Riccardo Muti conmemorará el final del Imperio austrohúngaro en el Concierto de Año Nuevo

El director napolitano dirigirá a la Filarmónica de Viena por quinta vez en la popular cita anual con valses, polcas y marchas de la familia Strauss

Riccardo Muti, en los ensayos hoy del Concierto de Año Nuevo en Viena.
Riccardo Muti, en los ensayos hoy del Concierto de Año Nuevo en Viena.hans punz / AFP

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Riccardo Muti llegó tarde a su primera cita con la Filarmónica de Viena, en mayo de 1971. El director de orquesta italiano (Nápoles, 1941) apareció acalorado y con el corazón en la boca, tal como reconoce en su autobiografía Prima la musica, poi le parole. Era una simple prueba de lectura de la ópera Don Pasquale, de Donizetti, relacionada con su debut en el Festival de Salzburgo. Y encontró a varios miembros de la orquesta fumando en la puerta de la Sofiensaal. Parecía que su vinculación iba a terminar antes de haber comenzado.

Pero no. Enseguida se estableció entre orquesta y director una relación especial basada en el canto. Muti se enamoró de la entonación con que esta orquesta elevaba cualquier música. Y los filarmónicos vieneses encontraron a un director que explicaba vocalmente todo lo que quería de sus instrumentos. “Voy a cumplir 48 años con esta orquesta y espero llegar al medio siglo, aunque nadie puede predecir el futuro” ha reconocido hoy viernes en la rueda de prensa previa a la 78ª edición del popular Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena. Para el antiguo titular de La Scala de Milán y actual responsable de la Sinfónica de Chicago, esta es la colaboración más estable y duradera que ha tenido.

El maestro napolitano se subirá, el 1 de enero, al podio de la Sala Dorada del Musikverein. Será su quinta vez al frente de la famosa cita con los valses, polcas y marchas de la familia Strauss. El evento, que será transmitido por la ORF a 95 países, tendrá una audiencia potencial de unos mil millones de telespectadores. Y Muti se convertirá, junto a Zubin Mehta, en el director vivo que más veces lo ha dirigido, tras las ediciones de 1993, 1997, 2000 y 2004. Una marca tan solo superada por las once veces de Lorin Maazel y los veinticuatro años consecutivos del concertino Willi Boskovsky.

Tres vínculos españoles para empezar 2018

2018 se abre con color español para la Filarmónica de Viena. El vestuario para los ballets del Concierto de Año Nuevo es de Jordi Roig. La orquesta visitará, el 13 de enero, el Teatro Real de Madrid. Y Plácido Domingo tomará la batuta, el 18 de enero, en su tradicional baile anual en el Musikverein.

Muti recuerda que llegó a la música de los Strauss a través de Schubert. Su primera invitación le llegó tras grabar con ellos la integral de las sinfonías del compositor vienés para EMI. “Schubert y los Strauss tienen mucha relación; representan los dos lados del alma vienesa”, ha reconocido según la ORF. El éxito de 1993 le hizo repetir en períodos de tres y cuatro años, aunque después de 2004 dijo basta. Lo explicaba hace pocas semanas en una conversación grabada en SoundCloud con el crítico de Chicago, Dennis Polkow: “La gente olvida que es muy duro dirigir este concierto, pues debes estudiar dos horas de música completamente nueva. Y además son composiciones nada fáciles de hacer bien”.

Franz Mailer, legendario especialista en los Strauss, estableció hace tiempo que Muti era, junto a Karajan y Carlos Kleiber, uno de los directores que mejor dirigían el vals vienés. Se refería a esa compleja asimetría autóctona que alarga naturalmente el segundo pulso, hasta una especie de “un, dos (y quizá), tres”. Lo podremos comprobar en varios valses muy conocidos de Johann Strauss hijo como Cuentos de los bosques de Viena, Rosas del Sur, que será acompañado por diez solistas del ballet de la Staatsoper de Viena en el Castillo Eckartsau, y El bello Danubio azul. Y eso que Muti ha reconocido en la referida rueda de prensa su incapacidad para bailar el vals: “Lo intenté con mi esposa antes de nuestra boda, pero le destrocé los pies”.

El nuevo presidente de la Filarmónica de Viena, el violinista Daniel Froschauer, comentó después el programa de esta 78ª edición del Concierto de Año Nuevo, que ha elaborado la Sociedad Johann Strauss de Viena con el beneplácito de Muti. Hay nueve obras habituales y siete novedades. Habrá incluso compositores debutantes, como el antiguo maestro de banda Alphons Czibulka y su gavota dedicada a la princesa Estefanía de Bélgica, que sonará acompañada por una pareja del ballet de la Ópera vienesa en el Hofpavillon Hietzig. Y no faltará algún guiño a los orígenes de Muti como el galop basado en la obertura del Guillermo Tell rossiniano, de Johann Strauss padre, o la cuadrilla a partir de temas del Ballo in maschera verdiano, de Johann hijo.

Muti insistía ayer en el Corriere della Sera en la seriedad que tiene para él esta música. Precisa incluso más su opinión en la referida charla con Polkow: “Para mí el vals combina vida y muerte, sonrisas y lágrimas. Tiene la nostalgia y melancolía característica del final de un imperio. Por ello entra naturalmente en tantos hogares, pues encaja perfectamente con la atmósfera de la mañana del primero de enero; hay esperanza hacia lo que viene, pero también nostalgia por lo que se fue”. Esta edición conmemorará, precisamente, el centenario del final del Imperio austrohúngaro.

El Concierto de Año Nuevo se podrá ver en directo en La 1 de RTVE. Contará con los comentarios de Martín Llade, que sustituirá al inolvidable José Luis Pérez de Arteaga. Pero en Italia se verá relegado al diferido, pues coincide, desde 2004, con el Concierto de Año Nuevo del Teatro La Fenice de Venecia. El director italiano ya no busca ningún reconocimiento en su país, especialmente después de que un astrónomo italiano acabe de bautizar un asteroide como 37735 Riccardomuti. Su nombre surcará el planeta Tierra la mañana del 1 de enero, aunque también la órbita de Marte a Júpiter.

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