Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
EN POCAS PALABRAS

Lara Moreno: “Mary Poppins es muy revolucionaria”

La escritora vuelve a la novela con 'Piel de lobo', una historia que bucea en los claroscuros de la relación entre dos hermanas

Ilustración: Setanta
Ilustración: Setanta

Lara Moreno (Sevilla, 1978) debutó en la novela con Por si se va la luz en 2013. Ahora vuelve con Piel de lobo, la historia de dos hermanas que explora los agujeros negros de una de las instituciones más sagradas: la familia.

¿De dónde sale la historia de Piel de lobo?

Quería explorar los agujeros negros que deja la familia. Sobre todo en dos hermanas, dos personas que están en el mismo nivel de jerarquía, bajo las mismas condiciones. Dos personas que, además, pueden desarrollar una relación paralela a la que tienen en la familia: pueden ser amigas. Son espejo la una de la otra. Pero, como un espejo, es frágil. Esa relación puede pasar de un extremo a otro en muy poco tiempo. Es una relación muy bipolar.

Además de la relación de las hermanas, la maternidad es el otro eje central del libro. Una maternidad moderna. Aquí cohabitan el rol tradicional de la madre, la liberación sexual, el consumo esporádico de drogas...

Hay un punto crucial, y es que las madres hoy se han quitado el componente de sacrificio que implicaba la maternidad, y eso es algo que he querido reflejar. La maternidad ya no es lo único que define a la mujer. Esto tiene cosas buenas, claro, antes ni siquiera sabías si tu madre estaba bien o mal y ahora por esa barrera rota se cuela la empatía. Sin embargo, eso tiene el riesgo de que tu felicidad o infelicidad pueda condicionar tu manera de educar. Eso le pasa a Sofíal la protagonista, cuya relación con su hijo pequeño sufre su situación emocional, y eso es un motivo de culpabilidad para ella.

Hay un punto común a su primera novela, Por si se va la luz, que es cierta incertidumbre.

Sí. Antes, en la primera novela, yo reflejaba una incertidumbre social, económica. Pero ahora cierra el foco hacia lo emocional, esa clase de incertidumbre personal. Pero, claro, el derrumbe de Sofía es también resultado del derrumbe del mundo.

¿Qué libro le hizo querer ser escritora?

Un punto intermedio entre El patito feo y los libros de Agatha Christie. Supe que quería ser escritora desde muy pequeña.

¿Y cuál le habría gustado escribir?

Sin duda, El pasado, de Alan Pauls.

Su libro muestra lo frágil de la relación de dos hermanas. ¿Qué pareja de hermanos literarios le ha marcado?

Pienso en los hermanos gemelos de El gran cuaderno, de Agota Kristof. Claus y Lucas. El plural supremo.

¿Y qué maternidad?

El hombre que amaba a los niños, de Christina Stead. Escalofriante. Eso sí que son agujeros negros.

¿Cuál es el último libro que ha leído y le ha gustado?

Sangre en el ojo, de Lina Meruane.

De no ser escritora, ¿qué le habría gustado ser?

Si no fuera escritora, enseñaría literatura.

¿Cuál es la película que más veces ha visto?

Con mi hija veo mucho Mary Poppins. Es increíble, vista con perspectiva es una película completamente revolucionaria, entre las sufragistas y los excesos de la banca.

¿Una canción o melodía que le sirva como autorretrato?

Para un momento dramático, I remember, de Damien Rice. Para uno menos dramático, Creep, de Radiohead, aunque también es dramática… pero también me gusta la música alegre, ¿eh? (ríe).

¿Qué encargo no aceptaría jamás?

Escribir un libro en el que no creo.

¿Qué está socialmente sobrevalorado?

El prestigio.

¿A quién le daría el Nobel de Literatura?

Se lo daría, otra vez, a Faulkner.