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Lo que se vende y lo que no

El feminismo se ha convertido en tendencia en las mesas de novedades de las librerías

Página del libro 'Más vale Lola que mal acompañada'.
Página del libro 'Más vale Lola que mal acompañada'.

1. Feminismos

Si se han pasado por las librerías últimamente se habrán dado cuenta de que, repentinamente, el feminismo se ha convertido en tendencia. Las mesas de novedades se pueblan de publicaciones que reivindican a la mujer y denuncian el maltrato o la flagrante desigualdad de género, de modo que los editores se esfuerzan en publicarlos. Y no necesariamente porque se hayan convertido en irredentos feministas, sino porque ese nuevo y significativo nicho significa negocio. Ya se sabía que las mujeres leen más y durante más tiempo, y que buena parte del mercado se orienta a satisfacer su creciente demanda, pero nunca antes el feminismo se había convertido en tendencia evidente de la edición. Entre los sellos de grandes grupos que se distinguen por publicar literatura de, por, para y en favor de las mujeres, un ejemplo especial lo constituye Lumen (Penguin Random House). Su editora, Silvia Querini, ha conseguido elaborar un coherente catálogo en el que figuran algunos de los grandes nombres femeninos de la ficción contemporánea, de Ginzburg a Winterson. Ahí tienen, por citar sólo su última (y riesgosa) “recuperación”, dos espléndidas novelas de Elsa Morante (1912-1985): Mentira y sortilegio (1948), una saga familiar que, de paso, constituye un homenaje oblicuo a sus grandes modelos del siglo XIX, y La isla de Arturo (1957), una heterodoxa y compleja novela de formación de la que, por cierto, Damiano Damiani dirigió (1962) una excelente versión cinematográfica. Pero si hoy comparece Lumen en este Sillón de Orejas es a propósito de su estupenda serie gráfica de asunto feminista. Después de las recientes Mamá, quiero ser feminista, de Carmen G. de la Cueva y Malota, y Las cosas del querer, de Flavita Banana, ahora nos llega Más vale Lola que mal acompañada, de Raquel Riba Rossy (Igualada, 1990). Su protagonista, Lola Vendetta, una chica que acaba de romper con su aburrido novio connard de merde, y que toma conciencia de su propia responsabilidad en su sentimiento de que la vida es una mierda, protagoniza una de las más feroces, desinhibidas y felices sátiras gráficas feministas que he leído (y visto) últimamente. Y todo ello sin pizca de compunción y con grandes dosis de liberador desparpajo. Y, encima, reivindicando la autosuficiencia, el vibrador y los pelos en las axilas, como debe ser. Si quieren descubrir a una dibujante con muchas cosas que decir (y pintar) y sin pelos (en la lengua), no se la pierdan.

2. Ventas

Sostenía Robert Laffont —que conocía perfectamente el terreno de superventas que pisaba— que no hay nada más triste que un best seller que no se vende. La misma melancolía me invade cuando constato en las listas de más vendidos la derrota de tantos libros lanzados al mercado con la convicción de que iban a arrasar. Ignoro lo que Planeta, por ejemplo, habrá pagado por La espía, la novela de Paulo Coelho publicada el pasado octubre, pero seguro que no hicieron un gran negocio, a juzgar por su rápida desaparición de las listas. La última vez que consulté el Nielsen, sus ventas totales me parecieron un auténtico fiasco para un libro “lanzado” a bombo y platillo. Y hace meses que también desapareció de la muy poblada nómina de LibriRed, que elabora la CEGAL con informaciones de las librerías afiliadas (y entre las que, incomprensiblemente, no se incluyen ni muchas grandes cadenas ni tampoco Amazon, el mayor vendedor de libros del país). Y es que la gente se va cansando del tipo de discurso blandengue y un punto fraudulento —entre el espiritualismo y el new age añoso y trufado de aforismos más o menos “trascendentes”— del que ha sido conspicuo maestro el millonario escritor desde que publicó (1988) su archiconocida El alquimista, en mi opinión uno de los bombazos (y coñazos) editoriales más notorios de la era Thatcher/Reagan. Por lo demás, y siempre según los datos de LibriRed, ya no se puede hablar de crisis del sector: desde principios de 2017 las ventas de libros han aumentado un 23,4% respecto al mismo periodo del pasado año. Y para que vean que, a pesar de sus (relativos) patinazos, Planeta es el grupo español que mejor sabe vender libros, los cinco primeros puestos de la lista pertenecen a dicho grupo. Incluyendo el que la encabeza, Patria, de Aramburu, cuyas ventas han triplicado en las últimas semanas las de El laberinto de los espíritus, de Ruiz Zafón.

3. Comiendo

Empezaré señalando que El dilema del omnívoro, de Michael Pollan (Debate), es posiblemente el libro que más ha cambiado el modo en que los americanos del siglo XXI piensan en su alimentación. Publicado en 2006 y convertido rápidamente en rutilante estrella de The New York Times, el libro, subtitulado ‘En busca de la comida perfecta’, indaga no sólo en nuestra excepcional característica de animales que comen de todo, sino en los problemas y consecuencias que dicha facultad acarrea. Además de un concienzudo recorrido por el camino evolutivo de nuestra dieta, Pollan explora sobre el terreno (de las granjas a los mataderos, pasando por las fábricas de procesamiento) los cambios y consecuencias que la introducción de nuevas formas y herramientas de cultivo y producción están provocando en nuestros hábitos alimentarios. Para Pollan, algunos de cuyos libros posteriores ya estaban en el catálogo de Debate, el dilema del omnívoro consiste en la dificultad de elegir (bien) entre la inmensa abundancia de lo que nos resulta “comestible” en un mundo en el que, entre otros problemas, la agricultura (el agribusiness) ha perdido contacto con los ciclos naturales y nuestros principales proveedores de alimentos son los supermercados. Y lo mejor es que Pollan no se limita al diagnóstico, sino que adelanta soluciones y algún consejo. Un libro para comer (de casi todo) sabiendo lo que nos tragamos.