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Julia Louis-Dreyfus: “Veep’ era una sátira política, pero en estos tiempos parece un documental”

En la quinta temporada de la comedia política, Selina Meyer sigue luchando por la presidencia de EE UU

El equipo de guionistas de Veep se quedó de una pieza a finales de marzo cuando se enteró de que el primer ministro de Australia, Malcolm Turnbull, ha definido su política en una entrevista como “continuidad y cambio”. Ese es el eslogan electoral que ellos habían diseñado para la campaña presidencial de Selina Meyer, la protagonista de la serie. “Continuidad con cambio” era, sencillamente, “un eslogan que escribimos pensando en que fuera lo más banal y estúpido posible”, decía la actriz Julia Louis-Dreyfus en un encuentro con la prensa el pasado marzo en Los Ángeles.

Veep estrenó el pasado domingo en HBO su quinta temporada (que Canal + Series emite en España de forma simultánea a Estados Unidos a las 4.30 de la madrugada del domingo al lunes). Que el mandatario australiano haya usado un eslogan inventado para reírse de los eslóganes políticos es solo un ejemplo de cómo los tiempos están poniendo el listón muy alto para hacer comedia política. “Cuando empezamos creíamos que era una sátira y ahora resulta que estamos haciendo un documental”, bromea Louis-Dreyfus. Venía preparada para las preguntas sobre la campaña: “Me gusta la idea de que una mujer pueda ser presidente, pero me gusta más aún la idea de tener un buen presidente, en vez de… otra cosa”.

La vicepresidenta Selina Meyer consigue la presidencia por sorpresa en la cuarta temporada, y casi inmediatamente se ve obligada a luchar por mantenerla en una campaña electoral. El último capítulo era la noche electoral y acababa sin saber quién sería el presidente. “La nueva temporada empieza unas ocho horas después del momento en que acabó la última”, explica Louis-Dreyfus.

Julia Louis-Dreyfus: “Veep’ era una sátira política, pero en estos tiempos parece un documental”

La política es una herramienta para la comedia que hace las cosas fáciles. “Es fácil porque es angustiosa, es una batalla constante, llena de gente con ambición, a menudo una ambición que sale mal, se destruyen sueños, otros sueños se consiguen y luego son destruidos… Todo eso es muy bueno para la comedia”, explica Louis-Dreyfus. En ese sentido, le encanta la tragedia de este personaje, que define como alguien a quien “las cosas casi, casi le salen”. Para Selina Meyer, “todo está al alcance de la mano pero se le escapa, eso es lo que es tan divertido de interpretar”.

Aparte del rostro de Louis-Dreyfus, el alma de Veep era su creador, Armando Iannucci, un maestro de la sátira que despedazó la política británica con la serie The Thick of It (cuatro temporadas entre 2005 y 2012). En ella ya se regodeaba en unos políticos que, contra la imagen que intentan dar, en realidad no controlan absolutamente nada en sus vidas y viven atrapados en batallas agotadoras por las cosas más triviales. De aquella serie salió como spin-off la película In the loop (2009), otra cumbre de la comedia política. “Estaba emocionada con el hecho de que Armando fuera el cerebro detrás de esta idea”, dice la actriz, que asegura que dijo que aceptó el papel hace cinco años cuando no había ni siquiera un guion. Iannucci ha decidido dejar el show para volver a trabajar a Reino Unido. A cargo de Veep se ha quedado Dave Mandel. “Trabajé con él en Seinfeld y en Curb Your Enthusiasm. Es la persona perfecta para esta transición. Entiende la política y tiene un gran sentido del humor”, asegura Louis-Dreyfus.

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Se trata de una actriz que va camino de tener estatus de leyenda de la comedia televisiva. Entró en la historia de la televisión siendo Elaine en la serie de Jerry Seinfeld durante diez años. Y sobrevivió. Ninguno de sus compañeros lo hizo. Hoy es Selina Meyer, el personaje que le ha dado cuatro de sus seis premios Emmy como actriz de comedia. “He trabajado muy duro. No siempre ha sido fácil, he tenido que defenderme mucho. Pero también he tenido mucha suerte, he tenido oportunidad de trabajar con gente inteligente, que no pasa siempre, pero me ha pasado muchas veces. Es un poco un milagro”, reconoce.

Para empezar, el pasado domingo era presidenta de Estados Unidos. ¿Ha llamado al vicepresidente? “No”, contesta en tono digno.

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