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BLOGS Coordinado por JUAN CARLOS GALINDO

‘Magnetizado’: la oscura historia del asesino en serie de taxistas

En un libro oscuro e inquietante, Carlos Busqued se adentra en la mente de un peculiar homicida

Detalle de la portada de 'Magnetizado'
Detalle de la portada de 'Magnetizado'

Cuatro asesinatos idénticos tuvieron en jaque a la policía de Buenos Aires en 1982. Las víctimas eran cuatro taxistas que murieron por un disparo en la cabeza desde el asiento de atrás y la confusión de los investigadores, la prensa y los ciudadanos era patente. Cuando el hermano del homicida lo delata se inicia una larguísima vida en prisión para Ricardo Melogno, un personaje al que la palabra inquietante se le queda corta. Con estos mimbres Carlos Busqued (Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco Argentina, 1970) se adentra en Magnetizado (Anagrama) en la mente del asesino en un libro que no es una novela pero que se lee como tal y que deja un gusto extraño en el lector.

Busqued es un escritor ajeno al mundo de los escritores, obsesivo, capaz de tirar a la basura una página que le ha costado meses; un autor que sorprendió en 2009 con Bajo ese sol tremendo, finalista del premio Herralde de Anagrama; un escritor capaz de crear universos obsesivos y oscuros. Magnetizado se basa en las conversaciones que Busqued tuvo con Melogno en el hospital psiquiátrico del penal en el que está recluido en 2014 y 2015.

El asesino vive en una especie de vacío, sufre lagunas, reflexiona sobre “lo tonto que es matar”, llega a ser desesperante en su normalidad, me obliga a buscar en internet por si acaso no existió. No sé si el tipo es exactamente como sale en el libro, pero me da igual, me quedo con el personaje. “Si hubiera dicho que maté para robar estaría en libertad hace 15 años”, reflexiona Melogno, que lleva desde 1986 en distintas instituciones penitenciarias. El problema para él es que no tenía motivos para convertirse en un asesino en serie y lo declaran “peligroso potencial” con lo que queda en manos del criterio de los psicólogos forenses.

Hay un momento en el que cuenta cómo, tras uno de sus asesinatos, va a comer y los cubiertos se le pegan a las manos y piensa, “estoy magnetizado”, que es abrumador. Sus colocones de Artane, Rivotril o Halopidol patrocinados por el Estado argentino están relatados con frialdad, casi tanta como la empleada para contar su vida, su infancia con esa madre obsesionada con los espíritus que le metía unas palizas de muerte. Y la soledad, porque Melogno es un tipo que se ha pasado la vida solo, en su mundo. Es casi lo único, además de la sensación de zozobra, que saco en claro. “Parece más un funcionario que un asesino en serie”, comenta una de las psiquiatras que lo trató y que tira por tierra prácticamente todos los diagnósticos que le han tenido décadas encerrado.

“Ninguna descripción de la especie que excluya la violencia sería verosímil. El ser humano es una entidad bastante desagradable”, comentaba en una entrevista a EL PAÍS en 2009. Con este libro Busqued vuelve a demostrar su habilidad para crear relatos perturbadores y únicos. Asegura que tiene entre manos una nueva historia que completa una especie de trilogía del mal. No sabemos cuánto tardará esta vez pero le seguiremos la pista.