Almas y fieras

'El valor de la memoria' recupera la voz, cargada de positivismo, de Mercedes Núñez Targa sobre su experiencia en cárceles franquistas y campos de exterminio nazis

Mercedes Núñez Targa en 1945.
Mercedes Núñez Targa en 1945.archivo iglesias núñez

Leo, con la lógica consternación, el libro de la valerosa catalana (aunque de alma gallega) Mercedes Núñez Targa (1911-1986), preparado por su hijo, Pablo Iglesias Núñez, en torno a la experiencia de aquella como presa republicana en los años cuarenta. El primero de ellos fue el influyente Cárcel de Ventas (París, 1967), un libro pionero en la descripción de la durísima vida de las mujeres en las cárceles franquistas (seguirían los testimonios de Juana Doña, Soledad Real y Tomasa Cuevas). El segundo fue El carretó dels gosos. Una catalana a Ravensbrück (1980), traducido como Destinada al crematorio (Renacimiento, 2011). Ahora, El valor de la memoria. De la cárcel de Ventas al campo de Ravensbrück nos permite acceder al compendio de aquella doble y terrible experiencia, y la edición va acompañada de un apéndice documental que aporta valiosa información sobre una figura casi desconocida.

La lectura del libro hace imposible soslayar, una vez más, la pregunta de por qué los seres humanos somos capaces todavía de generar culturas que ponen de manifiesto una desaforada crueldad. Eso ocurrió en Europa en pleno siglo XX con los fascismos y han sido los testimonios de los supervivientes los que nos han ayudado a imaginar aquel horror, aquella indiferencia premeditada a toda forma de sufrimiento ajeno. Los campos de concentración soviéticos y alemanes materializaron el noveno círculo del Inferno, allí donde las almas, escribe Dante, se habían hecho fieras. Núñez Targa da vida a esas palabras. Quieren decir tener que convivir con los excrementos de cientos de personas a todas horas; mantenerse firme durante 12 horas en los siniestros recuentos que se hacían en el patio de Ravensbrück y durante los cuales mover los pies o las manos era motivo suficiente para una tanda de latigazos, o trabajar 15 horas a cambio de una sopa aguada y 100 gramos de un pan que no era pan.

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Recomienda en Librotea 'El valor de la memoria', de Mercedes Núñez Targa

El episodio más duro de leer es el relacionado con la llegada de las presas al campo de mujeres. Se las desnudaba y afeitaba, tanto la cabeza como el pubis, y se las obligaba a pasar varias horas de pie desnudas y a la intemperie, a la espera cruel de un examen médico aleatorio que consistía en un somero registro de la vagina utilizando siempre la misma sonda, sin limpiarla. Núñez Targa evoca aquellas primeras horas como las peores, pues las enfrentaba a una pérdida súbita y profunda de la identidad. El lado positivo de la historia, la lección humana del Inferno, no prevista por Dante (y poco presente en el testimonio de Primo Levi), es la capacidad de aquellas mujeres para mantener su dignidad cuidándose unas a otras, uniéndose en la desdicha, compartiendo con la que llegaba al campo embarazada un mendrugo de pan, a cambio de nada. La solidaridad está todavía más presente en el paso previo de Núñez Targa por la cárcel de Ventas, entre 1940 y 1942. Las historias se suceden: la mujer que consiguió sobrevivir a cinco meses de aislamiento gracias a un clavo en la pared; las madres que enloquecen al ver, impotentes, cómo se les muere un hijo en sus brazos; las que no saben cómo evitar que el cadáver de su bebé sea comido por las ratas… Hay un punto de sadismo en quienes estaban al mando de cárceles y campos que parece rehuir cualquier explicación, pero lo sorprendente del libro es su mensaje positivo, la lección humana: allí donde las personas pueden sostenerse unas a otras, cualquier infierno, un día u otro, deberá batirse en retirada.

El valor de la memoria. Mercedes Núñez Targa. Renacimiento, 2016. 336 páginas. 20 euros

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