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Nueva piel para vieja ceremonia

Riqueni, en su concierto en agosto en Pamplona.
Riqueni, en su concierto en agosto en Pamplona.

Sin que tenga que perderse su expresión más genuina, la de la tradición oral, resulta legítimo que el flamenco, tras casi dos siglos de historia, busque nuevas formas expresivas. Lo ha hecho el baile siempre, y actualmente una hornada de jóvenes y apasionados artistas nos deslumbra con sus creaciones. Uno de ellos, Manuel Liñán, ha sido premio Nacional de Danza y, precisamente durante este año, dos de los bailaores más vanguardistas han estrenado obras: Israel Galván, en Austria, y Andrés Marín, en París, que siempre fuera se les ha recibido mejor. En el terreno de la guitarra, la brillantísima generación actual sigue buscando un lenguaje propio entre esquemas clásicos y nuevas armonías. David Carmona o Rycardo Moreno representan aproximaciones distintas a un dilema que hace tiempo resolvió el maestro Rafael Riqueni. Su inspirado regreso ha sido noticia principal del año. Los canónicos estilos cantaores son más renuentes al cambio, pero el año que termina deja ejemplos de nuevas formas. Carmen Linares ha adaptado a Miguel Hernández con el apoyo de un trío de piano y otros instrumentos, aunque sin dejar de lado la guitarra, de la que Rocío Márquez prescinde para hacerse acompañar de la vanguardista formación Proyecto Lorca, sin que por ello abandone en sus composiciones las estructuras melódicas y rítmicas del género. Cante antiguo es el de Rosario La Tremendita, pero en sus impactantes directos se acompaña de bajo eléctrico y secuenciadores enfundada en cuero. Nueva piel para la vieja ceremonia de la emoción.

Títulos destacados de 2017

  • Rafael Riqueni.Parque de María Luisa (Universal). Casi docena y media de pequeñas e inspiradas composiciones, engarzadas con delicadeza, componen esta obra sutil con la que el guitarrista evoca lugares y vivencias. Una fuerte carga emocional dentro de una música descriptiva, impresionista en otros momentos, que trasciende el flamenco, aunque no cese de reflejarlo.
  • Carmen Linares.Canta a Miguel Hernández (Altafonte). La cantaora extrae del ancho pozo de los estilos flamencos los que mejor casan para iluminar los versos del poeta. Cambiando su registro habitual, también interpreta composiciones de Luis Pastor. En el acompañamiento, versátil y variado, brilla la guitarra de Salvador Gutiérrez junto a los miembros de Camerata Flamenco Project.
  • Rocío Márquez. Firmamento (Universal).Un disco distinto en el que las letras, que son de la propia cantaora y de poetas invitadas, otorgan una naturaleza distinta a los estilos flamencos. Tampoco el tratamiento musical, sin guitarra, deja indiferente. La artista onubense firma una obra personalísima marcada por su inquietud creativa.
  • David Carmona.Un sueño de locura (Nuevos Medios). Nombrado como “único heredero” por Manolo Sanlúcar, quien produce parte de la grabación, este joven guitarrista no elude sus muchos años junto al maestro y lleva lo mejor de sus enseñanzas a un ejercicio que aúna complejidad y frescura. Guitarra de concierto que viaja de Oriente a Occidente con muy buenas compañías.
  • Dorantes.El tiempo por testigo (Flamenco Scultura). El pianista lebrijano celebra sus veinte años de carrera revisando algunos de sus hitos –no falta ‘Orobroy’- en un formato, el de trío, con el que su música muestra toda su viveza. Con creaciones nuevas de retador compás, sus composiciones transitan de lo épico a lo lírico, guardando siempre un espacio para el pellizco.