución sonora de este trabajo. Ocho años tocando juntos les han dado las claves de hacia dónde quieren encaminarse y, como destacó Iván Mella, necesitaban incluir nuevos tintes. “El hecho de que toques siempre con la misma instrumentación, aunque la canción sea muy diferente y la estructura sea diferente, ya va a hacer que te repitas porque la sonoridad es la misma, entonces donde había una línea melódica que podría sonar con una guitarra ¿por qué no un banjo?”, expuso Mella. “Cogíamos un montón de instrumentos nuestros y ajenos, ahí –en el estudio de grabación- había un montón de cosas, hasta que alguien dijo ‘pásame eso’ y era la cafetera; ahí dijimos ‘vale nos estamos pasando”, bromeó Izal.

Autoterapia asienta a la banda Izal como uno de los pilares del gran momento que vive la música española, pero fue el anterior, Copacabana, el que los catapultó. Antes de eso el grupo recorrió lo que denominan “la ruta de los sordos” y “garitearon” todo lo que pudieron. Como explicaron, la ruta de los sordos es la que emprendieron con su primer disco bajo el brazo, sabiendo que nadie lo querría escuchar y que como mucho serviría de “apoya vasos”. Después vino el gariteo, tocar en locales y más locales para darse a conocer. En muchas ocasiones llegaron a actuar solo para una decena de personas. Pero como reconocieron, es “lo normal” en el nacimiento de una banda y así se lo tomaron, como un camino.

Lo contrapusieron a fenómenos como el de Operación Triunfo, donde los artistas no compiten por aprender a cantar “sino por triunfar". "La música es otra cosa”, señaló Gato. Lo que Izal respaldó recordando que “la forma natural es empezar tocando delante de poca gente". "Cometes errores y te enfrentas a ellos en un círculo que no tiene tanto impacto” como es la televisión. La banda, además de en garitos, se ha curtido en festivales. Este verano estarán presentes en muchos de ellos como parte de la gira, pero anunciaron que no se ceñirá a estos eventos, sino que prepararán algo especial para arrancar la presentación en solitario del disco.