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Un cíborg en ‘MasterChef’

El concurso afronta la semifinal con la visita de Neil Harbisson, primera persona en el mundo reconocida como un organismo cibernético

Eva González y Neil Harbisson en un avance de la semifinal de 'Masterchef'.

La comida se degusta, se huele, se toca y se escucha… a través de sus colores. Un festival de sentidos con los que MasterChef afronta su recta final con la semifinal de este domingo (La 1, 22.05) en la que acudirá como invitado el artista Neil Harbisson, la primera persona reconocida en el mundo como un organismo cibernético por un gobierno, el británico.

Harbisson tiene monocromatismo, una enfermedad congénita por la que su visión es en blanco y negro. Como parte de un proyecto artístico creó una antena, que tiene implantada en su cabeza, para percibir el color de los objetos a través de la frecuencia de cada uno, que produce vibraciones dentro de un chip instalado en su cráneo que lo transforma en un sonido. Cada color, una nota. Harbisson explicará a los concursantes y a los jueces cómo funciona la antena y cómo, entre otras utilidades, la ha usado en un proyecto con el chef Jordi Roca para crear platos y música a partir de comida y canciones.

"Con Roca creamos un cromáfono, un plato giratorio transparente con un sensor dentro que te permite escuchar el sonido de la comida. Al ponerla encima y girar el plato vas escuchando notas dependiendo del color, por lo tanto, puedes componer música a través de la comida y puedes, literalmente, comerte canciones", explica el artista en conversación telefónica. En el programa, Harbisson también escuchará si los platos elaborados por los concursantes suenan bien según los colores. "La comida no solamente es gusto, también tiene que ver con cómo se ve y en mi caso también con cómo se oye. Un plato se puede ver muy bien, pero puede sonar muy mal y entonces puede ser desagradable comértelo. Pero puede pasar al revés, quizás hay un sabor que no te gusta mucho, pero que si el plato suena muy bien te den ganas de comértelo".

Como se verá en el programa de este domingo de MasterChef, comida y música se unen a través de este sistema de identificación de colores. "Los gustos musicales son muy personales, generalizar qué platos suenan bien o mal es como decir qué música es buena y qué música es mala. En mi caso, me gustan platos que suenan armónicos, con los que se crean acordes. Con las ensaladas es muy fácil. Si tienes un tomate y una aceituna, te suena fa y la, dos notas que suenan armónicas. En las ensaladas hay muchas opciones de crear acordes", explica. ¿Qué canción se comería con gusto porque su color suena rico? "Para Elisa, de Beethoven estaría muy bien porque tiene unos toques que podrían ser muy dulces, hay mucho rosa y también algunos rojos".

Neil Harbisson examina con su antena un tomate ante los jueces de 'Masterchef'.
Neil Harbisson examina con su antena un tomate ante los jueces de 'Masterchef'.

MasterChef, el proyecto con Roca... ¿Qué otros proyectos culinarios le gustaría desarrollar a Harbisson? "Me gustaría que existiera un restaurante sonocromático donde el menú sería una carta musical, habría diferentes piezas de música, el cliente escogería qué canción se quiere comer y sería servida en un plato donde se puede escuchar la comida. En cada país podría ser un restaurante donde se come música tradicional de ese país. No tendría que ver con los gustos del sabor sino con los gustos musicales", explica el artista.

"Debería de haber más gente interesada en la gastronomía, programas como MasterChef pueden hacer que la gente se interese por la cocina. Tenemos la suerte de poder cocinar, que hay mucha gente que no puede", cuenta Harbisson tras su paso por el programa. "La gastronomía te permite ser muy creativo, porque hay tantos ingredientes que puedes hacer combinaciones nuevas, crear nuevos sabores y experiencias. Si además le añades otros sentidos, puedes hacer un plato que sea visualmente interesante, y si le añades sonido puedes haces experiencias que son muy profundas y únicas", dice el artista.

En la semifinal de esta noche, seis aspirantes lucharán por clasificarse para la final que se emitirá el 2 de julio. En la primera prueba prepararán un plato libre y uno de ellos podrá intercambiar las cestas a su antojo. El mejor, ganará un billete a la final. Los aspirantes acudirán después a la boda del ganador de la tercera edición del programa, Carlos Maldonado, donde cocinarán un menú diseñado por el novio. Y en la eliminación, elaborarán un plato de chef con el color que hayan elegido con Harbisson.

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