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EN POCAS PALABRAS

Eduardo Halfon: “Acepto cualquier encargo por dinero”

El escritor guatemalteco, que fue un lector tardío y compulsivo, acaba de publicar 'Saturno' y 'Clases de chapín'

Eduardo Halfon: “Acepto cualquier encargo por dinero”

Hace una década Eduardo Halfon (Guatemala, 1971) fue incluido en el grupo de Bogotá 39, un canon de autores jóvenes, brillantes y latinoamericanos. También podría figurar en una lista de prolíficos: acaba de publicar Saturno (Jekyll&Jill) y Clases de chapín (Fulgencio Pimentel). En septiembre saldrá Duelo (Libros del Asteroide).

¿Qué libro le hizo querer ser escritor? No fue un libro sino demasiados libros. Cuando descubrí la literatura, casi a los treinta años, empecé a leer como un enloquecido. Sólo quería leer. Durante un par de años leí tres, cuatro, cinco libros a la semana. La consecuencia de tanta lectura fue empezar a escribir. Escribir, para mí, fue el rebalse de tanto leer.

¿Y cuál ha sido el último que le ha gustado? La uruguaya, de Pedro Mairal. Pero no sé si me gustó porque es un buen libro o porque Mairal es un buen amigo. Tiendo a confundir literatura y amistad.

¿Qué libro no pudo terminar? En los últimos años ya no termino casi ninguno. Me he vuelto un lector poco paciente. Estoy ya lejos de aquel lector juvenil y entusiasta que creía que todo libro se debía terminar, que todo libro era un misterio por resolver. No lo son.

¿Qué libro ajeno le habría gustado escribir? Los Diarios de Kafka.

De no ser escritor le habría gustado ser...Yo quería ser médico, hasta que a los ocho años vi un documental en la televisión guatemalteca sobre un procedimiento quirúrgico, y me desmayé. Desde entonces me desmayo al ver o tan sólo imaginar sangre. Mi imaginación, desde niño, me desmaya. Acaso ése es un indicio para ser escritor.

¿Cuál es el libro que mejor retrata la vida en Centroamérica? Es que no existe una Centroamérica. Centroamérica no es una región homogénea, con una sola identidad, sino un grupo de países individuales, un coro de voces independientes. Entonces la respuesta a la pregunta tendría que ser una antología. Quizás la más actual y completa es Puertos abiertos, de Sergio Ramírez.

¿Y la de un latinoamericano en Estados Unidos? Es un empate entre La maravillosa vida breve de Óscar Wao, de Junot Díaz, y La casa en Mango Street, de Sandra Cisneros.

¿Y la de un judío en América Latina? Esa aún no se ha escrito. Por miedo.

Usted formó parte de Bogotá 39, recomiéndenos a un-a autor-a latinoamericano menor de 39 años. El periodista y cronista Óscar Martínez, de El Salvador.

Si tuviese que usar una canción o una pieza musical como autorretrato, ¿cuál sería? Epistrophy, de Thelonious Monk, o Melodious Thunk, como le decía su esposa.

¿Cuál es la película que más veces ha visto? Posiblemente El padrino. En especial algunas escenas. Michael a punto de matar a los dos tipos en el restaurante italiano. Don Corleone jugando con un gato en su regazo mientras habla de lealtad. Cualquier escena con Fredo.

¿Qué encargo no aceptaría jamás? Acepto cualquier encargo por dinero. Y ni siquiera mucho dinero. Y tampoco tiene que ser un encargo literario o aun legal.

¿Qué está socialmente sobrevalorado? El dinero.

¿A quién le daría el próximo premio Cervantes? Si me otorgasen ese tipo de poderes, lo convertiría en un premio póstumo y se lo daría a Bolaño, quien seguramente se enfadaría conmigo por estar importunándolo en el más allá con asuntos tan frívolos.